viernes, 9 de febrero de 2018

EL SPA

"Vaya un coche que te has comprado" "Un Maserati" "Espectacular" "Bonito, sí" "Te van bien las cosas" "No me puedo quejar" "Este coche vale una pasta y tú siempre fuiste un rata" "Oye" "Quiero decir que si te has gastado esto es porque tendrás mucho más" "Me va bien. El negocio ha sido un éxito" "Hicisteis algo en la finca de tu abuelo" "Sí. Nos dejó en herencia una caseta medio derruida, un erial, cincuenta cabras famélicas que no producían leche ni para un yogourt, un tractor oxidado y un pozo seco" "No suena muy bien" "Era un asco" "Sin embargo habéis hecho fortuna. Os habrá costado mucho trabajo volver a ponerlo en producción. supongo que os habréis aprovechado de la etiqueta ecológico. Las modas dan muchos beneficios a quienes saben aprovecharlas" "No mucho trabajo. si la granja está casi igual. solo hemos adecentado una zona y no demasiado para que no se salga de la armonía del entorno" "Qué suerte" "Sí. Quieres verlo. Sube y ya te doy una vuelta en el coche. Vamos"

"¿Quienes son todas esas personas?" "Es un autobús de suecos que acaban de llegar" "¿Hacen cola?" "Sí. el último empezará el recorrido en unas dos horas" "¿No es mucho esperar?" "Si lo que esperas es realmente bueno no. Y para ellos lo es" "No entiendo nada. ¿Vienen  a ver este cuarto de aperos y todo este secarral?" "Oye. No te burles de nuestro spa" "¿donde hay un spa?"" Todo loque ves. y muy cotizado. Las últimas visitas para dentro de tres meses las hemos tenido que subastar y por un precio de más de cuatro cifras por persona" "Qué hace ese hombre. Se ha tirado al suelo en pelota picada" "En pelota picada no lleva un casco de rugby" "en pelota en el suelo y le van a pasar las cabras por encima. ¡señor apártese!" "Calla. No lodi straigas que está concentrado a ver si nos va a pedir que le devolvamos el dinero" "Pero lo va a pisar el rebaño" "Para eso está ahí. Para eso ha pagado. déjalo que disfrute" "Va mojado de algo pringoso" "Antes de tirarse a la tierra le han ordeñado una cabra encima, por todo el cuerpo, la leche de cabra tiene porpiedades excepcionales para la piel, incluso efectos como crecepelo" "Hala. Lo pisan una a una. Y lo mean y le cagan los escíbalos encima" "LO ha pagado. Tiene derecho a disfrutarlo" "Y otra vuelta más" "Son tres vueltas del rebaño sobre su cuerpo. Si quisiera una cuarta, el precio se multiplica por diez" "Míralo y se levanta tan fresco lleno de cagarrutas orina y leche" "Ahora viene la segunda parte" "SE ha tirado al abrebadero donde comen los cerdos. Lo van a devorar" "No. los cerdos están atados. sóloe stará unos minutos. La baba de cerdo tiene propiedades cicatrizantes, y sus gruñidos a tu alrededor sin muy relajantes. Veinte segundos y fuera" "Tu operario le ha cascado un huevo.." "..ecológico y orgánico" "En la cabeza. ¿DE veras pagan por eso" "Mira su cara" "Sonríe" "Está feliz recibiendo las propiedades terapeuticas del medio natural. Y ahora lo lavan con agua a presión. hace frío" "Sí, debe estar a  unos diez grados" "Está titritando" "Ya ha terminado de disfrutar" "Ahora un bocadillo de panceta, un chatico de vino y al autobús a esperar al resto que le lleven de regreso al hotel" "Una maravilla desde luego" "Es una auténtica mierda, una asquerosidad, pero míralos a los que han terminado. Felices, alardeando de la suavidad de su piel, de la profundiad de su respiración y del bienestar del que gozan" "Y tú un Maserati" "El trabajo duro" "Y el esfuerzo" "También"

miércoles, 7 de febrero de 2018

ASCICTIS

"Doctor desde hace semanas tengo  la tripa cada vez más hinchada" "Tendrá usted gases" "No son gases doctor. Le aseguro que no son gases. ¿No me va usted a explorar? He venido ya tres veces con esto y no me encuentro bien. Algo se me mueve por dentro" "Vale. Venga. Pero ya, que tengo dos minutos por paciente y ya voy con retraso" "¿Qué hace?" "Se llama percusión.  Uy. Creo que tiene usted líquido. Fíjese si está boca arriba el ombligo suena timpánico, sin embargo si se pone de lado. Fíjese. Se pone timpánico en el flanco que está elevado" "Parece divertido" No lo es. Simplemente que el líquido se mueve libremente dentro de su tripa" "¿Eso es normal?" "Pues no. Para nada. La voy a mandar al hospital. tendrán que hacerle más estudios" "¿Debo preocuparme?" "Mira quien se preocupa antes de tiempo se preocupa dos veces. A lo mejor se queda en nada. Una ovulación puede producirlo a veces. ¿Te duele?" "No y no tengo la regla hace cinco años" "Entonces no" "Ve a tu casa que yo creo que te van a dejar ingresada"

"Dígame señora qué le pasa" "Mi médico de cabecera me ha dado este informe para usted" "A ver" "Le parece que tiene usted ascitis. No creo. Serán gases" "Mire que mi médico es muy meticuloso" "Le voy a pedir una ecografía y si fuese verdad, después le van a pinchar" "Ya me lo ha advertido"

"¿Hay líquido doctor?" "Sí señora tiene líquido por toda la tripa. ¿Y esto qué es?" "Doctor. ¿Qué está viendo?" "No se asuste. Llamo a mi adjunto que tiene más experiencia" "A ver déjame que vea. ¡Coño es un pez!" "¿Qué clase de pez doctor?" "Señora . Y yo qué se. Yo no soy pescadero. Esto no lo había visto nunca y llevo varias décadas en esto, pero en su ascitis nada un pez o varios. De ese no hay duda" "Enséñemelo al menos" "Mire" "Qué bonito. Muchas gracias por mostrármelo,  Qué pena que no se vea en color" "Un momento que le haga algunas fotos más, esto tenemos que publicarlo. Ya hemos terminado. Aviso al celador"

"Señora tiene usted ascitis, y el radiólogo mucha imaginación. Je je. Un pez. je je. Tenemos que hacerle una paracentesis para obtener una muestra de ese líquido.Nos dará  muchos datos para el diagnóstico" "Me va a pinchar" "Sí. ¿Me puede mostrar la aguja" "No creo que sea necesario" "Sí. Lo es." "Mire" "Con eso no me pincha usted" "Le pondré anestesia. No se va a enterar de nada" "A mi no me dan miedo las agujas , pero no me arriesgaré a que ensarte usted a mi pez"Señora eso son imaginaciones del radiólogo" "Lo he visto" "La imagen de la ecografía es muy subjetiva" "Un pez" "Mire le coy a hacer un TAC" "Lo que quiera pero con esa aguja tan grande no va a arponear a mi pececito"

"Y qué tal doctor" "No tiene un pez" "No me diga. Me había hecho ilusión" "Tiene dos peces grande sy dos pequeños. La va a ver el cirujano enseguida" "No me voy a operar de nada" "Señora, eso no es ni medio normal, usted no es una pecera" "Si están ahí por algo será. Ya no me encuentro tan mal. Quitenme esto que me voy" "Tendrá que firmar el alta voluntaria. Le tengo que explicar los riesgos qué corre" "Dígame qué riesgos corro" "La verdad no lo sé" "Si le da fiebre o dolor os igue periendo peso no dude en venir" "Lo haré no se preocupe. Me voy que tengo mucho antojo de camarones" "Adios señora"

martes, 6 de febrero de 2018

CONFLICTO

El hombre salió del portal. Estaba nublado de nubes negras. Comenzó a llover sin avisar. Rayo , trueno y después el aguacero. Se cobijó en una parada de autobús, pero la intensidad del agua le caló casi tanto como si hubiese permanecido al raso. Salió el sol. Un sol poniente. Caminó hacia el oeste por una calle recta del ensanche. Caminó deprisa aunque no iba a ningún lugar. Dobló la esquina y sintió un tirón en la espalda. Tiró otra vez. Se encontró liberado . Siguió caminando . Ligero. Demasiado ligero. Miró al suelo. Su sombra no estaba. Se miró en un espejo del escaparate de unos grandes almacenes y se vio sin cambios, pero en el suelo, apoyada en la pared, su sombra no estaba. Volvió a la esquina, miró a la izquierda, y un único transeúnte iba acompañado de su propia sombra y la sombra prestada. Las sombras hablaban apaciblemente , gesticulaban y reían mientras el transeúnte se paraba en su portón. Salió corriendo. Si entraba en su casa perdería su sombra para siempre, y una sombra es algo muy personal ni se presta ni cambia de dueño. El transeúnte caminaba a paso lento al tener que arrastrar dos sombras, aun así llegó a su portal justo cuando el hombre que había extraviado su sombra cerraba la puerta a su espalda. Le dio tiempo a llegar, porque la cabeza de la segunda sombra había quedado atorada. El transeúnte, ayudado por su propia sombra, desenganchó la sombra prestada. Llamó el ascensor. Su sombra prestada puso todas las dificultades que pudo a que la introdujesen. El hombre llegó, golpeó la puerta llamando la atención de quien bien podía ser un secuestrador, un asesino o simplemente un coleccionista de sombras. Como no le hacía caso llamó a un piso al azar. Dijo ser un repartidor ambulante al primer vecino que le atendió. Entró justo a tiempo para bloquear la puerta del ascensor. El transeúnte lo increpó.El hombre le dijo que por qué le había arrebatado su sombra que siempre lo había acompañado desde pequeño. El otro le dijo que no le había arrebatado nada. Señaló el suelo y le dijo que eso qué era, se veían claramente dos sombras y delante sólo tenía un hombre. Le respondió que eso no era algo fijo. El otro le insistió que sí. Un hombre una sombra, sin excepciones salvo si había absoluta oscuridad. Le respondió que no iba a discutir. Si no quería discutir tenía que devolverle la sombra que le había acompañado desde que nació. En un descuido lo empujó para cerrar el ascensor. El otro burlado subió corriendo las escaleras hasta el quinto y lo esperó. Abrió las ventanas para que entrase el sol y poder reconocer su sombra secuestrada. El hombre sin sombra atrapó por el cuello a su contrincante, mientras lo estrangulaba, su sombra se atenuaba, se desleía en un ambiente de penumbra. Aflojó la presión de sus manos. El otro cayó al suelo casi sin sentido. Las sombras se separaron. Comprobó que estaba con vida y se marchó. Se llevó una sombra que claramente no era la suya. No le importaba. Toda la vida con una sombra, cambiar podía resultarle divertido. Hizo gestos y  movimientos y la nueva sombra nunca nunca le acompañaba. Entonces tomó una decisión. Si la sombra se negaba a seguirle, sería el quien seguiría a la sombra. Y así lo hizo.

lunes, 5 de febrero de 2018

AMELIE

Lágrimas en ojos canela. Velas aromáticas en la mesilla. Oscuridad cálida. Manos cruzadas en el vientre. Piel de mármol. Al fondo en la cripta. Las sombras danzando a su espalda. Labios fruncidos. Mirada húmeda. Palabras grises y marfil. Oídos insensibles a los sueños. Sueños imposibles cuando se tornan reales. Amelie. En el aire. Ojos húmedos que miran las palabras brotar de comisuras trémulas. Pasos detenidos. Pliegues de sábanas. Palabras confrontadas. Preguntas y una respuesta. Silencio. Hastío. Desesperanza. Contraataque de palabras . Miradas esquivas. Humo de cera. Olor acre. Oscuridad. Fuego. Amelie. Vino . Palabras suspendidas reverberan en el ambiente cálido de velas. Tic tac. Pasa el tiempo. Efímero. Tic tac. Una prórroga. Palabras que se paran detrás de los dientes. A los lados de la lengua, se diluyen en una saliva reseca. Un cigarro se evapora en dos caladas largas. Miradas. Palabras. Tiempo. Una andanada de sueños. El arco iris a la distancia de una palabra. Las palabras se secan y el arco iris se esfuma. Hagamos un trato. Paremos el tiempo. El fuego de las velas deja de danzar. Una noche sin mañana. Un futuro detenido en un presente sublime. Pero el pasado empuja y el tiempo se mueve. Pisa el futuro  y tira de él hacia el presente de las velas. Palabras repetidas una y otra vez resquebrajan los muros del silencio que escucha. De nuevo el arcoiris en la penumbra danzarina del fuego. Tacto. Piel. Silencios y gemidos. Humedades en los ojos. Dolor supurado. Pasión destilada en gotas y en palabras, mezcladas con humo y con sorbos de vino y caladas de cigarro liado. Tic tac. Se acerca la hora en que los zapatos de cristal se convertirán en simples alpargatas. Tic tac. El mármol se convertirá en barro, el diamante en arena, entre nubes de azafrán que se entrelazan con algunos pétalos violeta.tic tac. las velas se consumen una vez el tiempo ha continuado. tic tac. tic tac. La cera. El marfil, El alabastro y la canela. Los zapatos de cristal reverberan. Se levanta del borde del colchón. Amelie en el aire. Pentagrama para las palabras sentidas. El miedo. La pérdida. El hormigón se resquebraja a cada golpe de humedad, pero los hierros que lo forjan evitan el colapso que se hacía inminente. Los zapatos de cristal le aprietan en los pies. El humo le embriaga. Las llamas bailan. La desolación anega los ojos y la humedad se desliza por el rostro. Y se evapora en las palabras que se repiten y se lanzan sobre el hormigón en que se ha convertido el cerumen de oídos ciegos a los sueños reales. Una y otra vez. las velas en la oscuridad. El arco iris que se colapsa y lo levanta con sus gestos. Un arco iris de blancos negros y grises brillantes. Un arco iris invisible a unos ojos ciegos de los sueños presentes. Tic tac. Tic tac. Los zapatos de cristal empiezan a perder su lustre. Un nuevo arco iris blanco gris negro y gris y negro de nuevo. Una nueva mirada . Un nuevo gesto. Las velas, el humo, el vino, la oscuridad Amelie. Ciego y sordo con los zapatos ceñidos a los tobillos amenazando con estallar. Da la espalda. Mira desvaído el ultimo arco iris dibujado con palabras grises. La imagen hermosa de alabastro , canela, gris de humo amarillo de fuego y tristeza. Imagen grabada para siempre aun cuando al salir los zapatos de cristal pierden el lustre y se vuelven esparteñas. El ultimo arco iris gris blanco negro y gris ha caído, pero queda el humo de las velas, las humedades que brotan de la canela y escurren sobre el alabastro. Esparteñas y barro. Atrás queda el arco iris y los sueños.

ALFA Y OMEGA

La profesora pensó que era un abroma cuando aquel chiquillo de siete años de ojos azules y pelo azabache le dijo que las palabras se borraban según las escribía con su lápiz. Se lo dijo llorando angustiado.  al profesora no lo creyó pero no se atrevió a contradecirlo. El bibliotecario no se explicaba cómo un tomo de los años ochenta que un lector iba a retirar tenía las páginas en blanco. 
Los clientes de un cine en versión original con menor dominio del inglés protestaron por la desaparición de los subtítulos. El encargado de proyección lo comprobó y en la caratula decía con claridad versión origina subtitulada. Fueron incidentes aislados, muy distantes entre sí ni siquiera coincidentes en el tiempo. Nadie pudo establecer una relación entre ellos. Cuando nadie pudo escribir a lápiz, dibujar o calcular sí, pero escribir no, no le importó a casi nadie. En pleno siglo veintiuno Sólo gente rara usaba lápices para escribir. Lo mismo ocurrió cunado todos los subtítulos de todas las películas desaparecieron. Sólo los snobs, o los culturetas con un bajo nivel de inglés se preocuparon. Incluso cuando en las bibliotecas más del cincuenta por ciento de los libros carecían de letras salvo las portadas sólo los ancianos o algún apersona ratón de biblioteca de gafas gruesas y pelo lacio o anillado se preocupó.

El problema comenzó a airearse cuando la primera editorial, después de impresos los libros, después de pasado el control de calidad de la impresión, después de embalados y encaminados a su destino, los libros llegaban a las librerías e hipermercados como si fuesen cuadernillos. Doblaron el control de calidad. Inspeccionaron cajas antes de entrar a los furgones. Todo estaba bien. Introdujeron guardias en los furgones. Nada cambiaba, no había ningún boicot y llegaban a su destino sin letras. Después vinieron las matrículas de los vehículos, las letras desaparecían, sólo números y huecos. Las letras de los números de bastidor e incluso la letra del carnet del DNI. Empezaba a haber un problema que nadie vislumbró porque el papel , los soportes gráficos, se consideraban en extinción. 

Microsof recibió una alerta. Un estudiante Sueco trataba de escribir en su tablet con el Word y en cuanto escribía diez letras , progresivamente se borraban. Comprobaron el código, inspeccionaron la programación y no encontraron en apariencia fallo alguno, pero no habían terminado cuando los informes sobre fallos similares se extendieron por todos los rincones del mundo. NO solo eso, sino que los archivos existentes, incluso en medios in conectar como discos, pens, por discos removibles se dañaban a una velocidad cada vez más acelerada. El problema se llevó a la UNESCO. Se dijeron bellas palabras que no pudieron ser transcritas. Pero el debate de verdad se llevó en el Pentágono. El problema era real.Sólo se podía trabajar con códigos cifrados numéricos, con el problema de que era imposible transcribirlos, el lector debía aprenderlos y resultaba un aprendizaje sólo apto para mentes brillantes. Se investigó a Corea a Rusia,  a Venezuela o incluso al Isis, todos tenían el mismo problema. La humanidad se quedaba sin memoria. Sin memoria sería casi imposible transmitir el conocimiento y no había ninguna explicación. Ninguna sensata o acorde a los paradigmas de la ciencia. El mundo corría un serio riesgo de involucionar con los riesgos de tensiones y conflictos entre comunidades y territorios que por otra parte estaban sin nombre.

Pero se encontró una solución. Un egiptólogo propuso un alfabeto de símbolos, los dibujos que representaba no desaparecían. El azteca o el egipcio. Funcionó. Los programas se adaptaron. La gente aprendió en  pocos meses. En algo más de un año. El mundo funcionaba con normalidad con símbolos distintos. A los siete años el problema desapareció como había empezado. El mismo niño en el que inició el problema encontró en un rincón de la clase una vieja caligrafía sin terminar. Escribió las letras una a una como un amanuense y las letras permanecieron. La profesora esta vez sí publicó el hallazgo que se reprodujo en todos los medios del mundo. Se podía volver a escribir. 

sábado, 3 de febrero de 2018

EL GOYA

"Y el premio al mejor guión es para....." Aplausos en una gala sosa y aburrida. Un hombre delgado en traje gris y camisa blanca de seda sin corbata. Alza el brazo. Más aplausos. Algunas sonrisas fingidas de los perdedores. Se sitúa detrás del micrófono. Recoge la estatuilla negra y pesada. Inclina el cuello hacia adelante para acercarse al micrófono. Agradece a la Academia, a su compañero, a su familia que siempre le apoyó, a todos sus amigos y a las instituciones. Con su silencio escenifica unos puntos suspensivos. Parece que quiere enfatizar su discurso pero calla. Su sonrisa se ha nublado. El silencio de segundos se vuelve incómodo. El presentador veterano hace un quite que el homenajeado agradece. Baja rápido con la cabeza baja y regresa a su asiento. Ha olvidado el goya. La presentadora corre tras él. El público sonríe. Piensan que es una gracia de la gala, pero no es una gracia. Se ha puesto muy nervioso. Ha estado a punto de desvelar su secreto, pero no lo ha hecho. Si al menos hubiese tenido la temática reivindicativa de otros años, su premio habría pasado casi a un segundo plano. Antes de sentarse,mira todo el patio de butacas. Le espantaría que estuviese ahí. Pero cómo iba a a estar, sería una locura. Alguien así no sale de su entorno, no sería capaz de aparecer de improviso y reclamar lo suyo. Se sienta. Está incómodo. El pantalón parece tener más pliegues. La sisa de la chaqueta se le ajusta en las axilas y juraría que se está humedeciendo. Apoya la espalda en el resplado y después  se desliza. Se inclina a la derecha apoyado sobre el codo y después con el mismo gesto hacia la izquierda. La actriz del asiento de al lado le lanza una mirada incómoda por sus movimientos. Desea que termine. Por fin. Aplausos. Algunos salen. Primero los que se consideraban acreedores a un premio que se les ha negado. Él ha obtenido un premio pero también sale en el momento en que encuentra que  la muchedumbre es  mayor. Se camufla entre la multitud. El hall de entrada. La puerta. Afuera llueve. Sólo unas decenas de personas se aventuran a esperar a los actores. Los escudriña uno a uno desde detrás de una columna. Ninguna. NO está. Puede empezar a respirar. Hace el alto a un taxi. Se mete con el busto negro de Goya. Le indica a la chófer la dirección. "Enhorabuena ha sido usted premiado" "Gracias" "¿en qué categoría" " Mejor guión original" "Qué envidia.Tiene que ser un gusto que una obra tuya conduzca a un éxito de ese calibre. ¿Verdad ?" "Sí." "Que las palabras que escribes pasen a otros oidos, a otros ojos bien sea a través de la lectura o del cine sería un placer extraordinario. Claro usted estará acostumbrado" "Uno nunca se acostumbra al éxito" "Sí pero es famoso.Los que escribimos desde el silencio de nuestros días tristes, o de nuestras preocupaciones o simplemente de las pasiones que nos dejan los momentos que no trabajamos nunca sabremos eso" "¿Usted escribe?" "Eso es mucho decir" "¡Ha publicado algo?" "Ya le he dicho que no tengo tiempo. Tampoco creo que sea lo suficientemente bueno" "No le puedo decir. Estamos llegando" "Casualmente llevo una copia de una novelita que acabo de terminar. Sería tan amable de leerla y me comenta" "Voy muy liado" "Yo se la doy. El no ya lo tengo. Me encantará conocer su opinión" "De acuerdo. Hemos llegado. ¿qué le debo?" "Tendría que pagarle yo a usted por la amabilidad de llevarse mi novela. Se la deja en el asiento" "Ah sí. Pues muchas gracias por su invitación. Tendrá noticias mías"Ya no llovía. Subió al hotel y se quedó en calzoncillos sobre la cama. La temperatura era demasiado alta. Abrió la encuadernacion en gusanillo. Y leyó. Y se le hizo la madrugada leyendo. Y lamentó haber terminado de leer. Una gran novela. Sentimiento directo. Miró el Goya. Acostado en el mismo lecho. Recordó al alumno que en un ejercicio escolar le entregó el guión que él sólo había maquillado. Un Goya. La gloria. Ahora tenía delante otra novela que le había traído el destino. Era un hermoso guión para una gran película. Se acomodó en la cama. Sonrió. Por qué no un oscar. Se durmió.

EL ENCHUFE

No recordaba su primera vez. Tampoco recordaba si fue algo intencionado o fruto de una casualidad. Creía que fue una casualidad. Sí sin intención. Estaba poniendo una lámpara de techo en una posición incómoda. Luchaba por encontrar los agujeros donde había introducido los tacos para poder atornillar la base. Era la única luz del baño. No recordaba si había apagado la luz y no tenía ganas de bajar de la escalera para bajar el interruptor general. Fijó la base introdujo los cables conectó el cable marrón al capuchón. Giró el tornillo de cobre y la muñeca contactó con el cable azul. Un rayo viajó por su cuerpo y a la altura del tobillo lo sintió claramente salir. Saltó el automático de toda la casa. Sin la luz del pasillo no podía ver nada. Bajó y lo volvió a activar. Sonreía. Había sido divertido. El cosquilleo del rayo eléctrico al salir. Conectó los cables a una de las bombillas. y se puso con los siguientes. El marrón. El tornillo de cobre. Y el azul. El azul. Cogío el tornillo de cobre del marrón y se acercó el azul a la muñeca. De nuevo el rayo que recorrió su cuerpo. Esta vez salió por un dedo. El automático falló. Rió a carcajadas. La electrocución había sido muy agradable. Los músculos relajados. El vello ligeramente erizado. Y un estado mental cómo diría yo... de reseteo, sí , la mente refrescada para funcionar con más intensidad. Recogíó los trozos de cable, las pìedrecitas de yeso y comprobó que la lámpara funcionaba. Orden. Tenía ganas de leer. Jung. El LIbro Rojo. Un libro iniciado mil veces y abandonado otras mil. Y música Carmina Burana. Y abrió las ventanas para percibir los olores. Y devoró el libro en unas horas. LO comprendió. Lo asimiló y recordaba párrafos y páginas enteras. Estaba deliz de su estado mental. Comió. Echó una siesta y se levantó cansado. Espeso. Intentó leer y las plabras se amontonaban, se puso música y la cabeza le dolía, abrió la ventana y sólo le llegaba el olor agrio del fondo de los contenedores de basuras. Puso la tele y no se paraba en ningún programa. Pasó la tarde zapeando hasta que frustrado , poco antes de las diez se fue a dormir. Despertó a las siete. Ligeramente recuperado. Un par de tostadas. Introdujo las dos rebanadas y estuvo muy atento a que no se ennegreciesen. Le gustaban tiernas. Palpó el borde y una nueva rampa le recorrió el brazo hasta poco más arriba del tobillo izquierdo. Le escocía. Miró y vio en la zona dos puntos negros. Devoró las tostadas. El mismo pan, la misma mermelada de marca gene´rica y bite de kilo pero le supieron deliciosas. Abrió la ventana, gorjeos,trinos y arrullos, rosas claveles y azahar. Música Las danzas Polovsinas del príncipe Igor y retomó una novela que abandonó de Umberto Eco, La Isla del Día de Antes. Tres horas. La encontró deliciosamente elegante. Recitó sus párrafos favoritos. Se sintió feliz. Comió y echó una nueva siesta. Tres horas. Se despertó pesado con dolor de cabeza, mal sabor de boca, la ventana que había quedado abierta no le traía más que ruido de la calle y olor a humo. La cerró. Zapeó. Pidió una pizza que encontró asquerosa y se acostó poco antes de las diez.
Amaneció. Hambre. Tostadas. Estaba deprimido, incluso se había despertado con náuseas agrias de un estómago vacío. Recordó la tostadora. Extrajo las tostadas del mismo modo. REcibió con goxo la coprriente que le hizo cerrar los ojos y le enarcó una sonrisa en el rostro. Después leyó, escuchó música, deguistçó , olfateó todo lo que le rodeaba. Por la tarde el bajón. Por la noche a pesar de encontrarse espero estuvo seguro de la relación entre la electricidad y su bienestar o malhumor. Estaba hundido. Ideas de suicidio rodeaban su cabeza. ya que la electricidad le había producido ese placer efímero que mejor forma que la electricidad para acabar con su vida. Cogió una lámpara de la mesilla, la enchufó en el lavabo y se metió en la bañera. Aida, en pleno aria cogió la radio y la sumergió en el agua quehabía cargado de sales. el placer fue sublime. como si el rayo saliese y entrase cientos de veces por cada centímetro de su cuerpo. Había hecho bien en elegir aquel método para acabar con una tarde tan desabrida. Se fue la luz. No había muerto. Eran las siete. Aun podía llegar al teatro a las diez y antes releería las Inquietudes de Shanti Andía de Pío Baroja y escucharía la voz de Fredy Mercury . Acarició a su gato hasta que el animal se marchó. Abrió un lata de Caviar que guardaba para navidad y abrió una botella de Champán. Se puso muy elegante y se fue al teatro donde gozó como nunca había gozado. Después en la tertulia con sus amigos estuvo locuaz, sensato y brillante a la vez que escuchó más y mejor que lo había hecho nunca. Exultaba cuando regresó a casa. Nunca más la depresión. Esa misma noche cogió la caja de herramientas. Localizó los puntos dle tobillo donde le habían quedado las dos señales. Atornilló don tornillos de cobre bien anclados en la tibia. Fue doloroso, pero en su estado cualquier dolor era soportable. Anudó dos cables que conectó a un enchufe macho. Nunca más. cuando notase bajón se enchufaría a cualquier lugar y adiós tristeza. Y así lo hizo, pero cada vez necesitaba más conexiones y más fuertes. en apenas un mes sólo obtenía el placer con electricidad trifásica y después con enchufes industriales. Al final, antes que lo detuvieran sólo conseguía algo de efecto enchufándose a torres de alta tensión. Lo detuvieron. Lo aislaron en una celda de madera. Lo envolvieron en cinta aislante y quitaron las bombillas. Se retorció de dolor. Gritó . Tuvo retortijones , hipo y bostezos. Palpaba las paredes, se dejó las uñas excavando buscando las rozas ocultas que contuviesen algún cable. Un mes y no mejoró. ERa apenas piel y hueso y unos ojos sin brillo hundidos. Temieron por su vida.  El juez lo alimentó a la fuerza. Una noche se declaró una tormenta en la comarca. Miles de rayos y todos parecía caer en el mismo lugar. Se escucharon aullidos unos dicen que de dolor y otros que de placer. Por la mañana la celda estaba vacía