jueves, 20 de noviembre de 2014

SELFI

Haces cumbre.Estás cansado.Menos que otras veces. Una mañana bonita. Respiras. Con el reposo el sudor aparece en tus sienes. Sentías calor y ahora tienes frío. Sonríes. Una foto. A tí mismo. Inmortalizarás este momento que vives. Plenitud. Poderoso. Libre. Y la colgarás en feisbuc para que te envidien miestras trabajan. Resulta difícil manejar la pantalla del móvil en medio de tanta luz. Te proteges con tu propia sombra. El suelo. No, el suelo no. Tu rostro debe aparecer en la pantalla. Sudoroso. Deformado por la corta distancia. Pulsas el cuadrante superior . Aparece un menú. Pulsas. El suelo desaparece. El azul del cielo y una nube que lo surca. No estás tú. Enfocas a izquierda y derecha. Cielo y más cielo, árboles y monte, pero tú no. Vuelves al menú. Ningún icono te sugiere un programa que borre la figura humana del paisaje.Colocas el movil frente a tu rostro y disparas. Confías que puedas recuperar tu imagen. Tres cuatro disparos en distintos ángulos. Comes algo . Enjugas las gotas de sudor que recorren tu sien. Bebes porque tu boca se ha quedado seca.. El agua sabe mal. Escupes y tomas el camino de vuelta. Corres a pasos cortos las pendientes, más lento las más empinadas, más rápido las suaves. Asfalto. Coches. No has conseguido tomar tu propia imagen en la fotografía. No consigues olvidarlo. Un efecto óptimo, un defecto del dispositivo. Lo comprobarás más tarde. El coche aparcado, frente a la luna impoluta de un restaurante. No quieres mirar pero miras. No te ves. El espejo no devuelve más que la imagen del coche contra el que te has apoyado para estirar. Sudas. gotas frías. Tu boca se seca de una saliva áspera y amarga. Coges el móvil. Intentas otra foto pero sólo sale tu vehículo. Miras al suelo. Aunque hace sol no tienes sombra. Un vahído. Entras."Un cortado por favor" "Enseguida" No eres invisible. Aunque has perdido tu sombra, aunque no tienes reflejo y  careces de imagen tu corporeidad permanece. Detrás de la barra hay una luna. Ni tú ni la taza aparecen entre las aguas del azogue de un cristal deslustrado. La camarera no repara en la falta. "Adiós buenos días" "Adiós".
En casa subes, das la espalda al cristal de ascensor. Abres la puerta. No hay nadie. Sacas el móvil. sólo cielo y monte y piedras ni tu ni tu sombra. Te tomas el pulso. Te tomas la temperatura. ochenta y treinta y seis.
Ruido de llaves en la puerta. Ella llega. Te abraza. En la vidriera tu no estás. Al contacto de tus dedos su suéter desaparece del reflejo pero no del tacto de tus dedos. " ¿Te pasa algo?" "Nada. Estoy cansado" "No tienes que darte esas palizas por el monte no tienes edad" No es eso" "Debes llevar cuidado"
El día siguiente vino sin cambios. Cuando despertó esperó un sueño pero volvió a ser una realidad. 
El fin de semana regresó al mismo pico. Rodeó la misma cruz. Buscó lo que había perdido y regresó sin encontrarlo. Se sintió estúpido escudriñando entre las ramas de los pinos, oteando el fondo de los barrancos, los vericuetos de las sendas, los oteros y las cárcavas. Nada. nada nunca de las cientos de veces que subió y sigue subiendo. Ya no busca porque sabe que el lugar donde perdió su sombra y su reflejo, será el lugar donde un día quizás cuando las encuentre entregará su vida.

martes, 11 de noviembre de 2014

La secadora

En Murcia el viento de poniente es seco. Aunque esté nublado, son nubes ralas, nubes áridas afiladas por las corrientes. Casi nunca subía a tender ropa al terrado, la secadora suplía con ventaja al viento. Con la máquina rota subió, buscó la pinzas, el barreño y sacó la ropa blanca empapada de la lavadora.Apoyó el barreño en el gotelé de la pared para pulsar el botón del ascensor. El viento silbaba por la claraboya del hueco de la escalera. Hoy no era su día. Cuando un día amaneces triste deberías acostarte. Lo sabía por la mañana. Mejor acostarse cerrar los ojos y fingir dormir bajo las sábanas revueltas de una noche en vela. Apoyas el hombro sobre la puerta metálica para que el pestillo pueda girar. Un intento. Dos. si no se abre vas a gritar, no para que te oigan sino para aliviar la presión interior. Clic. Ha saltado. La puerta se abre. Subes el barreño. El viento te empuja. Mira en la superficie de telas húmedas algún calcetín o algún tanga que pueda salir volando antes de llegar a apresarlo con la pinza. Los pájaros reposan sobre los cables como sus ropas penden del tendedero. La sábana se arruga. El cable debe estar poco tenso. Extiende los brazos para estirar las sábanas. Los retira. Súbitamente. Se mira las palmas. Cuando tocas un tejido mojado no deberías sentir el calor trémulo de una carne cercana. Sin embargo ha sido esa su sensación. Calor. Vuelve las manos . Estira los brazos los cruza a derecha e izquierda. , arriba y abajo . Cierra los ojos. Palpa como los ciegos. Detrás de su sábana hay un cuerpo de hombre. Es de día. El viento se ha parado. La sensación es ahora de bochorno sin embargo siente frío. Tiene miedo y tiene curiosidad. La sábana es la cortina que custodia la ligera intimidad de una casa hacinada. Detrás hay alguien. el sol de noviembre apenas se levanta a mediodía. Las sombras son largas hacia el norte. Su talla no es grande y su sombra supera la de la sábana. Al otro lado no hay sombra. Se ha ido. Vuelve a extender las manos. La sábana oscila y se enreda entre sus dedos. Siente los dedos ceñirse alrededor de los suyos. Reprime un grito cuando retira sus manos de la aprensión de la sábana sin dificultad. Vuelve a acercar la mano derecha. Deja  que sus dedos toma contacto con la tela. Los pulpejos se entrelazan con otros dedos. Las manos le cubren las suyas extienden lo que sin duda es una caricia por el dorso de su mano. Se acerca. Más, cada centímetro de su cuerpo entremezcla su calor con el otro lado de la sábana. Es agradable. El sol. El calor. El olor a limpio. El aroma a humedad. El sentido oculto que nos aproxima a otros seres, la conversación sin palabras de dos cuerpos. A través de una sábana. Un ruido en la escalera de acceso. Como ha venido el calor desaparece. Mira atrás. No hay nadie. Un portazo. Mira hacia delante. Acerca la mano que no encuentra resistencia ni calor. Se agacha coge el barreño y las pinzar. Se vuelve a la puerta del terrado. diez pasos. Echa mano al picaporte. Un último cambio de dirección. Deja el barreño en el suelo se vuelve. Palpa la sábana. Nada. Se vuelve pero no se atreve a mirar al otro lado de la sábana.
El técnico de la secadora la está esperando frente a la puerta. Lo había olvidado. Lo invita a entrar. La avería era algo tan nimio que la avergüenza. En una temporada no tendrá que volver al terrado. lo lamenta.
De madrugada miró a su compañero. La sábana le olió a sudor. Metió las sábanas debajo de la sábana y a pesar de la temperatura no encontró el calor.

miércoles, 22 de octubre de 2014

PROPOFOL (DOS).

"Ya está. Esto es lo único malo que va usted a notar. Ahora viene lo bueno. El anestesista la va a dormir y cuando esté dormida completamente le haré la endoscopia. No se va a enterar de nada"
"Señora yo soy su médico anestesista. Sueñe en algo bonito que se va a dormir enseguida" "¿En qué sueño?" "Lo que a usted le guste más. Lo que prefiera. Es su momento de disfrutar" "No se me ocurre nada" "En sus nietos" "Tengo treinta y ocho años" "En sus hijos" "No tengo""Lo siento. En un crucero" "Tengo pánico al agua. No sé nadar. Sólo de pensarlo ya me he erizado" "En las vacaciones" "Estoy en paro cuatro años" "En volver a su trabajo" "Mi trabajo no me gustaba nada. No lamento nada haberlo perdido" "Entonces está claro sueñe en encontrar un nuevo trabajo" "Me estoy poniendo muy nerviosa. No soporto las dudas" Además a veces los sueños se cumplen" "No me diga eso ¿En qué trabajo puedo soñar?" "¿Qué le gusta?" "No lo sé. Pocas cosas" "¿Tiene estudios?" "Soy psicóloga" "¿Le gusta recursos humanos de una gran empresa? Inditex o El Pozo?" "Para despedir personas. Eso es una pesadilla no es un sueño" " Entonces para ayudar a las personas a mejorar en su vida. Un coach" "Eso no sería honesto. Yo dudo de todo, no puedo señalar a nadie su camino" "Hay quien lo hace, señala mejor un camino a otros que a sí mismo" "Yo no" "Un programa en televisión" "Hermano Mayor. Aguantar a todos esos muchachos y muchachas desquiciados y sus padres autistas. No. Eso sí que no. Demasiado estrés" "¡Pues ponga un consultorio telefónico!" "No me hable así que estoy sensible" "Perdone. No llore. Sólo quería sugerirle algún sueño sencillo y bonito" "Para usted será tan fácil" " Una ilusión" "Para después acabar desilusionada" "Una pasión" "Y después el desamor" "Una comida" "Si tengo náuseas""Un vino" "No bebo" "Una flor sí, ¿verdad?" "Si no soy alérgica" "Una rosa" "Sarpullido" "Un ramo de claveles" "Estornudos" "Una orquídea" "Un novio me regaló orquídeas y se acostaba con mi mejor amiga. Es usted muy desagradable" "..." "Mucho" "Se-ño-ra. Tampoco es absolutamente obligatorio soñar. Puede quedarse dormida sin más" "¿como si me muriese?" "Sí. No. quiero decir no" "No quiero sentirme morir" "Morir no, sólo dormir, sin soñar o sin recordar lo que  ha soñado" "Pero usted me ha dicho que sueñe en algo. Si no puedo soñar. ¿Qué me puede pasar?" "Nada" "Pero si usted dice que hay que soñar será por algo. Porque usted lo dirá a todos los pacientes" "Sí señora a todos les digo que sueñen con algo agradable como a usted" "Ve, y si yo no sueño me pasará algo" "No no le pasará nada" "Pero todos los que usted seda sueñan" "Quizás no todos" "Pero la mayoría" "La mayoría sí" "Pero yo no. Yo no puedo soñar en algo agradable" "Pues ¡sueñe lo que quiera!" "Pero si no es agradable tendré pesadillas. Sí tendré pesadillas horribles. No debía haber venido, esto es como una maldición. ¿Qué es eso lechoso que me quieren poner?" "Propofol señora. Un fórmula uno de la sedación. Un lujo. Un placer. ¿Empezamos?" "Propo... eso fue lo que mató a Micheal Jackson" "Pero mal usado por su médico señora" "Quiere ponerme algo que mató a un famoso y quiere que tenga sueños agradables cuando estoy aterrada. ¿Me lo puedo pensar?" "sí señora siempre se lo puede pensar" "Pues que pasen a otro necesito pensarlo. Yo no puedo soñar. Ni quiero morir como Michael jackson. No puedo" "No se preocupe. Llama al celador que la acompañe al vestuario" "Soñar algo agradable para que te hagan algo parecido a la eutanasia es horrible señor no sé como le puede gustar algo así" "Sí señora. Tómese su tiempo , y si no otro día" "Adiós" " Vaya con Dios señora".

jueves, 9 de octubre de 2014

MIEDO

El calor era sofocante en un traje sellado sin ventilación. Comenzó a quitar los velcros que tapaban las cremalleras. De arriba abajo despacio. Después la cremallera. Sentía que se iba a desmayar. Calma. La cremallera . Debajo de la mandíbula la comezón de una gota de sudor que se acercaba al yugulum. El mareo. La sed. La mano impelida por un automatismo rozó el pequeño trozo de piel. Aplastar la gota le produjo un alivio momentáneo. Resopló sólo una décimas de segundo antes de sentir su pelo erizarse. Un escalofrío recorrió su espalda. Creo que no he tocado nada. No seguro que no he tocado nada. Se acercó al contenedor rojo. Se quitó el guante sin mirar, extremando el cuidado del manual. Con el rabillo del ojo vio posarse el látex teñido de rojo en el fondo del depósito. De nuevo el vello erizado, de nuevo la rampa de su espalda. De nuevo el mareo, la náusea, un mareo distinto. No , no pasa nada. Se quitó todo el traje. Se duchó , vertió sobre el hueco esternal povidona, desinfectante y lejía. Teresa sales. Sí salgo ya. Apresúrate que estamos cansadas. No pasa nada. un pequeño roce, sin herida. No pasa nada. Tienes mala cara. Estoy bien. Los malditos trajes dan mucho calor. Y total para nada. El pobre hombre ha muerto. Mañana de vacaciones. Sí.
Por la noche no pudo dormir. Veía una y otra vez el dedo enguantado acercarse a su piel. Se despertaba, las manos e sudaban. Un roce, solo un roce. No pasa nada. duerme. Tómate la temperatura como todos dos veces al día.
Los días de vacaciones pasan lentos. Estás irascible. El guante teñido. O era sólo un reflejo del plástico. el perro se acerca como siempre que te ve triste. Lo aceptas en tu regazo mientras revisas los apuntes de la oposición.
Esta mañana has tenido unas décimas. Sólo unas décimas. Ya te estabas olvidando y el maldito termómetro se encarga de recordártelo. Molestias en la garganta. Todos los otoños te resfrías aunque te vacunes de la gripe. Por la noche igual. El día siguiente comienzas  a encontrarte cansada. No quieres pensar. No puede ser . A tí no. Te arrepientes de haberte ofrecido. Sabes que todo quedará en nada pero el paso del tiempo está siendo angustioso. Por si acaso procuras salir lo justo, cunado la cabeza te estalla tomas el aire. Empiezas a estar débil y a estar triste. Vas al centro de salud. No te preocupes en otoño en estas fechas comienzan los episodios de gripe. Vuelves a casa confortada pero sólo hasta que te vuelves a poner el termómetro. No mejoras estás mala muy mala. Al pasa en tu cuerpo. No quieres ni pensarlo. No quieres ni decirlo. Sólo un guante teñido. Pronuncias el nombre que nadie quiete oír. Te duele decirlo. Te envían una ambulancia. En el hospital te aislan. Lees el miedo en tus compañeros. Encerrada en el box estás aterrada, te encuentras muy mal pero por otro la do encuentras el alivio de que sea lo que sea tus miedos se disiparán... o no. Te trasladan. Otro hospital. Se ha confirmado. No puede ser de otro modo. Sólo un dedo de un guante. La maldita gota de sudor. El mareo. El calor. El calor terrible de los trajes.
Sola. Visitas muy esporádicas para controlar tus constantes. Triste. Van a ensayar tratamientos que tiene riesgos. Alguien te culpa en la televisión por tener miedo. No te agradece que hayas sido tú, podría haber sido otra. Te culpa. Cretino. En tu lugar debía estar. Quizás debiste ser más precavida, pero tenías mucho miedo. Creías o deseabas, O deseabas y creías que ese guante estuviese limpio. Pero al final resultaba que no estaba. Eres una buena profesional. Todo podía haber sido de otra manera. Pero tienes que aguantar las gotas de tiempo confiando en tu mejoría, deseando que nadie más que tú haya sido afectada. Un máster par ponerse un traje. Cretino. Engreído idiota. Perro lacayo.
Me van a cambiar la medicación. He mejorado pero no lo suficiente. Me gustaría sentir una mano desnuda entrelazando mis dedos, una caricia, una palmada de ánimo. No es posible.

(.....)

miércoles, 17 de septiembre de 2014

TESTAMENTO VITAL

"Doctor ¿está usted seguro?""Todo lo seguro que puede estar un médico. Pero puede haber excepciones. Establecer un pronóstico preciso es muy difícil" "No he llegado a los ochenta años creyendo en las excepciones ni en los milagros. Estoy jodido. Ya está" "No exagere" "Sabe que no exagero" "No sirve de nada lamentarse. Mire hacia adelante" "¿Aunque el horizonte esté enfrente de mi nariz?" "Con cinismo no gana nada" "Ni negando una realidad adversa. Punto y final. Doctor deme esa mano. Le estoy muy agradecido. Ahora estoy yo y esta mochila" "Esa actitud me gusta más" "Adiós".

Llegar a ochenta años ha sido una suerte, pero también una condena. Me encuentro bien, estoy fuerte controlo mis fuerzas, mis deseos y mis emociones. No tengo la convicción de la pérdida. Una nave sin goteras, lenta pero sin goteras. Y ahora, de golpe la fecha de caducidad se presenta en modo de escaners , ecografias y análisis de mil demonios. Tengo miedo. A morir no. A malvivir. A sostener los días en una cuerda floja, tendido como una ropa vieja esperando el viento o la luz de unas manos que te aseen, el arrullo de unas palabras gimoteantes como si fueses un niño. Un cuerpo flojo llagado anhelante de gusanos. No. No. Mi mujer me dejó. Mis hijos viven lejos, son padres de sus hijos, trabajan, viven. no necesitan del lastre de un padre con fecha de caducidad. No voy a esperar mi fin. Voy a buscarlo.

La montaña siempre ha sido mi pasión. Pasear las pendientes y las vaguadas solo. con calor o con lluvia. Escuchar el salpicar de las hojas, el chasquido de las frutas, el tintineo de las ramas. El everest sería un objetivo poco realista. No llegaría al campamento base. Octubre. Pirineos. El Aneto. Será difícil que en sus vertientes no encuentre la helada que me anestesie el dolor, la nieve que me deslice hacia el fin inevitable. No puedo esperar. El tiempo se funde, mi nuevo compañero me oxida y me corroe por dentro. Si espero me fallarán las fuerzas.

El autobús. el hostal en Benasque. Tres días de reflexión y para recuperar fuerzas. Escribir unas palabras últimas y elegir el momento en que el clima sea propicio.

"Queridos hijos.......GRacias" Introduce la cuartilla manuscrita en el sobre que de camino al sendero dejará en la oficina de Correos. Algunos ancianos lo saludan. Una semana ha esperado el frío. Tiempo para hacer amigos, no los suficientes para que le merezca la pena vivir. Le advierten del mal tiempo. Los tranquiliza" Voy a dar una vuelta"

Llueve. Gotas finas que se deshilachan de nubes que rodean los macizos. Niebla. Sólo el GPS le marca el destino en altura. No quiere despeñarse. No más dolor. Sube buscando el frío. Mira a los lados. Graba las últimas imágenes que no llegará a recordar. Sigue la lluvia. Da una vuelta un poco más arriba la ladera empieza a blanquear. Algunos copos se posan sobre sus hombro,se enredan en su barba. Un primer   escalofrío a pesar del esfuerzo. No puede más, las pierna le fallan. Los pulmones se agitan buscando una gota de aire. El viento arremolina la nieve. No es muy espesa. Arriba el cielo azul con reflejos irisados. Un instante. La niebla se abate. La nieve se hace tupida. Se sienta. Come un poco de jamón, un taco de queso, comienza con sorbos de vino. Sentado recuerda a los que no están. No sabe si después del fin volverá con ellos. Es un escenario muy hermoso. Se alegra de estar ahí. Tiene frío, se cierra el pasamontañas sobre el cuello, se cobija en el anorak, prepara una almohada y se tumba sobre la mochila. El sueño viene. Mira alrededor una última vez.

Ruido. Remolinos de viento. ya no siente frío. Voces. ¿Voces? Alguien le aparta la nieve del rostro.

"Señor está bien. Pásame el arnés. Tranquilo. Con este tiempo nos lo ha puesto usted difícil. Somos la Guardia Civil de montaña. Está usted a salvo. Vamos al Hospital de Benasque. La tormenta arrecia."

sábado, 13 de septiembre de 2014

El tiempo lento.

El día que me convertí en piedra el sol salió por el este, el despertador sonó a las siete. el autobús pasaba a las siete cuarenta y cinco. Yo no lo cogí.

Cuando extendí la mano para apagar el despertador, sabía que aun quedaban cinco minutos de pereza entre las sábanas  mi sudor y el suyo. Cinco minutos. Arriba.  A ciegas, sin luz, saqué mis zapatillas de montaña. Antes de salir el sol. El rocío formaba finas gotas que distorsionaban los reflejos del amarillo de mi camiseta. Dos kilómetros antes de la inmersión entre pinos. Dos kilómetros de olor a gasoil, y en unos metros un muro de olor a tomillo, espliego, romero. Sudor. Esfuerzo en las cuestas. Arriba. Jadeo. Recupero nuevas latidos, nuevos movimientos del diafragma. Sigo. A cada paso el mundo se queda pequeño. La senda a la derecha. Tierra, seca después del verano sin fin. Piedras sueltas.Roca. Inspiro. Más aire. Jadeo. sudor. Tiemblo ligeramente. Subo la cremallera del cortavientos. Dos dátiles. Todavía no sé que son mis últimas respiraciones y mis últimos bocados. Agua. Después sólo el rocío y la lluvia. Apoyado en el mojón del vértice geodésico. Un roquedo a quince metros. Debajo la ciudad, mi pueblo, el río, amigos y familia. No me voy a despedir. Débil. Esta vez la comida no me repone. El agua no me sacia. Ya no sudo. Me siento junto a las piedras. Miro donde está mi ,donde no voy a volver.

Me buscaron durante días. Encontraron mis ropas. Muchos de mis amigos se sentaron sobre mí, bebieron comieron como hice yo y siguieron su marcha. Una vez escuché a uno de mis hijos, lejos. Intenté gritar no buscando su socorro sino su mirada, pero sin boca no hay voz. Lejos.Mucho tiempo después de vez en cuando algunos de mis compañeros de montaña intentaron localizarme. Cada año, el día de mi desaparición venían donde encontraron mis ropas y guardaban unos minutos de silencio. Mis hijos se hicieron adultos, mis amigos viejos. Algunos dejaron de venir. El musgo, verde en inviernos húmedos, marrón en los veranos creció sobre mí, briznas de hierbas me rodearon, Un pino me llena la coronilla de sus hojas aciculares que el tiempo me despeja . El rocío me refresca las mañanas. La lluvia se arrastra por mis costados. Dejé de contar los días, las semanas, los meses, los años. La base de tierra y piedras sobre la que me sustento quedó dañada con la lluvias del último invierno. Cuando algún caminante, incluso nietos de mis amigos, se sienta, su peso hace que me mueva como un diente de leche sobre su encía. Mi equilibrio se hace inestable. en veinte o veinticinco años mi base terminará por disolverse, mi peso me arrastrará ladera abajo, volveré a sentir la inercia del movimiento a toda velocidad. Espero no hacer daño a nadie. Me detendré. Quizás al llegar al valle, la piedra se convierta de nuevo en hombre.



lunes, 1 de septiembre de 2014

MAS VALE PREVENIR ( OTRA Y NO SE CUANTAS VAN DE VLAD)

Pasan cinco minutos de la media noche. Vlad ha cenado. Un bocado frugal. Una muchacha de 20 años. Sangre salada y fresca. La mejor calidad. Se ha acomodado para echar una primera siesta en el féretro. El primer sueño de un vampiro es siempre un sueño humano. Un sueño de vida que vive como una pesadilla. Juegos infantiles con otros niños, escarceos adolescentes con muchachas turgentes. Yugulares que laten pero que en sueños no desea o sí desea, pero se reconoce en un cuerpo vivo que no es capaz de desear. Juego. Diversión y alegría. A pesar de todo detesta que lo molesten. Alguien llama a la puerta disimulada de la cripta. Hace tiempo que se trasladó al campo. La puerta está oculta detrás de unas balas de paja. No es casualidad. Quien llama viene a por él. Malditos cazavampiros. No va a huir. Ha cenado bien. Lleno de energía se enfrentará a cualquier cosa. Invocará los poderes del diablo en su defensa. Está cansado. Abre la puerta.
"¿Vlad Tepes?" Un hombre joven , alto sobrado de peso , lo mira con una mirada esquiva de quien se siente derrotado. "Así me llaman, ¿Por qué me molesta" Una camiseta y un pantalón corto sin bolsillos por debajo de las rodillas. No hay estaca, ni crucifijos, ni ajo. "No sabe lo que me ha costado localizarlo" No debería haberlo encontrado. "¿Puedo pasar?" "No. ¿Sabe usted quien soy yo?" "Sí señor. Es por eso que estoy aquí. Me envían de la consejería de Sanidad" "En mi estado no necesito ningún seguro médico . Váyase" Pone su maleta de polipiel entre el marco y la puerta."Escuche lo que tengo que decirle" "No quiero escucharle" "¿Ha oído hablar del Ébola" " Hace mucho que no escucho noticias como no quiero escucharle a usted. No pienso irme" Vlad se lanza sobre él. "Ah" "Me ha obligado a emplear la violencia. NO quería sacar la cruz, pero usted me ha obligado. Perdone. Yo la guardo y hablamos.También tengo ajos pero los he dejado en el coche" "De acuerdo hablaremos" " El Ébola es un virus con una mortalidad del cincuenta por ciento. Hay un brote en África CEntral" "Eso queda lejos" "En un mundo tan comunicado nada queda suficientemente lejos" "No me imagino el motivo de su visita. Sabe quien soy. A efectos de sus sistema de salud estoy muerto" "Su alimentación" Mi dieta es muy monótona como usted sabe" "Por supuesto. Por supuesto. Pero variada en su monotonía" "Cada vez estoy más perdido" "Le explico. El consejero se ha reunido con sus asesores y estos han llamado a los expertos. Las fronteras están controladas. No tenemos casos todavía, lo que simplifica las cosas. Pero hay un factor que no está controlado" "¿cual?" "Usted" "Yo" "Usted es como diría mi abuela un pica flor. Sabemos desde hace años que cada dos o tres noches por lo menos usted liba de alguna jovencita. Sabemos que es muy frugal, No ha habido muertes ni ninguna de las muchachas ha engrosado la lista de los suyos, pero esa promiscuidad alimenticia puede contribuir a la transmisión del virus" "¿Qué pretende, que tenga una granja de jovencitas para alimentarme" "Podría ser una solución, habría que ser discretos pero no es ninguna tontería. Puedo proponerlo a mis superiores. ¿Le importa que les diga que la idea ha sido mía. Bueno es igual . El subdirector se la apropiará. Lo veremos, pero de momento me conformo con que lea este papel. Absténgase de chupar la sangre de personas de raza negra o personas con fiebre. Eso creemos que será suficiente. Bueno. He terminado. Me voy que es tarde y me temo que no me va a invitar a cenar" " Ya le he dicho que mi dieta es poco variada" "Era una broma. Tiene usted muy poca cuerda" "No le gustaría que me diera de repente hambre" "Eso es, ha estado bien. Irónico . Ya me voy. Recuerde el folleto" "¡Váyase de mi vista!".