viernes, 16 de febrero de 2018

EL GRANO DE ARENA

"Señores telespectadores, estamos en el Hospital La Paz en el servicio de oncología pediátrica. Les vamos a contar un caso estremecedor, no sólo por la enfermedad, como comprenderán estamos en un servicio de oncología sino por la condición de nuestro protagonista.Un niño que ingresó en este servicio a los cinco días de su nacimiento, y hoy con ocho año sigue aquí. Su enfermedad está estable según nos cuentan los médicos, con algunas idas y venidas, pero estable. Juanito en un hospital de Madrid no conoce el mar. Un momento, diez segundos, una llamada. Un hostelero de La Manga financia la visita para que Juanito pueda ver el mar"

Juanito tiene la piel blanca casi transparente. Es octubre. UN día nublado de levante. Unos kilómetros antes el olor a salitre le hace abrir de par en par las fosas nasales. Los ojos redondos sin cejas. El cámara que filma cada detalle. Aparcan en el puerto. A la derecha la playa. El locutor le ofrece un cubo, una pala y un rastrillo demasiado grandes. Juanito lo mira. Lo deja en el suelo. Frunce los labios. Los pulmones henchidos del aire del mar. Su madre temiendo que la emoción lo sincope. Las piernas secas con rodillas nudosas tiemblan. No hace frío. Juanito casi no puede hablar después de una de las recaídas. Balbucea.Mira alrededor dando saltos nerviosos. Tenso. La boca se abre y se cierra como la de un pez. El mar le dice el cámara. El mar está ahí. Las olas Juanito. Lo coge en brazos y se lo muestra. El niño protesta y casi cae al suelo. Señala la arena hacia el norte. Salta cada vez más de prisa y grita. Farfulla y mira a su madre que lo abraza. Le grita que esté tranquilo. Que se tranquilice o tendrá de nuevo convulsiones y las convulsiones sabe que siempre anticipan recaídas.
 El niño sigue señalando al norte y grita. Trata de articular palabras que antes olvidó. Sacude la cabeza porque nadie le hace caso. SE agita y se libera. Y corre sobre la arena oscilante inseguro, pero flotando sobre la arena planeando en su poco peso. Sacude las manos y espanta las gaviotas. Y sigue corriendo. Los mayores lo persiguen pero no consiguen alcanzarlo. Juanito que te vas a hacer daño. Juanito para. Y Juanito corre, cojea, también se cae , se arrastra y se levanta. mira atrás y señala hacia delante el punto que sin duda es su destino. Está determinado. Por fin se detiene. No mira el mar. Mira atrás y sonríe. Señala el suelo. Se acuclilla. Acerca un dedo al suelo. Lo levanta erecto. LO gira y se lo pone delante de la nariz. Sonríe de nuevo. Enarca las cejas calvas. Los ojos vizquean. Una carcajada, El dedo siempre erguido. Regresa renqueante. Ríe. Admira su dedo. Desde lejos los mayores no ven nada. Le preguntan al cámara que qué ve con su teleobjetivo, les dice que nada. Algo muy pequeño en el dedo. Sospecha que una hormiga pero no lo puede asegurar. Se acerca. Se acercan a él. Su madre lo va a abrazar y el la aparta. Le pregunta qué es lo que está viendo. Se lo muestra. Ella le dice que no ve nada. Le insiste y señala. Se acerca el cámara con su objetivo. El dedo del niño toma el tamaño de un melón. En el centro, entre dos surcos de su huella dactilar un grano de arena verde brillante perfectamente esférico. Aun aumenta más . El melón es ahora el grano. Es una imagen muy hermosa. Un minúsculo punto verde esmeralda. Realmente hermoso, seguramente el grano de arena más hermoso de toda la playa. el niño se da la vuelta. Se sube a la ambulancia, quiere volver a la única casa que ha conocido, el hospital. Le enseñará a su enfermera favorita el grano de arena más hermoso del mundo

jueves, 15 de febrero de 2018

ANÉLIDOS

Fue paciente al buscar los gusanos. Fue meticuloso al humedecer el fondo de la bolsa con arcilla. Fue valiente para olvidar su fobia e introducir la cabeza en un bolsa medio llena de gusanos.Ceñía la bolsa a los lados de la cabeza. el olor de los gusanos, esencuialmente a humedad con regustos acres se podía considerar un olor desagradable. Sin embargo comprobó que cuando mantenía la cabeza dentro más de cinco minutos, el efecto era embriagador. El bisbiseo del movimiento como pequeñas serpientes, enroscándose unos con otros, enredándose y separándose, deslizándose en la oscuridad , con la única luz del reflejo de sus ojos en un espacio pequeño cerrado. sólo la punta de la nariz entró alguna vez en contacto. Pensó que así habría alguna comunicación, pero el contacto viscoso, efímero no le produjo ninguna sensación que pudiera semejar a una palabra o un gesto. Aun así siguió pasando cada vez más horas de sus días en el mundo de la bolsa. En el silencio le pareció encontrar a ratos algo parecido a una nota musical, un canto breve, un grito silencioso o una vibbracion como un timbre pero sordo. Matices. Cada vez más matices. El movimiento , la forma de enredarse era una danza, a veces caricias, a veces castigo. El mundo exterior cada vez le interesaba menos absorto en la contemplación de los sees de la bolsa. Sólo a gritos conseguían llamar su atención y solo un momento. Un hombre con la cara metida en una bolsa y más sabiendo el contenido ak principio hacía gracia, pero después todos lo tildaban de loco. Avanzó el otoño, pasó el invierno, al final de la primavera, las horas de sol oreaban el suelo y el interior de la bolsa. Cada vez se sentía más incómodo. Sólo por la noche, en cuevas o alcantarillas era capaz de disfrutar. Pero los gusanos cada vez estaban más inmóviles. NO danzaban no se trenzaban y nunca nunca le acariciaban ya la punta de la nariz. Su rebaño llegaba a su fin. SE encontró el mismo cansado contagiado de la astenia de los gusanos. En junio llovió todo el dia, no una tormenta sino un temporal tardío. Aprovechó para ir al parque, los pocos gusanos que aun se movían consiguieron tener algunos espasmos o esterores que les devolvieron el movimiento. Se acostó en el suelo. Apoyó la cabeza en el parterre. Moció el cuello levemente a derecha e izquierda, con una técnica que no sabía que conocía. Se fue clavando en la tierra. Y se sintió agusto en la tierra húmeda. Liberó los tres gusanos que quedaban vivos. Abrió los ojos y ya no vió. comió raices y tubérculos, Se olvidó de la luz, del calor y del mundo seco. Miró a su alrededor y encontró otros humanos como él reconvertidos al mundo somero subterráneo. Se deslizó hacia ellos. se enroscaron, se deslizaron, a veces con caricias y a veces con golpes. Establecieron sy jerarquía, pero una jerarquía que siempre siempre estaba por debajo de las del gigante que desde el cuello de la bolsa los contemplaba.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Lactancia

"Enhorabuena. Vaya un niño guapo que tenéis" "Muchas gracias. Mi trabajo me ha costado. Seis puntos y casi ocho horas" "Un parto normal" "Normal para usted" "Yo no tengo hijos. No tengo esa suerte" "Lo siento no pretendía molestarla" "No me ha molestado. Soy tu matrona para acompañarte en lo que necesites. ahora lo más importante para tí y para tu bebé es que te lo pongas en el pezón" "Me parece que esto está vacío" "Es muy importante que el bebé succione, así la leche llenará el pecho. Al principio sale muy poquito, los calostros, pero ese poco es muy nutritivo" "Ahora que lo dice mi abuela siempre dijo que en nuestra familia teníamos unos calostros excepcionales" "Cariño, lo diría con segundas, porque tu madre siempre dijo que no le salió de la pera darte de mamar" "No es momento de que te metas con mi madre cariño. No quiso y no quiso. Mira qué bien he salido yo, pero a mi hijo sí que le voy a dar de mamar hasta que sepa hacer raíces cuadradas" "En mi familia hemos sido torpecicos en matemáticas" "Si fuera en matemáticas solo" "Dejen de discutir que los calostros van a coger mal sabor. Eso lo percibe el niño perfectamente. Mira póntelo. Fíjate qué pezón tan formado tienes. Mira ves esa gotita. Si va a ser verdad que tienes unos calostros buenísimos. Mira como se engancha el niño" "Uy como noto la subida de la leche" "Disfrute de ese momento. Los niños crecen muy deprisa" "Si usted no tiene hijos" "Pero lo cuentan todas las madres" "Perdone usted otra vez" ""Qué bruta eres cariño" "No le diga eso que su hijo se pondrá triste. mírelo qué feliz. Si crece a ojos vista" "Está hecho un renacuajo" "Bueno al principio pierden un poco de peso pero después medran sin parar" "Y con mis calostros. je je" "Les dejo. Ha estado usted sobresaliente en cuidados. La felicito. Mañana pasaré a saludarles. No olviden que el niño tiene que comer cada tres horas" "Mis calostros harán que aguante más" "Tan pequeñitos deben comer continuamente" "Era broma. Cada tres horas"

"Cariño. Cariño. Son las siete de la mañana" "¿Las siete? Es imposible" "Las siete. Las siete.¿cuando le diste la última toma?" "A las diez de la noche. Me he quedado dormida" "Nos hemos dormido y nuestro hijo sin comer recién nacido" "No está en la cuna" "Se lo habrá llevado la enfermera a darle un biberón" Se oye la cisterna del baño de la habitación. Miran. Estaban solos. Sale un joven de unos 20 años, velloso de aproximadamente uno ochenta del cuarto de baño en pelotas. "Oiga ¿qué hace usted desnudo en nuestra habitación?" "Papá Mamá. Soy yo" "Está usted loco. Nuestro hijo nació ayer. Es un bebé de dos días" "Mamá ya te has olvidado de mi. Déjame que me acurruque en tu seno. Por favor. echo tanto de menos los latidos de tu corazón" "¿Qué hago?" "Déjalo que se acurruque. A ver si va a ser peligroso" Se acurruca y comienza a sorber del pecho. La madre encuentra alivio al liberarse de la turgencia de sus mamas. "¿No me sientes como yo te siento a ti mamá?" "Ahora que lo dices sí. el latido de tu corazón me resulta muy familiar" "Y es clavadito a mi cariño. Míralo" "Más guapo" "Claro, mejorado" Se abre la puerta. La matrona del día anterior "Qué escena tan tierna. Qué crecidito está su bebé. Es sorprendente lo que ha medrado a lo largo de la noche" "Sí. Al principio nos ha asustado, pero ahora estamos muy a gusto los tres" "Me lo llevo que lo vea el pediatra" "Mire, yo de usted, lo del pediatra me lo ahorraría, llévelo mejora al urólogo que le encuentro el prepucio muy cerrado y en mi familia todos nos hemos operado de fimosis" "Papá" "A callar hijo. Te vas donde te diga esta señora" "Vale"

martes, 13 de febrero de 2018

CROHN

"Seño tengo que ir al baño" "Pedrito tienes que esperar. No debes interrumpirme en medio de la explicación. El objeto directo es  aquel al que se dirige la acción del verbo" "Seño por favor. Es urgente. No me puedo aguantar" "El complemento circunstancial de tiempo ayer" "Por favor" "Y el complemento circunstancial de lugar en su casa. Y así tenemos toda la sintaxis de la frase analizada. ¿Qué pasa ahí detrás?" Los niños de las filas traseras ríen a carcajadas. Se tapan la nariz y aventan el aire delante de sus caras. Todos menos uno, el niño que casi suplicaba salir. La profesora se acerca. No es necesario ser Jean Baptiste GRenouille para saber que huele a mierda. Todos corean se ha cagado. El resto de la clase ríe también menos uno o dos amigos del muchacho que permanecen fieles a su tormento. Clava los ojos en el suelo. Los carrillos rojos. Pegado a su silla para disimular la mancha marrón amarillenta que se extiende y titila por la pata de la silla. Mira al pupitre con los ojos marrones rojos de humedad. Sólo la rabia que siente y la costumbre de no ser la primera vez hace que no rompa en llanto. Tampoco grita, ni insulta, es la costumbre. el silencio, todo pasa, hasta las peores pesadillas. Quizás ella no se ha dado cuenta. Es muy lista, le gusta sentarse delante. O sí se ha dado cuenta y no quiere mirar para no mortificarlo. Lo agradece. Los demás le dan igual, pero ella no. Le costó mucho decirle lo que sentía. Le sorprendió que ella lo aceptase. Sería terrible que algo cambiase del sentido en que había empezado a cambiar. Sigue adelante. Mira a la pizarra mientras todos miran hacia atrás, hacia el alumno que se ha cagado en clase. La profesora se acerca. Guarda silencio. Mira al suelo. Está avergonzada de haber estado más atenta al sujeto y al predicado que al muchacho que se derrumba humillado en su clase. No sabe qué hacer. El olor. En un primer impulso siente náuseas, pero las controla. Náuseas no. Permanece entera. Le gutaría tocarlo, ponerle lamano en el hombro como signo de solidaridad, pero teme que rechace su apoyo. Al lado., en silencio, mientras los otros ríen y la diarrea sigue empapando el suelo. Debe sacarlo de ahí, pero el niño no quiere  mostrar la mancha en la entrepierna de su pantalón claro. Un paseo de la vergüenza por una broma de su naturaleza. "Muchachos la clase ha terminado" "Quedan quince minutos. Expliquenos los verbos" "ja ja ja" "Ha terminado la clase. Id saliendo en fila y en silencio, en las otras clases aun trabajan. Salid por favor" El niño hace ademán de levantarse "Tú no. Espera" Todos abandonan la clase. La niña de la primera fila la última. Mira atrás. Encuentra la mirada compungida de él y le sonríe. Él casi le devuelve la sonrisa. Ella sale. Quedan a solas la profesora y él. "Antes de nada tengo que disculparme" "No se preocupe. Estoy acostumbrado" "He sido intransingente" "Ya le he dicho que no se preocupe. No es la primera vez. ¿Puedo salir ya?" "No, espera. Déjame que te ayude. Me he equivocado. ahora te puedo ayudar" "ES igual" "Debo ayudarte. No lo hice antes. Puedes levantarte que vea como vas" "Sí señorita" "Vas muy manchado. Ponte mi chaqueta. No parece de mujer. Te queda larga y disimulara´la mancha" "Se la voy a manchar" "No te preocupes. Se limpiará. Ven conmigo al baño de profesores. Creo que hay algunas mudas limpias y alguna ropa" "Va a llamar a mi madre" "¿Tú estás bien?" "Ahora sí" "Quieres que la llamemos" "No. Estoy bien. Después del recreo quedan clases. Ya he perdido muchas este año. Ahora estoy bien. ha sido un accidente. He desayunado demasiado" Mira estos pantalones te quedarán bien. Y un bañador que dejaron en la piscina. A falta de calzoncillos te servirá" "Gracias. Me quedan muy bien. Me voy a clase.Siento haber manchado su cazadora" "Estamos en paz" La limpiadora había quitado las manchas de su pupitre. Olía a perfume fuerte y barato. El niño tomó asiento. La niña lo volvió a mirar. sonrieron los dos. El resto se sentaron. Su compañero le preguntó si ya estaba bien. Le dijo que sí.

FRAGIL

Siempre fui frágil. Desde niño. Mi madre me ataba a las silleta hasta los seis años, para prevenir caídas accidentales o agresiones de otros muchachos. Después cuando instigados por los consejos de los profesores accedieron a darme libertad, ya no era necesario atarme. Sabía que de un árbol te puedes caer, que si corres cuanto más veloz más daño te hacías al caer. Que si saltas te puedes torcer un tobillo. Y no solo era frágil para los asuntos físicos, mi fragilidad se extendía también a las cosas de comer, los donuts eran muy grasos, la nocilla también, el embutido obstruía las arterias de los adultos, las golosinas picaban los dientes, las moras de las zarazas daban diarrea, las brevas dolor de tripa... Un bocadillo de jamón de pavo, cada día. Un taco enorme de jamón de pavo bajo en grasa, que dejaría mis arterias como una patena por los siglos de los siglos, como si no hubiese vivido, como si mi vida hubiese pasado en un congelador. Y así seguí. Crecí. No beses a las muchachas que los besos transmiten infecciones. Lávate las manos con desinfectante después de dar la mano a alguien por la calle, y en epidemia de gripe al instituto con mascarilla. No aceptes comida o bebida de desconocidos. NO cojas nada del suelo. No uses internet o el móvil sin la presencia de tus padres. No te mires cuando vayas a orinar. No te toques que se secará la médula. No tengas malos pensamientos que el niño Jesús se pone triste. Y todo de buen grado. Si había algo que era seguro es que no me iba a dañar. Y seguí creciendo acumulando más cláusulas de seguridad que una póliza de seguros, y todas tatuadas a fuego sin deslices, sin excepciones llevadas con rigor, con naturalidad, sin excepción. Llegué ala veintena pálido, débil, caminaba sin separa los pies, algunos pensaban que era por amaneramiento, pero simplemente era para evitar caer, caer al suelo, y los pasos mentales también cortos para no caer en las tentaciones de un mundo arriesgado. Aprendía a leer con libros electrónicos, con las mejores gafas que evitaban las radiaciones. Los libros de papel con sus ácaros eran anatema. A la entrada de casa había una cubeta somera con desinfectante para mantener la casa en un ambiente estéril, Me duchaba con ropa y todo, después una vez empapada de agua y jabón, me desvestía y salía, me secaba con un secador anclado en la pared y me vestía con ropas que no habían tenido contacto con el ambiente hostil e infecto de la calle. Me sentía solo. Mi forma de vivir, sencilla, prístina no era comprendida por nadie. Nadie, el resto del mundo prefería lo hosco, lo sucio lo infecto y lo arriesgado. El ambiente seguro de mi hogar era un lugar poco, nada frecuentado. No me sentía completo. Los seres humanos, incluso los mamíferos necesitan relacionarse con semejantes, amigos o parejas. Mi forma de vida les resultaba hostil y yo me sentía un ser humano incompleto. Pero encontré la solución. Soy frágil. Muy frágil tan frágil como una porcelana china, tan sensible a infecciones como un trasplantado de médula, un olor demasiado fuerte, un ruido podrían dañarme sin remisión, incluso la vibración de pisar demasiado enérgicamente. Era hermoso, vestía bien, relucía como el vidrio, pero como el vidrio también era frágil. investigué posibilidades. Muchas. Pero la mejor y más económica llegó en una caja de galletas. el plástico con burbujas de aire. Esa era mi solución. elegí las burbujas pequeñas. Encargué rollos enormes para envolverme y poder salir. un belcro por dentro y quedaba perfectamente aislado del ambiente, menos ruido, menos olores, menos contacto y acolchado para no fracturarme en caso de golpes inadvertidos. E hice amigos. Siempre dejaba un delantal, o un faldón y quien se puede negar a chafar las burbujas de aire inmersas en el plástico, quien puede dejar de hacer chasquidos. Algunos se hicieron adictos y tuve que evitarlos bajo riesgo de que cegados en su disfrute me hicieran perder mi aislamiento. Ahora soy popular. todos me conocen, incluso he salido en algún programa de televisión, y no lo creeréis, me han propuesto papeles en alguna película, pero todo el mundo sabe que el cine no es algo seguro, `por supuesto he dicho que no, ya he sido demasiado aventurado. Sigo siendo muy frágil , como todas las cosas realmente valiosas.

domingo, 11 de febrero de 2018

AROS OLIMPICOS

"Tómate una de estas por la mañana y otra después del entrenamiento" "Pero qué es" "Energía , que  gastáis mucho" "Estoy harto de toda esta mierda" "Chico ya sabes donde está la puerta. En otras disciplinas tendríamos problema, pero en pértiga hay dos o tres candidatos que matarían por tu puesto" "Sólo hoy. Así llegarésis limpios al controlantidopping. Garantizado" "Estoy harto. Esto no puede ser bueno. Nuestra salud lo pagará" "Sois jóvenes. Vuestro cuerpo guanta esto y más, mejora de hecho. No te gusta la gloria. Estar en lo alto del podium. Y las mujeres. Y el dinero y el agasajo. Además tú no eres un don nadie. Eres bueno estudiando. Me han dicho que te va el mundo de la empresa. A un medallista con tu curriculum, se lo disputan luego en las empresas. Tómatelo y no te calientes la cabeza más. Ah . y no olvidéis tomar un resopón antes de dormir. Un vasico de leche y dos madalenas no os va a hacer nada mal. Sexo no. El sexo lo tenéis recortado hasta que no paséis la final" "Dame. sois unos mierdas" "Toma. Somos unos mierdas, pero nos gusta ganar"

Miró al techo en su habitación de la villa olímpica. Muy pequeña, calurosa, pero por lo menos limpia. Miró su jabalina en una esquina junto al armario. Siempre la llevaba con él. Récord nacional. Sin embargo no suspuso más que un reconocimiento en elmndo del atletismo, a nadie más le interesaba. Podría haberse dedicado a  otros deportes o a discilinas que aunaran varias disciplinas, pero el moomento de trasnmitir el último impulso a la jabalina era un momento cargado de poder y sensualidad. Era capaz de reconocer la distnacia que podía alcanzar el tiro. con una diferencia de unos pocos ceentímetros. La pértiga en el rincón, y en la mesilla las dos pastillas, la de ahora terminado el entrenamiento y la de mañana víspera de la competición. Experimentaban con ellos como si fuesen cobayas. De aficionado no había consumido nada. sólo esfuerzo. Estaba convencido que el efecto de las píldoras y las inyecciones no era más que un placebo químico. Cogió un poco de agua y se la tragó. Estaba amarga. Trató de permeanecer despierto intentato identificar sensaciones que podrían derivarse de haberla ingerido, pero se durmió. El sueño no parecía un efecto secundario del doping de un deportista. Se despertó. Se sentía bien. Descansado. Tomó la segunda cápsula y se levantó. Un desyuno temprano y el almuerzo estaba previsto antes de mediodía. A las cuatro comenzaba la final. El día era magnífico soleado, fresco y en calma. Óptimo para competir.

Almorzaron. Descansaron en la habitación antes de coger el autobús que les dejó en el estadio. La meganofía rugía cuando se anunciaba algún atleta estrella de estados unidos. Sentía la envidia discreta de un atleta de provincias. Entró en los vestuarios. Ahí empezó todo. Se sentía raro. Los músculos tonoficados, las venas delos brazos turgentes, los abdominales y los dorsales tensos como las cuerdas de un arco. El suelo vibraba bajo sus pisadas.Nunca se había sentido tan poderoso. Dos atletas delante de él. buenos tiros. Pero nada que él no puediera superar. Se echó talco en las manos. Rspiró hondo varias veces y un enorme caudal de aire se coló en sus fosas nasales. Temió dejar sin aire al resto del estadio. La hierba se apalsataba bajo sus pies. Cogió la pétiga. Inició la carrera que sintió como más velo que la que nunca había hecho. Identificó un punto rojo en la gradería del otro lado del estadio. Estiró el brazo. Y en el momento sublime de soltar. No soltó la pertiga sino que la cogió y la detuvo. Nulo. Volvió a intentrlo, pero esta vez detuvo incluso la carrera. Renunció al tercer intento.

"¿Qué te ha pasado? Estabas en tu mejor momento de forma" "Tus píldoras" "Callate" "Demasiada dosis. Si hubiese lanzado habría ensartado al espectador del jersey rojo" "Estás loco. Eres un estúpido" "Adiós"

sábado, 10 de febrero de 2018

OMEPRAZOL

"Tranquilo. Tiene una úlcera que está sangrando. El endoscopista le ha puesto un tratamiento y ahora seguiremos nosotros con tratamiento médico por la vena" "¿Qué me va a poner?" "Un buen chute de omeprazol" "No doctor. Omeprazol no. Mi religión me lo prohibe" "No sea exagerado" "Con mi alma hago lo que quiero y todos los de la religión de los benditos sabemos que el omeprazol acaba con nuestro alma" "NO sea supersticioso. Se le ha echado la culpa de muchas cosas, pero es un medicamento seguro usado para sus indicaciones" "A mi no. Mi alma está conmigo mucho tiempo y no me la va a disolver con ese maldito producto" "Está seguro" "¿Me ha visto dudar?""Me firmará el rechazo al tratamiento" "Sin duda" "Allá usted. Yo lo trataré lo mejor que pueda" Se acerca el enfermero."Menos mal que te ha dicho que no quiere. Nos queda lo que tenemos en stock, y se rumorea que lo van a retirar pronto. Los Benditos son cada vez más numerosos y están cogiendo mucho poder" "Los políticos se casarían con el diablo con tal de sisar unos votos" "Nos quedan unas ampollas" "Las dosificaremos si viene alguna hemorragia" "Mientras no lo prohiban" "Claro" "Ya está" "¿Qué?" "Enciende tu ordenador" "Lo han prohibido" "Sigue leyendo, y previene sobre las sanciones si se usa sin excepciones".

Esa misma noche, en los barrios más oscuros de la ciudad, decenas de personas con pirosis, ardores o inflamaciones de esófago caminaban ocultos en las sombras. Habían oído que en la proximidad de lugares en que encontrabas zapatos entrelazados colgados de un arbol o un hilo telefonico, podías encontrar toda clase de estupefacientes. Los yonkis encontraban dificultad de subir a sus establecimientos habituales. Por la mañana los basureros se encontraban con montañas de blisters de la sustancia, al principio, después eran bolsas sucias llenas de humedades y hongos. La policía dejó de hacer redadas. Los trabajos con turnos nocturnos con comidas a deshoras causaban dispepsias y pirosis, los agentes también habían quedado huérfanos y hacían la vista gorda. Al principio. Después las instrucciones fueron serias, se depuró a varios agentes dispépticos que habían colaborado con los traficantes y se demolieron los bloques donde se hacía el tráfico.

Los sucesivos estudios, demencias, cancer, dislolución del alma se difundían a todas horas en los medios. Se empezó a temer que la expulsión tardía a través del sudor de una sustancia tan terrible pudiera contaminar a otros seres humanos, a las mascotas o incluso el ambiente. Se incentivó a quien denunciara a los consumidores más crónicos, hijos denunciaron a su spadres, mujeres a sus maridos, padres a sus hijos. Se construyeron campos de una cuarentena que nadie sabía cuanto iba a durar. En alguno de los campos el terror al contragio fue tal que según iban llegando noticias del peligro, los encargados huyeron con las puertas cerradas, miles de consumidores de omeprazol murieron de hambre y de sed. La solución final omeprazol cero estaba próxima. Oficialmente no hubo muertos. A los desaparecidos nadie los contó.

Hasta que un día. La empresa farmacéutica de la familia del líder comercializó en benditoprazol, que ni producía demencias, ni cancer, ni atacaba al alma y tenía otros efectos colaterales todos ellos beneficiosos. El precio eso sí multiplicaba por diez mil el precio del venenoso omeprazol.Todo el mundo estuvo muy feliz.