"Acompáñeme" "¿Se refiere usted a mí agente?""Sea discreto y sígame" "No hace falta que me apriete la muñeca, esto es un error" "Si no quiere que le espose no se resista" "No será necesario" "Apoye las manos en alto en la pared y separe las piernas""¿Esto será un control rutinario?""Fue un control rutinario. Separe más las piernas" "¿Cómo que fue?""Fue hasta que pasó usted por el escáner" "Ahora sí que estoy perdido" "Perdido estará si no colabora. No sea tonto este viaje ha terminado para usted. No está armado" "Claro que no. Haberme preguntado" "Siéntese ahí y no se mueva. No sabe usted que eso es muy arriesgado" "La gente monta en avión cada día" "No se haga el gracioso. Está empeorando las cosas" "No entiendo nada. ¿Qué es peligroso? ¿Qué estoy empeorando?" "No se mueva. Enseguida vamos al hospital" "Estoy bien no voy a denunciarles. Sé reconocer un malentendido" "No se pavonee. Aunque sea una simple mula, ha cometido un delito contra la salud pública" "Qué han visto en el escáner" "¿Cómo pude ser tan cínico?. Tiene el intestino lleno de bolas. No me dirá que se las introdujeron sin darse cuenta" "Ah. Ja, ja. Es eso. Las bolas. Pero no creo que eso sea tan importante" "Vidas destrozadas por las drogas. NO le parece importante. Son todos iguales" "No sabe lo equivocado que está" "Vamos al calabozo. Hoy mismo lo presentamos al juez y más vale que colabore, la condena no va a ser benevolente"
"Te vamos a tener que operar para sacar toda esa droga. Si una bolsa se rompe tu vida corre peligro" "Le aseguro que no corro ningún peligro, si acaso ponerme más nervioso o que me suba la tensión" "Doctor es anestesista tiene el quirófano preparqdo" "Firme el consentimiento para la intervención" "NO firmo nada, nadie me va a rajar para sacarme del estómago café" "¿Café?" "Sí, lo que le he dicho café" "Policía llame aljuez que el paciente se niega a operarse" "Déjenme ir al baño, justo ahora me está dando un apretón y se lo mostraré" "Agente ¿puede ir al baño?" "Yo lo acompaño" "Doctor me da unos guantes, que aunque es mío me da un poco de aprensión" "tome"
"Vaya terminando" "Ya está lo estoy enjuagando. Ya puede abrir,pero con cuidado no me haga daño con las esposas. Mire, ve café y no hay otra cosa" "Has dejado el resto en el jarro como te he dicho. Hay que precintarlo" "Sí agente, aquí tiene, por mi como si le pone un lazo"
"Ve doctor. Son granos de café crudo digeridos" "Pues es verdad. Avisa a la psiquiatra" "Doctor no estoy loco , soy un simple empresario" "Qué tiene que ver ser empresario con comer café crudo" "¿cuantas civetas cree que hay en el mundo" "Primero tendría que saber qué es una civeta" "Es un pequeño mamífero que come los granos crudos de café, los digiere y los defeca, a alguien se le ocurrio hacer con ellos una infusión, algún europeo lo probó y encontró que era un café excepcional, el llamado Kopi Lubak" "Ah haber empezado por ahí, hace un par de semanas estuvimos invitados a una cata" "Exacto doctor y yo soy el mayor productor mundial" "Qué asco. Es usted un degenerado" "Si lo caga un bichito es delicatessen" " Si lo produzco yo de forma libre soy un degenerado" "Policía. Llévese a este hombre. Es café. El le contará su historia" "Doctor. Si tiene un molinillo lo probamos. Es delicioso" "..."
domingo, 8 de noviembre de 2015
viernes, 9 de octubre de 2015
El ojo de la cerradura.
Todo ha ido bien. Una necesidad satisfecha. Un vistazo a la izquierda y una hoja de papel cuelga al alcance de tu mano. En el interior la hoja se enreda en un ovillo. Parece fácil, pero entrar a un baño de un lugar público en un momento en que la necesidad urente traspasa la barriga puede convertirse en un deporte de riesgo. Atraviesas la puerta. Levantas la otra puerta. Te posas. Te dejas. Te abandonas. Suspiras y una vez recuperada la cordura después de ese orgasmo ínfimo comienza la aventura. Es un viaje iniciado sin equipaje. Puedes comprar lo que desees en tu destino, pero en el destino a veces no hay tiendas, o están en huelga o tu talla se ha agotado. Hoy no va a ser así. La hoja pende del dispensados, alrededor todo está limpio. Voces.
"Ven aquí" "Déjame en paz. ¡Que me dejes te he dicho" "Pasa" "Tú no puedes entrar aquí. Es el lavabo de señoras" "Entro donde me da la gana" "Es el lavabo de señoras" "Si fuera de señoras no podrías tampoco entrar tú"
Una bofetada. No hay duda. Le ha dado una bofetada. Sostienes en la mano la hoja de papel. No te atreves a hacer el esfuerzo ligero que desgarra el troquelado.
"Me voy" "Te quedas" "Dame esa copa. Has bebido suficiente" "Déjame"
Un chasquido. Miles de cristales se deslizan. Algunos llegan a sus pies por debajo de la puerta. Algunas gotas te han mojado las pantorrillas.
"Estaba muy bien afuera con todos" "Pero yo no estaba bien ahí afuera viéndote con todos""¿Estás celoso?" "Estás bebida" "¡Estás celoso!" "No grites, pero no me gusta que estés hablando con todos con ese traje tan insinuante" "Me gusta cuando estás celoso. Se te ponen los ojitos muy chispeantes. Dame un besito" "Basta" "Dame un besito cariño" "..." Te besaré yo"
Poco después caen unas bragas minúsculas con bordados brillantes sobre los zapatos de tacón de aguja negros. Aparece el zapato de charol del hombre que se gira. Escucha murmullos y risas, gemidos entrecortados. El pantalón de él recupera su tersura. Los tobillos de ella se agitan dos veces mientras se ajusta la falda. Una palmada en el trasero de ella. Un beso chasca mientras la puerta de acceso al baño se cierra. Por fin puede tirar de la cuartilla, rascar y limpiar, poco porque va estreñida. Pulsa el botón. Saltan borbotones de agua. Mira. No será necesario usar la escobilla. Se sube las bragas y el pantalón. Sale. Mira al suelo las bragas de la otra en medio del suelo. Marrana, piensas. Das un puntapié a la prenda que se cuela por debajo de la puerta de la letrina que has abandonado. Entra alguien. Es otra mujer que entra en el baño de donde tú has salido. La puerta se cierra. La puerta se abre cuando ella sale.
"Perdona. ¿Esto es tuyo?" Le señala las bragas con la punta de su zapato deportivo. "No" La otra hace un mohín de incredulidad. Tiene la tentación de bajarse los pantalones para mostrarle que lleva las bragas puestas. Sale.
"Ven aquí" "Déjame en paz. ¡Que me dejes te he dicho" "Pasa" "Tú no puedes entrar aquí. Es el lavabo de señoras" "Entro donde me da la gana" "Es el lavabo de señoras" "Si fuera de señoras no podrías tampoco entrar tú"
Una bofetada. No hay duda. Le ha dado una bofetada. Sostienes en la mano la hoja de papel. No te atreves a hacer el esfuerzo ligero que desgarra el troquelado.
"Me voy" "Te quedas" "Dame esa copa. Has bebido suficiente" "Déjame"
Un chasquido. Miles de cristales se deslizan. Algunos llegan a sus pies por debajo de la puerta. Algunas gotas te han mojado las pantorrillas.
"Estaba muy bien afuera con todos" "Pero yo no estaba bien ahí afuera viéndote con todos""¿Estás celoso?" "Estás bebida" "¡Estás celoso!" "No grites, pero no me gusta que estés hablando con todos con ese traje tan insinuante" "Me gusta cuando estás celoso. Se te ponen los ojitos muy chispeantes. Dame un besito" "Basta" "Dame un besito cariño" "..." Te besaré yo"
Poco después caen unas bragas minúsculas con bordados brillantes sobre los zapatos de tacón de aguja negros. Aparece el zapato de charol del hombre que se gira. Escucha murmullos y risas, gemidos entrecortados. El pantalón de él recupera su tersura. Los tobillos de ella se agitan dos veces mientras se ajusta la falda. Una palmada en el trasero de ella. Un beso chasca mientras la puerta de acceso al baño se cierra. Por fin puede tirar de la cuartilla, rascar y limpiar, poco porque va estreñida. Pulsa el botón. Saltan borbotones de agua. Mira. No será necesario usar la escobilla. Se sube las bragas y el pantalón. Sale. Mira al suelo las bragas de la otra en medio del suelo. Marrana, piensas. Das un puntapié a la prenda que se cuela por debajo de la puerta de la letrina que has abandonado. Entra alguien. Es otra mujer que entra en el baño de donde tú has salido. La puerta se cierra. La puerta se abre cuando ella sale.
"Perdona. ¿Esto es tuyo?" Le señala las bragas con la punta de su zapato deportivo. "No" La otra hace un mohín de incredulidad. Tiene la tentación de bajarse los pantalones para mostrarle que lleva las bragas puestas. Sale.
viernes, 11 de septiembre de 2015
you´ll be always on my mind
Qué guapa estás. déjame que te acaricie. Tu piel está tan suave como el día que te conocí. Déjame que te acaricie el pelo, así, por detrás de la nuca, te gusta condenada, te gusta que te mese el cabello. Antes lo tenías largo, pero ahora tambien me gusta corto y ondulado. Tienes las manos frías, muy frías y la piel blanca como una estatua de alabastro como la niebla cuando amanece los días de invierno. Descansa. Descansa. Ya has trabajado mucho toda tu vida amor mío.Más que yo, donde va a parar , mucho más que yo, fuera y en casa y con los hijos en vacaciones y a lo largo de todo el año, como una mula, una mula no, una gacela, siempre has sido muy delicada, una reina, la reina de la casa. Me acuerdo del día y del instante que te conocí, y mira que ya hace años, que ya tenemos una edad, si nos viésemos ahora nos encontraríamos muy jóvenes, el mundo ha cambiado tanto, demasiado, seguro, sí demasiado y muy rápido. Tardé un mes en cogerte de la mano, y no me dejaste que te besara has casi el día antes de la boda y aun así no me costó refrenar el deseo. Fíjate hoy, nuestros hijos y los de nuestros vecinos , ellos no esperan, toman el fruto de su juventud aun antes de estar sazonado, tu no sientes envidia, yo tampoco, son otros tiempos, nosotros éramos felices a nuestra manera y ellos lo son a la suya, hay que vivir cada día has dicho siempre y tenías mucha razón.Vivir. Vivir. Cada día...como si fuera el último.Te acuerdas como nos miraban cuando salíamos del cine con los brazos enlazados, muy juntos, con la barbilla muy alta, nos miraban todos, todos, algunos incluso demasiado, te miraban a ti y a tus contoneos y yo me enfadaba y discutía , alguno se llevo más que un bofetón y tú me reñías y me decías que tú caminabas así y que sólo tenías ojos para mí. Para mí. Me gustaban que nos mirasen pero también te miraban cuando ibas sola. Yo siempre procuraba esperarte a la salida del trabajo, a distancia a unos metros, para darte una sorpresa y sosrprender a quien te acosara. Cómo te gustaba cuando me enfadaba aunque te dijese que ibas muy descocada, te reías de mi a carcajadas, y me hacías carantoñas y con tus arrumacos me cabreaba más pero luego se me pasaba y yo también me reía, y el día siguiente era el mejor de todos. El año que dejamos de ser novios fue el peor de mi vida. fue después de unos de esos enfados, te dije algo, de broma, fue una broma, pero tus hermanas te azuzaron y dijiste que no querías verme, fui cada día a esperarte, te acompañé y no me hablabas, pero un día, qué dulce, nos reconciliamos, decidimos casarnos, era lo que necesitábamos, una boda por todo lo alto, para que todos viesen que eras mía, la más hermosa, mía. No tendrías que trabajar más, conmigo no te faltaría de nada. Pero trabajaste, a pesar de tener los hijos trabajaste en casas llenas de señoritos viciosos. Qué guapa eres, qué piel más blanca. Estás helada. Cierra los ojos y duerme. Te quiero, te quiero mucho. No me hablas. Duerme. Duerme tranquila que yo te velo.
-¡Suelte el cuchillo! ¡Policía! Al suelo. Suelte el arma.
- No me hagan daño, lo suelto.
-Está muerta
-¡Suelte el cuchillo! ¡Policía! Al suelo. Suelte el arma.
- No me hagan daño, lo suelto.
-Está muerta
miércoles, 12 de agosto de 2015
Poder
"A veces deseo cosas y ocurren" "Si deseas muchas cosas las estadísticas acabarán por darte la razón, simplemente tienes que escoger un suceso que no sea demasiado complicado u olvidar las repeticiones que no te sean favorables." "Yo también sé algo de estadística, intento ser racional, pero a la vez estoy convencido de que hay cosas que a fuerza de desearlas intensamente ocurren" "Digamos que me has convencido. Digamos que el simple deseo mueve montañas..." "No cualquier deseo. Situaciones emocionales muy especiales en personas muy especiales pueden transgredir las leyes físicas" ".. lo que decía: el deseo.Si tu deseo es capaz de transgredir leyes físicas, qué ocurre con el deseo de los demás, quizás no desean lo mismo , o desean cosas contrarias. Si el deseo de alguien se impone al libre albedrío de otro estamos hablando de una esclavitud inadvertida, si se impone leyes físicas sobre otros seres o cosas, estamos hablando de un Dios. Yo no conozco a ningún Dios. ¿Tú quizás sí?" "No un Dios sería la generalidad, cambiaría cualquier cosa a su antojo, de lo que hablo es de excepciones a lo normal" "Tal vez todos somos un poco Dios" "Tal vez sí. O esa suma de ese poco de cada uno hace lo que conocemos como Dios" "¡Ahuuu!" " Te lo tomas a broma" "Trato de tomarlo en serio pero no lo puedo tomar de otra manera" " A mí me ha ocurrido" "¿Has hecho que algo ocurra con sólo desearlo?" "Sí" "Cuéntamelo" "No me gusta alardear" "Somos amigos y aquí no hay nadie. No vas a pecar de vanidad" "Vale. ¿Recuerdas a Lidia?" "Tu compañera de oficina que estaba buenorra" "No hables así. Era una chica muy guapa. Una gran compañera y muy inteligente, la mejor con diferencia de todos" "Parece que estás un poco enamoradillo" "Era una chica muy atractiva no te negaré que sentía algo" "Y te la puliste" "Una noche salí a pasear y no podía dejar de pensar en ella. En realidad llevaba varios meses en ese estado" "Ahora que lo dices recuerdo hace un tiempo que todos nos preguntábamos qué te pasaba. Perdiste mucho peso y estabas algo ojeroso. Laura dijo que estarías enamorado porque te pilló varias veces con la mirada perdida en la ventana desde la que se ve el puerto" "Sí, estaba absolutamente absorbido y sin saber qué hacer. La miraba" "Miraditas a tu edad. Me enterneces" "Y a veces me las devolvía. Yo sentía que había algo pero no sabía como romper la situación" "¿Por una mirada?" "Siglo veintiuno chaval. Si hubiese querido algo te lo habría dicho, o te habría echado mano a los güevos directamente" "Ella no es así" "Empleas el presente. Aun queda algo. Eres más pringadillo de lo que pensaba, pero sigamos. Saliste a pasear en un estado lamentable..." "Salí a pasear. Cené poco y solo. Me senté en el sofá pero la congoja no dejaba un segundo. Navegué los programas de televisión sin atracar en ninguno. Me ahogaba, por más que respiraba me ahogaba. Cogí las llaves y salí. Necesitaba salir. Presentía que iba a ocurrir algo" "Ahora se pone emocionante" " Hacía frío y había una llovizna que apenas llegaba a humedecer las calles. Tiritaba. Caminé a paso rápido casi una hora. Me arropé. Me senté en un banco de una parada de autobús y me entretuve viendo el titilar de las gotas en el techado y el tintineo cuando caían en el charco que se había formado junto al vano. Pasaron muchos minutos. Quizás una hora. No lo sé. El ruido de un coche que llegaba. El chapoteo de una frenada justo al otro lado de la calle. Se abre la puerta del copiloto y sale ella" "La buenorra" "Ella" "De la puerta del copiloto" "Sí" "Luego iba con alguien" "Un coche no se conduce sólo" "¿La llamaste?" "No. Allí, solo, por la noche, habría pensado que estaba loco" "Y no le faltaría razón. ¿Vivía allí?" "No . Camuflado en un palacete antiguo había un bar de copas de moda. Un hombre elegante la acompañaba" "DEbías haber entrado y probarte" "Cuando salí de casa iba con mi chándal de estar en casa, me puse sólo el abrigo, en un local elegante parecería un pordiosero o una estrella de Holliwood" " Y por estrella no pasas" "No" "Pues te ahorraste la Fanta" "Eres un cabrón" "Y tu un pagafantas con superpoderes. ¿Qué haces? Déjame. No me empujes, me vas a tirar y es mi chaqueta favorita. ¡Pagafantas! Aparta." "Lo pasé mal de regreso a casa y ahora lo estoy pasando mal al recordarlo pero lo importante es que yo lo deseaba y ella apareció" "Como genio de la lámpara no tendrías precio concediendo deseos. Jajaja" "No te rías por favor" "¡¡¡Jua jua jua!!!" "Me voy" Se da la vuelta y deja a su amigo con los ojos cerrados riendo. "No te vayas. NO te vayas. Bueno pues adiós. Superpagafantas.¡Ja, ja ja!" "Eh míra arriba" Una enorme caca de paloma sitúa un camafeo en su solapa. "¿Has sido tú? Me has jodido la chaqueta" "Yo no. La paloma
domingo, 19 de julio de 2015
Mc Farlane
"¡Quiero a ese MacFarlane vivo o muerto! ¡Y no regreséis sin encontrarlo! Si lo hacéis, vosotros recibiréis su castigo" "Lo intentaremos jefe" "¿Qué has dicho?" "Que lo intentaremos" "Repite eso y te vuelo la cabeza aquí mismo" "Volveremos con él" "Id"
Llueve. Hace horas que la tormenta de la tarde enlazó con la oscuridad. El cielo se aclara con los relámpago. Los truenos son cada vez más tardíos y más débiles. Los cascos de cuatro caballos rompen el agua que anega el suelo. Los jinetes no miran atrás. Aunque a donde se dirigen se ve un claro, la lluvia arrecia. Sube el cuello de su abrigo. Baja el ala de su sombrero y hace un intento vano de encender un cigarrillo. Desiste. La noche va a ser larga cabalgando empapado.
"Buenos días señora" "Buenos días señor. ¿Quieren pasar?. Están ustedes empapados"
"¿Ha visto usted a este hombre?" "Sí. Ojalá viniera cada día.Ordeñó la leche que están bebiendo y cogió la leña que calienta la habitación" "Se fue hace mucho" "Se acostó frente al fuego y esta mañana no estaba" "¿Ya se van?"
"Muchacho. Dime donde está este hombre. Hemos seguido hasta aquí las huellas de su caballo" "No sé donde está" "Hemos seguido las huellas hasta tu granero" "Su caballo está aquí, pero él no" "Desmontad y apostaros. Evitemos una emboscada" " Señor se fue" "Tiene razón. No hay nadie" "Se lo dije. Llegó cuando la avalancha del arrollo se llevó la cerca y la mayor parte de nuestros animales. Rescatamos lo poco que se pudo del agua. Se marchó. Me dio su caballo y se marchó. Aquí sólo hay un camino y de un sentido han venido ustedes"
"A pie irá más lento. Descansemos unas horas jefe" "Sigamos es nuestra oportunidad"
La senda es estrecha. Asciende por un acantilado. Al fondo un río. Espuma, rocas y un bramido que silencia el graznido de las rapaces. Descabalgan. Los caballos no pueden mantener el equilibrio con sus jinetes. Suben. Los pinos dejaron paso a los abetos. Los abetos desaparecieron. Sólo rocas. Una disyuntiva. Un cruce de caminos. "Jefe por donde vamos" "Sigamos hacia adelante. A la derecha no parece seguro"
"¡Señores!" "¿Quien es usted?" "No sigan por ahí ha habido un desprendimiento. El camino se estrecha y desaparece . Es difícil dar la vuelta. Más aun si son varios hombres con caballos" "¿Quien es usted?" "Si no me cree pruebe usted mismo" "Adelantate sin el caballo Mike. Lleva cuidado. Te cubrimos"
Mike regresa. "Imposible pasar. Me ha costado regresar y porque iba advertido" "Tú eres McFarlane" "Nunca he dicho que no lo fuera"
Los cuatro hombres cargan sus armas. "Venimos a por ti" "Lo sé" Los hombres se miran "Si alguien te captura di que no nos has visto. Seguiremos nuestro camino" "Iré con vosotros" "Te encarcerlarán y quizás te ahorquen" "Si regresáis sin mi no creo que el sherif sea benévolo. Iré con vosotros. Seguiremos todos en mi busca. ¿Imagináis que me encuentre?" Ríen.
Llueve. Hace horas que la tormenta de la tarde enlazó con la oscuridad. El cielo se aclara con los relámpago. Los truenos son cada vez más tardíos y más débiles. Los cascos de cuatro caballos rompen el agua que anega el suelo. Los jinetes no miran atrás. Aunque a donde se dirigen se ve un claro, la lluvia arrecia. Sube el cuello de su abrigo. Baja el ala de su sombrero y hace un intento vano de encender un cigarrillo. Desiste. La noche va a ser larga cabalgando empapado.
"Buenos días señora" "Buenos días señor. ¿Quieren pasar?. Están ustedes empapados"
"¿Ha visto usted a este hombre?" "Sí. Ojalá viniera cada día.Ordeñó la leche que están bebiendo y cogió la leña que calienta la habitación" "Se fue hace mucho" "Se acostó frente al fuego y esta mañana no estaba" "¿Ya se van?"
"Muchacho. Dime donde está este hombre. Hemos seguido hasta aquí las huellas de su caballo" "No sé donde está" "Hemos seguido las huellas hasta tu granero" "Su caballo está aquí, pero él no" "Desmontad y apostaros. Evitemos una emboscada" " Señor se fue" "Tiene razón. No hay nadie" "Se lo dije. Llegó cuando la avalancha del arrollo se llevó la cerca y la mayor parte de nuestros animales. Rescatamos lo poco que se pudo del agua. Se marchó. Me dio su caballo y se marchó. Aquí sólo hay un camino y de un sentido han venido ustedes"
"A pie irá más lento. Descansemos unas horas jefe" "Sigamos es nuestra oportunidad"
La senda es estrecha. Asciende por un acantilado. Al fondo un río. Espuma, rocas y un bramido que silencia el graznido de las rapaces. Descabalgan. Los caballos no pueden mantener el equilibrio con sus jinetes. Suben. Los pinos dejaron paso a los abetos. Los abetos desaparecieron. Sólo rocas. Una disyuntiva. Un cruce de caminos. "Jefe por donde vamos" "Sigamos hacia adelante. A la derecha no parece seguro"
"¡Señores!" "¿Quien es usted?" "No sigan por ahí ha habido un desprendimiento. El camino se estrecha y desaparece . Es difícil dar la vuelta. Más aun si son varios hombres con caballos" "¿Quien es usted?" "Si no me cree pruebe usted mismo" "Adelantate sin el caballo Mike. Lleva cuidado. Te cubrimos"
Mike regresa. "Imposible pasar. Me ha costado regresar y porque iba advertido" "Tú eres McFarlane" "Nunca he dicho que no lo fuera"
Los cuatro hombres cargan sus armas. "Venimos a por ti" "Lo sé" Los hombres se miran "Si alguien te captura di que no nos has visto. Seguiremos nuestro camino" "Iré con vosotros" "Te encarcerlarán y quizás te ahorquen" "Si regresáis sin mi no creo que el sherif sea benévolo. Iré con vosotros. Seguiremos todos en mi busca. ¿Imagináis que me encuentre?" Ríen.
miércoles, 15 de julio de 2015
La orilla
Pisa la arena con los pies descalzos. Se agacha. Atrapa un terrón que se deshace con la presión de los dedos. La brisa que apenas ondea el reflejo de la luna dispersa los granos en la playa. La arena rellena las huellas que ha dejado a su espalda. La luna grande deja sombras color sepia. En el cielo Venus y Júpiter coquetean sin tocarse. Se han ido todos. Todos menos él. Él también se fue pero ha regresado. Un giro de trescientos sesenta grados y unos kilómetros de una carretera con baches. La soledad. Compañera. Amiga. Enemiga. Aguijón. Paño. Bálsamo. Ponzoña. Soledad. Uno. Él.
Pisa la arena con los pies descalzos. Atrapa un terrón que se deshace con la presión de los dedos. La brisa... Cuando todo pasó no queda más que el recuerdo. Cuando todo pasó no queda nada menos que el recuerdo. Más o menos. En un producto es menos. El recuerdo teñido de melancolía es una suma o una resta o una suma con números negativos. Más o menos. En una suma depende de los sumandos. Más o menos. Más. Sí. Más. Mucho más. Un resultado absoluto. Un número para retirarlo, para colgarlo en lo alto del firmamento, como en las canchas de baloncesto. Tender una tela de araña o un hilo de seda entre Venus y Júpiter y colgar ahí aquellos momentos. Y cada Julio mirar Júpiter y Venus,el hilo de seda y los recuerdos. Un telescopio. y verlos bajo las estrellas como en la terraza de un cine de verano. Agitados por el viento de la Via Láctea y sacudidos por tormentas de ámbar de Andrómeda.
Pisa la arena con los pies descalzos. Atrapa un terrón que se deshace con la presión de los dedos. Busca entres las olas restos de la estela que dejó la singladura. La olas han devoraron los restos hace horas. Vivió un deja vu. Pensó en una puerta en el tiempo. Un paso, atravesar el arco ardiente y al otro lado no sería necesario el recuerdo. Pero no dio el paso. Salir del presente. Entrar al pasado. El pasado no es igual. El pasado cambia cuando sus protagonistas salen del hoy para viajar al futuro. Pero el pasado puede cambiar si atraviesa esa puerta. Si cambia el pasado se quedará sin recuerdos. No desea perder esos recuerdos. Esos no. Nunca. No atraviesa la puerta que alguien se dejó abierta. Quizás debería haberla atravesado. Quizás no. Seguro que no. Tal vez sí. Una vez la atravesó. Si la atraviesa ahora podría quedarse sin nada.
Pisa la arena con los pies descalzos. Atrapa un terrón que se deshace con la presión . Y regresa por un camino con baches a la orilla que dejó. Sólo. A un lado la Luna a otro Júpiter y Saturno con la seda de sus recuerdos. Se tumba. Ahueca los montones de arena. Deja que las olas mezclen sus recuerdos. Deja que el viento terral disuelva el vaho del cielo de estrellas. Apoya la cabeza en las palmas de sus manos. Cierra los ojos y mira entre Júpiter y Venus sus recuerdos expuestos proyectados en un lugar donde sólo el puede verlos.
Pisa la arena con los pies descalzos. Atrapa un terrón que se deshace. Si se abriera la puerta del tiempo quizás esta vez sí la cruzaría. O quizás no.
Pisa la arena con los pies descalzos. Atrapa un terrón que se deshace con la presión de los dedos. La brisa... Cuando todo pasó no queda más que el recuerdo. Cuando todo pasó no queda nada menos que el recuerdo. Más o menos. En un producto es menos. El recuerdo teñido de melancolía es una suma o una resta o una suma con números negativos. Más o menos. En una suma depende de los sumandos. Más o menos. Más. Sí. Más. Mucho más. Un resultado absoluto. Un número para retirarlo, para colgarlo en lo alto del firmamento, como en las canchas de baloncesto. Tender una tela de araña o un hilo de seda entre Venus y Júpiter y colgar ahí aquellos momentos. Y cada Julio mirar Júpiter y Venus,el hilo de seda y los recuerdos. Un telescopio. y verlos bajo las estrellas como en la terraza de un cine de verano. Agitados por el viento de la Via Láctea y sacudidos por tormentas de ámbar de Andrómeda.
Pisa la arena con los pies descalzos. Atrapa un terrón que se deshace con la presión de los dedos. Busca entres las olas restos de la estela que dejó la singladura. La olas han devoraron los restos hace horas. Vivió un deja vu. Pensó en una puerta en el tiempo. Un paso, atravesar el arco ardiente y al otro lado no sería necesario el recuerdo. Pero no dio el paso. Salir del presente. Entrar al pasado. El pasado no es igual. El pasado cambia cuando sus protagonistas salen del hoy para viajar al futuro. Pero el pasado puede cambiar si atraviesa esa puerta. Si cambia el pasado se quedará sin recuerdos. No desea perder esos recuerdos. Esos no. Nunca. No atraviesa la puerta que alguien se dejó abierta. Quizás debería haberla atravesado. Quizás no. Seguro que no. Tal vez sí. Una vez la atravesó. Si la atraviesa ahora podría quedarse sin nada.
Pisa la arena con los pies descalzos. Atrapa un terrón que se deshace con la presión . Y regresa por un camino con baches a la orilla que dejó. Sólo. A un lado la Luna a otro Júpiter y Saturno con la seda de sus recuerdos. Se tumba. Ahueca los montones de arena. Deja que las olas mezclen sus recuerdos. Deja que el viento terral disuelva el vaho del cielo de estrellas. Apoya la cabeza en las palmas de sus manos. Cierra los ojos y mira entre Júpiter y Venus sus recuerdos expuestos proyectados en un lugar donde sólo el puede verlos.
Pisa la arena con los pies descalzos. Atrapa un terrón que se deshace. Si se abriera la puerta del tiempo quizás esta vez sí la cruzaría. O quizás no.
sábado, 11 de julio de 2015
El pozo
Nadie entendió cuando lo abandonó todo. Menos aun cuando dibujó en el suelo un círculo de dos metros con su persona como eje, y después compró ladrillos, hizo una tapia cerrada que superaba dos palmos su altura. Después fue hundiendo el pozo en el suelo. Con ayuda de una polea elevó los capazos de tierra y piedra para verterlos en el exterior. Un día dejó de ahondar el agujero. Aunque era muy huraño, era visitado con mucha frecuencia por gentes del pueblo, unos preocupados por su salud, otros divertidos por aquel esfuerzo inútil de uno de sus convecinos. Al principio salió, pero cuando cumplió sus necesidades de un pequeño huerto que extendió por las paredes, cuatro gallinas y dos conejos, colgó de la pared uno de esos jergones suspendidos que usan los alpinistas dejo de salir. Cuando llovía guardaba el agua. Con sus necesidades y el compostaje de los detritus de las hierbas fabricaba el abono que necesitaba para su supervivencia. Hizo una cava junto al suelo de donde consumía hongos y musgo. Los que le miraban no le veían triste ni alegre, tampoco aburrido ni desesperado. Tampoco tenía mucho tiempo en aburrirse. A pesar de lo alejado de cualquier pueblo o ciudad, casi todos los habitantes se acercaban en algún momento. Los ancianos venía por la mañana, se asomaban, se apoyaban en la pared que hacía de brocal y dejaban caer alguna pizca de ceniza de cigarro, algún mondadientes, o salivilla. Por la mañana a última hora venían muchachos y muchachas. Las muchachas reían alborozadas mientras los muchachos más intrépidos caminaban en círculos con los brazos extendidos por lo alto de la tapia. Cuando decidían marcharse, más allá del mediodía, muchas veces alguno se arrancaba y vertía una meada que llegaba de una pared a la otra, gracias a eso la mayoría de las veces no llegaba al suelo. La siesta era solitaria, calurosa en verano y cálida con tonos anaranjados que no llegaban al fondo en el invierno. Las últimas horas de la tarde y la noche traían a los enamorados, a los melancólicos y a los tristes. Un día alguien echó al fondo una moneda convenciéndose de que con el gesto vería cumplidos sus deseos, desde ese momento monedas y más monedas, de poca cuantía, pero en una lluvia constante y mantenida que le habrían servido para amortizar la obra. Cigarrillos, mondadientes, salivilla o monedas, nunca protestaba, se cobijaba en la tienda de la pared o en la cava si se veía más amenazado y esperaba que escampase el temporal. Y un día desapareció. Sin dejar rastro. Aunque no se puede precisar cuando ocurrió porque fue una semana lluviosa donde pocos se acercaron, precisamente la lluvia y en el lodo de alrededor no dejó ningún rastro de pisadas. Algunos fabulaban con un helicóptero, o más allá,un ovni que le elevó por los aires. Los más viejos por boca de las leyendas apuestan porque la tierra convertida en lodo por la lluvia se lo tragó, y el fondo de su pozo vallado sería su último lecho. No se sabe. Ni se sabrá hasta que este cuento no sea historia o prehistoria y alguien excave como en Atapuerca y los hombres sean distintos si hay hombres. Han hecho un nuevo vallado alrededor y alguien ha excavado un agujero más pequeño donde se siguen echando monedas. Cada semana en invierno, cada día en verano , las monedas desaparecen. Esas sí que se sabe quien se las lleva.
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