domingo, 8 de abril de 2018
IKEA
Entrar en una tienda. Subir unas escaleras. Coger lapizitos y papel donde apuntar códigos que cuelgan de los objetos. Un recorrido marcado. Un itinerario con miles de objetos a la altura de tu vista. Quieres un estante. con baldas y sillones, Con una cristalera con unos cristales con elvifrio opaco y otros transparente. Una cajonera y dos puertas. En una de ellas un botellero y en la otra lejas. Instrucciones claras. Ah y el hueco de la tele. Te acercas a una y otra estatería. Ninguna es exacta como tú quieres. Preguntas a un muchacho a tu espalda como funciona eso. Te dice que tienes que ver qué se puede hacer con los módulos que se ofrecen, pero tienen que ser todos de la misma serie. No sabes qué es una serie. Te explica que son las palabras, muchas de ellas con un acento redondo que hay en cada uno de los rótulos. Ya. Te sientas en una banqueta muy cómoda enfrente del mueble que más se ajusta. empiezas a apuntar códigos. Te pierdes. Puede que hayas apuntado demasiadas cosas o demasiado pocas. El tiempo pasa. Estás bloqueado y no te apetece preguntar a nadie más. Otro muchacho se te acerca. TE recomienda que te vayas a casa, que consultes en tu ordenador, las posibilidades y la disponibilidad. Te parece juicioso. Pero no te aclaras ni con las posibilidades no con la disponibilidad. Al día siguiente volviste a entrar. Volviste a coger el lápiz esperando tener una mayor fortuna antes que reconocer tu fracaso. Te vuelve a sentar delante del mueble que es el tuyo con una disposición distinta. Intentas imaginar mentalmente lo que has de hacer. Haces un croquis para concretarlo. Y te duermes. Has faltado a tu siesta. Despiertas en una tienda cerrada. No ves a nadie y las luces están a medio gas. Sigues las señales que te llevan de una a otra dependencia. Supones que habrá algún guardia o algún reponedor. Nadie. Terminas el textil. Terminas la zona de las flores y llegas al almacén. Las cajas están cerradas. Las puertas también están cerradas. Estás temiendo que tendrás que esperar al día siguiente para salir. Hay comida. Hay camas. sin problemas. Pero escuchas ruido cerca de la zona del almacén. Te acercas con sigilo. Están decargando camiones. Son muebles. Lo curiosos es que son muebles completos. Unos brazos mecánicos los cogen, los desmontan en tablones y los embalan, otro brazo echa la bolsita con los herrajes que permitirán su montaje, y una impresora termina de imprimir en blanco y negro las instrucciones. Te acercas. Ningún operario. Los camiones se marchan. Esquivas los robots. Sigues la luz. El camión tiene un chófer, pero el camión se marcha y la puerta se cierra. Esperarás a mañana. Regresas. Esquivas los brazos robotizados que han despedazado los muebles. Un perrito en la cafeteria o dos, y después dormirás en una de las camas hasta el horario de apertura. Pero cuando esquivas el último robot. El mecanismo se activa. Te coge por el talle. Y te desmembra. Brazos, pies, piernas, muslos, torso y vísceras cabeza. Ya no vas a recordar nada ni a comer ni a dormir. Otro robot te introduce en una caja de cartón. Otro introduce los tornillos para el nuevo montaje. La impresora imprime las instrucciones para el STANDI MAN. Se posiciona en el cuarenta y seis del pasillo trece. DE inmediato se te ofrece a un precio muy moderado en el catálogo de internet en la sección artículos del hogar y mascotas. En el catálogo impreso tardará un poco más. Por supuesto no volverás a casa si no te adquieren.
sábado, 7 de abril de 2018
TORREZNOS
"¿Nos da tiempo acomer?" "No. llegamos ya muy tarde al tanatori, en menos de una hora incineran al tío Luis" "Pues yo estoy hambriento. Esta mañana me he dormido y casi no he podido desayunar y he tenido una mañana de perros. No he podido ni mear" "No hay tiempo, pero si quieres paramos en el área de servicio de la gasolinera y compramos algo" "Mira. Ya estamos.No aparques son dos minutos" "Ya estás aquí. Has tardado poco" "Había poco donde elegir. dos botellas de agua y dos bolsas de torreznos" "Cortezas, en Murcia decimos cortezas" "Es igual. Es lo único que había" "Nos los comemos en el parking del tantorio" "Me encanta la comida y el lugar" "Mira ya hay gente que se va" "Muchos no se quedan a la incineración. Esto es como en el fútbol cuando un equipo ha ganado por goleada. La gente abandona el campo antes del final del partido. Trae mi bolsa de torreznos y el agua. Toma" "Qué ricos, saladitos, crujientes" "E hipercalóricos. Merienda y cena. Todo a la vez. A ver los míos. Qué asco. Qué es esto" "Están deliciosos" "Mis torreznos están crudos" "NO exageres." "Mira el fondo de la bolsa, sangre y tócalos. se deiría que la grasa y la piel todavía palpita. Mira esa cerda. Se mueve" "Cuando lo he comprado juraría que esa sangre no estaba" "Esto es una de tus bromas" "No es ninguna broma. NO me preguntes cómo ha ocurrido pero las dos bolsas eran iguales" "No ha tenido nignuna gracia" "Te repito que no es ninguna broma. Toma los míos si quieres. No me los he teminado" "Otra vez. Están crudos. y con sangre al fondo" "cuando yo me los he tomado estaban bien. NO puedo explicarme que ha ocurrido, pero eres tú" "Ya. Has dado el cambiazo. ¿Desde cuando te has vuelto prestidigitador?" "Coño que no. Que estaban bien. REgistrame. Mira la otra bolsa y mírame a mí" "Vamos. Me gusstaría echar una última mirada a a tía. Yo era su sobrino favorito" "Eso es cierto" "Vaya. La han sacado de la sala de vela. Vamos a hablar con el encargado. Perdón señor. Venimos de lejos y se nos ha hecho tarde. Me gustaría ver a mi tía por última vez." "La han sacado ya de la sala de vela. Es complicado" "Inténtelo por favor no voy a tener otra oportunidad" "EStá bien pase. Está en la ntesala del horno crematorio. La abrirán un segundo para que puedan ustedes verla" Gracias" "Mïrala en la caja. Con lo vital que siempre fue. Déjeme que le de un beso. Pobrecita" "Déjame. No puedo contenre las lágrimas. Con lo que me quería. Tía no te vamos a olvidar. Abrázame". Los ojos de la anciana se abrieron aun sin expresión. Extendió los brazos no para iun abrazo sino para estrangular a su sobrino favorito. Intentaban sin éxito soltarla. Al final golpearon la tapa de la caja repetidamente hasta que los huesos crujieron y los brazos quedaron colgando. El funcionario los metió en la caja con los dedos que intentaban asir algo. Abrió la puerta del horno. Y lo introdujo en el horno.
"Qué ha pasado" "No se preocupe a veces pasa. son espasmos del rigor mortirs" "Espasmos. Mi tía ha intentado estrangularme" "Eso es lo que le ha parecido porque le impresiona este ambiente" "Parecido mire el cuello casi me rompe el cuello" "Ya está . Brasas y ceniza" "No se te ocurra tocar a ningún otro difunto hasta que salgamos" "Ni se me ocurre. Tengo hambre" "Ahora te compro una bolsa de pipas"
"Qué ha pasado" "No se preocupe a veces pasa. son espasmos del rigor mortirs" "Espasmos. Mi tía ha intentado estrangularme" "Eso es lo que le ha parecido porque le impresiona este ambiente" "Parecido mire el cuello casi me rompe el cuello" "Ya está . Brasas y ceniza" "No se te ocurra tocar a ningún otro difunto hasta que salgamos" "Ni se me ocurre. Tengo hambre" "Ahora te compro una bolsa de pipas"
viernes, 6 de abril de 2018
CREMA HIDRATANTE.
"Tienes la piel muy seca" "De siempre y en esta época con el viento tan seco, se me pone fatal" "Es verdad, tienes la piel cuarteada,Qué cosa más fea" "¡Oye!que es mi piel y estoy aquí" "Pero es que es asqueroso" "Prefiero tener una piel seca a una piel húmeda con aspecto untuoso sucio" "Yo no sé que decirte. ¿Te echas alguna crema?" "No. No me molesta, y las cremas me dan asco" "Porque no has probado la que yo te voy a decir. Mira acude a estas señas. No te arrepentirás" "Esto está en medio del monteo" "Sí. Un sitio espectacular" "De día. el horario de apertura en la tarjeta dice que es a media noche " "Pero sólo en días de luna llena" "Adonde me mandas" "No te vas a arrepentir" "¿Es una de esas farmacias de veinticuatro horas?""No, se parece más a un herbolario. Es todo cosmética natural" "Voy a ir porque eres tú" "TE acompaño" "Vamos"
En la falda del Monte Miravete llegan a las once. "Es temprano" "No. hemos llegado justos. Sube y aparca el coche en la puerta del cementerio. El resto del camino es una senda que hemos de caminar y es muy empinada" "Una senda y empinada. No me habías dicho nada. He venido con náuticos" "No es mucha distancia. Vamos. Mira al final de aquella curva hay un rellano , una cueva de cuando se explotaba el yeso. Hemos llegado" "Aquí no hay nadie" "Debemos entrar a oscuras. Mira al fondo hay una vela. Hay alguien" "Pasad. Llevad cuidado con el suelo que tengo algunos cacharros y en el techo con vuesta cabeza. Qué queréis" "Mi amigo tiene una piel más seca que la de un lagarto. Puede hacer algo por él" "Claro. Que tome esto y la tendrá más húmeda que la de una trucha" "¿Pero esto qué lleva?" "Devuélvemelo" "Oiga que sólo he preguntado" "Vete por donde has venido" "Perdone" "Perdone a mi amigo. La piel no es lo único que tiene seco" "El precio es ahora el doble" "Le doy lo de antes" "El triple" "EStá bien el doble" "Cuádruple" "Está bien. Tenga. Espero que sea miuy bueno. El precio" "Adiós"
"Hombre. Desde la otra noche no te veo. ¿Cómo ha idos la crema?" "En cuanto a la hidratación muy bien" "Sí que te veo la piel más húmeda" "Toca" "Uy tu cara resbala" " La hidratación es perfecta. Con algunos efectos secundarios" "¿Sí? ¿Por qué me miras de lado?" "O te miro con un ojo o con otro. Tienes sus ventajas. Tengo todo más controlado" "Y los ojos los tienes más grandes" "Mucho más. Y la boca" "Y el aspecto cuarteado de la piel ha desaparecido. Mira la pantorrilla" "Tienes escamas" "Sí. He dejado de correr, me desenvuelvo mucho mejor en la piscina. Además mira" "¿Por qué te remangas el cuello? Eso son branquias" "En la piscina soy ahora un auténtico as" "Creo que deberías dejar el tratamiento" "¿Por qué? Si cada vez me encuentro mejor" "TE encuentro muy ... cambiado" "NO importa Pronto tendré que ir a por otro frasco. Por cierto te iba a pedir que me lo recogieras. Con los pies cada vez me desenvuelvo peor" "Creo que no voy a ir" "Buscaré a otro. ¿quieres quisquilla seca?" "No"
En la falda del Monte Miravete llegan a las once. "Es temprano" "No. hemos llegado justos. Sube y aparca el coche en la puerta del cementerio. El resto del camino es una senda que hemos de caminar y es muy empinada" "Una senda y empinada. No me habías dicho nada. He venido con náuticos" "No es mucha distancia. Vamos. Mira al final de aquella curva hay un rellano , una cueva de cuando se explotaba el yeso. Hemos llegado" "Aquí no hay nadie" "Debemos entrar a oscuras. Mira al fondo hay una vela. Hay alguien" "Pasad. Llevad cuidado con el suelo que tengo algunos cacharros y en el techo con vuesta cabeza. Qué queréis" "Mi amigo tiene una piel más seca que la de un lagarto. Puede hacer algo por él" "Claro. Que tome esto y la tendrá más húmeda que la de una trucha" "¿Pero esto qué lleva?" "Devuélvemelo" "Oiga que sólo he preguntado" "Vete por donde has venido" "Perdone" "Perdone a mi amigo. La piel no es lo único que tiene seco" "El precio es ahora el doble" "Le doy lo de antes" "El triple" "EStá bien el doble" "Cuádruple" "Está bien. Tenga. Espero que sea miuy bueno. El precio" "Adiós"
"Hombre. Desde la otra noche no te veo. ¿Cómo ha idos la crema?" "En cuanto a la hidratación muy bien" "Sí que te veo la piel más húmeda" "Toca" "Uy tu cara resbala" " La hidratación es perfecta. Con algunos efectos secundarios" "¿Sí? ¿Por qué me miras de lado?" "O te miro con un ojo o con otro. Tienes sus ventajas. Tengo todo más controlado" "Y los ojos los tienes más grandes" "Mucho más. Y la boca" "Y el aspecto cuarteado de la piel ha desaparecido. Mira la pantorrilla" "Tienes escamas" "Sí. He dejado de correr, me desenvuelvo mucho mejor en la piscina. Además mira" "¿Por qué te remangas el cuello? Eso son branquias" "En la piscina soy ahora un auténtico as" "Creo que deberías dejar el tratamiento" "¿Por qué? Si cada vez me encuentro mejor" "TE encuentro muy ... cambiado" "NO importa Pronto tendré que ir a por otro frasco. Por cierto te iba a pedir que me lo recogieras. Con los pies cada vez me desenvuelvo peor" "Creo que no voy a ir" "Buscaré a otro. ¿quieres quisquilla seca?" "No"
jueves, 5 de abril de 2018
ESPINOS
Quería marcharse. Debía marcharse. Vivir en un pueblo sitiado es aburrido. Pero marcharse de un lugar del que nadie antes había conseguido escapar parecía una labor imposible para un cobarde.Marcharse por un lugar donde los cadáveres de otros fugitivos más inteligentes, más valientes que él, permanecían a expensas de las fieras y los carroñeros. Un cobarde por el camino de los valientes. Un cobarde por el camino en que los héroes , sus huesos, yacían desmembrados. El sacerdote siempre miraba alrededor del pueblo. Era un hombre viejo, nadie se atrevía a adivinar la edad, nadie intentaba escapar sin consultarle, sin solicitar su consejo o sus bendiciones. "Padre voy a marcharme. No aguanto más este encierro" "Has tardado" "Soy un cobarde" "Los valientes han fracasado" "Supongo que yo también fracasaré, pero ha llegado el momento en que mi balanza ha roto su equilibrio. No hay marcha atrás" "Siempre puedes pensarlo más veces" "¿Mas de mil, más de un millón?" "Una más" "¿Para qué?" "Para quedarte" "Quiero irme" "Quizás aquí tienes un futuro" "Un futuro enclaustrado no me gusta" "Yo soy muy viejo" "Yo no soy un hombre santo como usted" "Ja. No siempre lo fui" "En cualquier caso no soy usted" "¿q
Quien eres tú entonces?" "Tampoco lo sé, pero quiero averiguarlo, y para averiguarlo he de salir de aquí" "¿Por el camino de los héroes?" "Por donde sea" "Mira acércate. Cada camino de un héroe conduce a un cadáver" "Lo sé. No me importa ser un nuevo cadáver aunque no sea ni pretenda ser un héroe. Solo quiero huir, alejarme" "¿A qué esperas entonces?" "Esperaba un consejo, o su apoyo" "Crees que cada uno de los héroes no solicitó también mi consejo y mi apoyo. Y mira el resultado" "Aun así. Lo necesito" "Te apoyo, pero sólo te aconsejaré que sigas tu propio instinto. ¿Cuando te vas?" "Esta noche" "¿De noche" "Me gusta la luz de la Luna llena" "Allá tú" "Deme su bendición" "La tienes" "Hasta la vista" "Adiós"
Al rededor del pueblo el campo era un erial. Nada se podía cultivar desde que llegaron los espinos. Las enredaderas espinosas que atrapaban animales, plantas e incluso algunos decían que la ideas. Llegó justo al borde. Se atrasó diez metros. En teoría era una cuestión de velocidad. Coger la velocidad suficiente para superar el crecimiento de las enredaderas espinosas. Caminó hacia atrás. Respiró. Respiró y volvió a respirar. Y corrió más rápido que había corrido nunca. Sólo cien metros. Diez metros y empezó a sentir los primeros arañazos y cortes en los tobillos, veinte metros y las rodillas se laceraban a cada paso. el dolor empezaba a hacerle mella. Estaba sangrando. Diez metros más y los espinos se clavaron en sus piernas y lo derribaron. La carrera terminó del golpe. Nuevos espinos se encargaron de su torso, los troncos de las enredaderas se tensaron y desgarraron su carne. En el cielo los búhos esperaban la preparación de su festín. Se estaba convirtiendo entre dolores y sangrado en un cadáver más. Sacudió las manos sacudió las piernas y con cada sacudida decenas de espinas se clavaban en su carne y desgarraban la piel e incluso músculos. Estaba perdido.Dudaba si había merecido la pena. Seguía intentando desasirse, pero cada vez estaba más atrapado. Decidió no gastar más energías.Quieto esperar la muerte. Respiró. Intentó encontrar algo de gozo como los mártires en el sufrimiento. Quieto y respirando con la mente parada en la idea de la libertad fuera de su pueblo sitiado. Con la quietud los espinos se separaron. Se sintió libre, sin dolor, y con sangre suficiente para reemprender la huida. Se levantó, corrió y con su carrera los espinos acabaron su trabajo, y lo que no hicieron los espinos lo hicieron los búhos por la noche y aun quedó algo para las ratas.
Al rededor del pueblo el campo era un erial. Nada se podía cultivar desde que llegaron los espinos. Las enredaderas espinosas que atrapaban animales, plantas e incluso algunos decían que la ideas. Llegó justo al borde. Se atrasó diez metros. En teoría era una cuestión de velocidad. Coger la velocidad suficiente para superar el crecimiento de las enredaderas espinosas. Caminó hacia atrás. Respiró. Respiró y volvió a respirar. Y corrió más rápido que había corrido nunca. Sólo cien metros. Diez metros y empezó a sentir los primeros arañazos y cortes en los tobillos, veinte metros y las rodillas se laceraban a cada paso. el dolor empezaba a hacerle mella. Estaba sangrando. Diez metros más y los espinos se clavaron en sus piernas y lo derribaron. La carrera terminó del golpe. Nuevos espinos se encargaron de su torso, los troncos de las enredaderas se tensaron y desgarraron su carne. En el cielo los búhos esperaban la preparación de su festín. Se estaba convirtiendo entre dolores y sangrado en un cadáver más. Sacudió las manos sacudió las piernas y con cada sacudida decenas de espinas se clavaban en su carne y desgarraban la piel e incluso músculos. Estaba perdido.Dudaba si había merecido la pena. Seguía intentando desasirse, pero cada vez estaba más atrapado. Decidió no gastar más energías.Quieto esperar la muerte. Respiró. Intentó encontrar algo de gozo como los mártires en el sufrimiento. Quieto y respirando con la mente parada en la idea de la libertad fuera de su pueblo sitiado. Con la quietud los espinos se separaron. Se sintió libre, sin dolor, y con sangre suficiente para reemprender la huida. Se levantó, corrió y con su carrera los espinos acabaron su trabajo, y lo que no hicieron los espinos lo hicieron los búhos por la noche y aun quedó algo para las ratas.
martes, 3 de abril de 2018
INTRUSOS
Sales del ascensor después de un día de fiesta. Ha hecho calor. Has bebido algo y hace las suficientes horas para que te invada un intenso sopor y el deseo de echarte en el sofá. Hay diez pasos entre el ascensor y tu casa. Dejas los bultos a un lado. Buscas las llaves en los bolsillos.Al fondo del más profundo tintinean. La acercas a la puerta y la puerta se abre. El bombín está reventado. Helado, reclamas silencio a tu espalda podrían estar ahí. La puerta se abre de par en par. No hay ruidos. Haces señas de que vuelvan al ascensor. En la calle llamas a la policía. Cuando llegan acompañas a los agentes. Pocas cosas rotas. Cajones abiertos. ropa revuelta. El joyero volteado encima de la cama. Faltan recuerdos. El anillo de tu madre muerta, el reloj del abuelo, las esclavas del nacimiento de tus hijos. Algunas joyas regalo en días señalados. TE duelen los recuerdos que has perdido. Te molesta la invasión de tu intimidad. Te conformas con que no te han agredido a ti o a tu familia, pero no te molestaría ver muertos a los que han asaltado tu intimidad. La policía se va después de tomar huellas en el escenario. Cierras la puerta. Cambias tú mismo el bombín. Telefoneas al seguro. Y esperas. Ordenas. Cierras los cajones y las puertas de los armarios sintiendo tu casa un poco menos tu casa, tu hogar un poco menos tu hogar. Por la noche no viene el sueño. Tomas una pastilla. el sueño llega. Un ruido te sobresalta. Están manipulando la cerradura. Te despiertas. No, es un sueño, han robado en tu cosa y estás obsesionado. La hora, las tres de la madrugada. Tu compañera también se ha despertado con el ruido. Te mira aterrada, te llevas el índice a la boca y le suplicas silencio. Pasos en el pasillo. Detrás de la puerta que habéis dejado cerrada pero sin pestillo. Abren la habitación vacía enfrente de la tuya, siguen por el corredor hasta la sala del fondo, las dos habitraciones que habían dejado sin registrar. Escuchas el roce mínimo de la apertura de nuevos cajones. El movimiento de la ropa. Y de nuevo pasos. No puede ser. Dos veces. Dos veces en un día es demasiado. Una burla incluso para un hombre pacífico como tú. Te levantas. Tu mujer te mira con un grito silencioso. En la sala de enfrente hay un brasero. LO tapas con una manta para inhibir la combustión. Vuelves a tu habitación. Escuchas los pasos de regreso. Se detienen frente a tu puerta. Crees que los latidos de tu corazón te van a delatar. Entran en la habitación de enfrente. Los escuchas registrar. Sales de la habitación. Ahora no te importa que te oigan, cierras la puerta y la bloqueas con una madera enganchada al picaporte. Sellas las zonas donde la puerta tiene holgura con pañuelos. Es una habitación sin ventanas. Los dos hombres empujan la puerta como bestias espantadas. dos o tres minutos. Te increpan, te amenazan de muerte, la puerta es sólida. Los golpes cada vez son más débiles, las voces cada vez más escandidas, las amenazas menos enérgicas. Cinco minutos más y notas los cuerpos, primero uno y después el otro escurrirse por la puerta hasta el suelo. Tu mujer te llama entre susurros cariño desde la cama. Esperas paciente, dos tres, cuatro, cinco minutos hasta que dejas de escuchar una respiración que ya era muy débil. Quitas los sellos de puerta. Quitaq la madera que la bloquea. Tu mujer te pregunta qué ha pasado. Le dices que no sabes nada, pero que ya no hay ruidos. Por la mañana abres la puerta a empujones porque los dos cadáveres con el rigor bloquean la entrada. No respiras para no caer con el mismo mal. Llamas a la policía. Has encontrado a dos ladrones reincidentes muertos en la sala que estaban asaltando. El brasero mal apagado. El polició os advierte que llevéis cuidado con los braseros, que podría haberos pasado a vosotros. La mujer llora. Tú en el fondo lamentas una muerte tan dulce.
lunes, 2 de abril de 2018
PAPARAJOTE
"Nos hemos puesto como gorrinos. Olla de cerdo, salchicha, longaniza, michirones, zarangollo, morcón, lomos, tocinos, y un poco de tomate para desengrasar. Estoy llenísimo" "¿Postre van a tomar? Acaban de salir los paparajotes" "Venga si, un paparajote para cada uno" "Qué nombre más curioso.¿Qué es eso?" "Un paparajote es una hoja que se reboza en masa, se fríe y posteriormetne se le añade azúcar mezclado con canela" "La hoja se come" "Si no eres un caracol no" "Qué graciosillo" "Aquí tienen sus paparajotes" "Oiga. Los paparajotes que nos ha puesto son rectangulares" "Pero tienen buen aspecto." "Ya pero los paparajotes llevan una hoja de limonero que es ovalada y con un peciolo detras y estos como no lleven la hoja de un calendario..." "Estos no se los cobro. Cómanselos. Están buenos, y mientras hablo con el cocinero para investigar que ha pasado" "Normalmente se cogen del peciolo, se separan las dos láminas de masa frita y se pueden comer. La hoja se desprecia. Ves se separan y dejan esto que no es una hoja en medio" "ES un papel" "Es un billete de quinientos euros" "Los otros también tienen el mismo contenido" "Cómo va a poner nadie un billete de quinientos euros para hacer paparajotes en una barraca de las Fiestas de Primavera de Murcia?" "Un billete no, pero un facsímil si puede ser" "Hay papel apto para cocinar. Será eso. Una especie de chiste" "Señores ¿se han comido los paparajotes?" "Sí y mire lo que nos hemos encontrado. Papeles" "Menos mal. Menos mal que no se lo han comido" "No me dirá que son tóxicos" "No señor. Completamente seguros, pero el presidente de la peña, me ha dicho que ese paparajote no pasa las normas de calidad y nunca debió salir de la cocina. Les pido disculpas. como no hay hojas no vamos a hacer más. A cambio les traigo buñuelos de viento" "¿Por qué retiran todas las papeleras con ese ansia?" "Estarán llenas" "No creo. Acaban de abrir. Somos nosotros de los primeros clientes" "Somos muy higiénicos. Me llevo todo esto y ya mismo vengo con los buñuelos"
Diez minutos antes, en la cocina. "Abuelo, está sacando los paparajote cuadrados" "¡Como mis cojones! Hoy cuadrados. No tengo hojas, estos papelitos que guardaba no sé para qué en un rincón de la casa me han servido para salir del error que hemos tenido" "Abuelo. Está usted haciendo los paparajotes con billetes de quinientos" "Que no sé lo que son. Los he encontrado en un rincón guardados en esta bolsa. Los he lavado, que yo para las normas de higiene soy muy aplicado, y aquí estoy. ¿No me dirás que la gente se ha quejado? " "Pues sí. Se han quejado. No quieren paparajotes cuadrados" "Os dije que mi abuelo ya no estaba para echar tanta hora en la cocina. Ha llevado un año con la cabeza regular" "Y han salido muchos paparajotes?" "Según mi base de datos más de un centenar" "Y todos cuadrados" "Todos cuadrados" "Rápido hay que retirarlos de las mesas antes que nadie se de cuenta. Y las papeleras. traedlas. Y quítale esa bolsa a tu abuelo" "Y una mierda. Quiero seguir haciendo paparajaotes" "Abuelo nadie los pide ya. Entreténgase haciendo buñuelos y a casa pronto a descansar" "Cuando me salga de los cojones. ¿Y mi bolsa?" "A buen recuado" "¿Eran importantes esos papeles?" "Sí abuelo. Muy importantes" "Un fastidio los leí ayer y ya no me acuerdo"
Diez minutos antes, en la cocina. "Abuelo, está sacando los paparajote cuadrados" "¡Como mis cojones! Hoy cuadrados. No tengo hojas, estos papelitos que guardaba no sé para qué en un rincón de la casa me han servido para salir del error que hemos tenido" "Abuelo. Está usted haciendo los paparajotes con billetes de quinientos" "Que no sé lo que son. Los he encontrado en un rincón guardados en esta bolsa. Los he lavado, que yo para las normas de higiene soy muy aplicado, y aquí estoy. ¿No me dirás que la gente se ha quejado? " "Pues sí. Se han quejado. No quieren paparajotes cuadrados" "Os dije que mi abuelo ya no estaba para echar tanta hora en la cocina. Ha llevado un año con la cabeza regular" "Y han salido muchos paparajotes?" "Según mi base de datos más de un centenar" "Y todos cuadrados" "Todos cuadrados" "Rápido hay que retirarlos de las mesas antes que nadie se de cuenta. Y las papeleras. traedlas. Y quítale esa bolsa a tu abuelo" "Y una mierda. Quiero seguir haciendo paparajaotes" "Abuelo nadie los pide ya. Entreténgase haciendo buñuelos y a casa pronto a descansar" "Cuando me salga de los cojones. ¿Y mi bolsa?" "A buen recuado" "¿Eran importantes esos papeles?" "Sí abuelo. Muy importantes" "Un fastidio los leí ayer y ya no me acuerdo"
EL ARBOL SECO
"Qué es eso" "Un bonsai" "Lo otro son bosais. Eso es una rama seca" "Es un bonsai" "Te alabo el gusto por lo bonita que tienes una terraza tan pequeña con tu colección de plantas y bonsais, pero ese desentona. Eso es una rama seca no sé de qué" "Es uno muy especial. Me lo regalaron el día de mi cumpleaños" "Estropeado" "No está estropeado" "Lo parece. Yo mismo lo pensé. Pensé que estaba seco definitivamente. De hecho le corté una ramita para ver si tenía algo de humedad" "Y no tenía sabia ni suber ni nada" "En efecto. nada de nada. Seco como un mondadientes" "Entonces ¿por qué me contradices?. Lo mejor que harías es tirarlo so pena... Ah ya lo entiendo. Que hayas plantado algún otro y vayas a usar el bonsai seco como apoyo del nuevo brote. Eso sería muy elegante" "No he plantado nada ni voy a plantar porque ese árbol tiene su propia vida" "No entiendo nada" "Sabes que mi hora favorita entresemana, es cuando llego a casa, cansado sobre las siete y medio u ocho y sin cambiarme de ropa, dedico veinte minutos a regar, podar mi jardín, Después de ese último esfuerzo, aunque muy grato, de la jornada, me siento en ese sillón" "Que apenas cabe" "Es que la terraza es muy pequeña. pero aún así me siento en el sillón y los contemplo otros quince minutos antes de entrar a tomar alguna cosa ligera. Es un rato que necesito" "Y no sabes lo bien que me parece, eso es sanísimo desconectar de forma activa y después pasiva, pero no alcanzo a comprender qué tiene que ver con ese pedacito de leña seca" "¿Tú llegas a casa todos los días igual?" "No sé a qué te refieres" "De estado de ánimo quiero decir. ¿Siempre llegas igual?" "Claro que no. Hay días que estás más arriba y otros más abajo" "Y nunca has estado hundido" "Sí" "Yo también. Temporadas enteras en que me costaba dar un paso. Semanas en que por la mañana la energía no aparecía por ningún lugar. Días de pasar la mañana irascible, bostezando y mirando el reloj cada dos minutos, deseando salir, y cuando salías te preguntabas para qué diablos deseabas salir, en el trabajo al menos estabas ocupado" "Algo parecido sí me ha ocurrido" "A mí sí, ya te he dicho. Y cada día llegaba al jardín de mi terraza y si no me ponía contento, al menos la energía mala se disipaba. Y en uno de esos días comprobé que el árbol estaba vivo" "¿Qué hiciste?" "Nada. Sólo estar triste y muy cansado. Trabajar mis árboles y sentarme a disfrutralos a ellos y a sus fragancias. Ese día estaba tan abajo que me costaba olvidarme de la jornada y disfrutar de la contemplación. Me costaba mucho. No encontraba la postura de reposo en el sillón. Me agarré a los brazos. Me levanté ligeramente para marcharme ya que no estaba gozando, di un último vistazo y el árbol había florecio. Era un almendro. Flores blancas y rosas, una floración tupida a lo largo de la rama con dos o tres hojitas verdes que aun realzaban más la imagen. Me olvidé de todo y sonreí. El árbol me hizo feliz. sin embargo, por la mañana el tronco volvía a estar seco" "A ver si con el estrés te equivocaste de árbol" "Era el mismo árbol y no tenía flores. Pero no acaba ahí. Otro día, invité a cenar a una compañera nueva de la oficina. Fumaba. Me pidió salir a la terraza a echar un pitillo. Le dije que sí, pero que llevase cuidado con no quemar los árboles, los bonsais son muy delicados.Salí con ella. El cigarro fue una excusa. Cuando salí en una terraza tan estrecha, me echó los brazos a la cintura y me besó. antes de abrir los ojos, embriagaba un intenso olor a azahar, miré la rama que estaba cubierta de azhar, con dos hojas y una pequeña mandarina" "Ahora azahar. ¿No lo habrás confundido con las flores del almendro?" "Soy un botánico bastante experto. Hay una gran diferencia. Era azahar. Y por la mañana de nuevo apareció seco" "Deliras" "Me ha ocurrido en más ocasiones" "Calla ya que me estás poniendo terriblemente nervioso" "No te alteres" "Perdón la maldita ansiedad" "Mira el árbol" "Esas flores no estabna antes. Me voy a volver loco" "Son flores de tilo. ¿quieres que te haga una infusión?" "Mejor vamos dentro. Prefiero un chupito"
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