Westminster Abbey.
Hay que pagar para entrar. Hay abonos familiares que salen algo más económicos. Una vez dentro, se te acerca uno de un aserie de señores que visten un capa o túnica roja. Muy amablemente te explica que a cambio de la entrada te entragan unos pinganillos que van a ilustrar tu visita a la iglesia. Además al ir acompañado con niños, les entregarán unos cuadernillos que se responden con el contenido de la visita. DEspués los niños deben entregarlo en la tienda de souvenirs a la salida donde se les entregará una moneda de chocolate.
Y los niños disfrutaron buscando las respuestas e inquiriendo a sus padres por esas respuestas. Y después obtuviewron su monedad de chocolate.
Una forma inteligente y divertida de aprender conocimientos . A los niños les gusta aprender. Si lquienes enseñan bajan demasido el nivel, tratan a los niños como pequeños idiotas solo merecedores de interpretaciones ñoñas de la existencia
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sábado, 14 de enero de 2012
viernes, 6 de enero de 2012
londres (I)
Londres es una ciudad abierta.
Mi primera visita due hace 30 años. Mis párpados se perdieron en el interior de mi cráneo con cada cosa que veía.
Los aviones eran muy grandes y volaban sin dificultad.
En una España donde las golosinas eran gominolas y bolsas de pipas okikos, te encontrabas expuestos ante tí con una presentacion exhaustiva docenas de chocolates y dulces, todos en su envase, nada de graneles.
Picadilly circus. Hoy todavía impresionan los gigantescos paneles de televisor ( hoy supongo que serán led o algo así), del tamaño de una pista de tenis doblando una de las esquinas más frecuentadas de todo e mundo, pero con 13 años, no lejos del primer televisor en color de casa te parecía estar en una estación espacial.
Para un Murciano, pasear por Hide park, por REgents o Sant James, parques con césped sin bocas de riego, con árboles plagados de ardillas era como vivir un sueño o en una escena de una película
Mi primera visita due hace 30 años. Mis párpados se perdieron en el interior de mi cráneo con cada cosa que veía.
Los aviones eran muy grandes y volaban sin dificultad.
En una España donde las golosinas eran gominolas y bolsas de pipas okikos, te encontrabas expuestos ante tí con una presentacion exhaustiva docenas de chocolates y dulces, todos en su envase, nada de graneles.
Picadilly circus. Hoy todavía impresionan los gigantescos paneles de televisor ( hoy supongo que serán led o algo así), del tamaño de una pista de tenis doblando una de las esquinas más frecuentadas de todo e mundo, pero con 13 años, no lejos del primer televisor en color de casa te parecía estar en una estación espacial.
Para un Murciano, pasear por Hide park, por REgents o Sant James, parques con césped sin bocas de riego, con árboles plagados de ardillas era como vivir un sueño o en una escena de una película
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