"Nene a ver si te echas un poco de jaboncico y te restriegas bien con la esponjica, que cada vez que te duchas tengo que lavar la toalla y estamos en enero, que a la vuelta del verano sé que eres moreno, pero ahora no cuela. Uno se quita la roña y después se seca. Que sabes que me gustan las toallas blancas y están hechas una pena" "Cariño. Yo me ducho como siempre. Me enjabono como siempre. y me seco como siempre he hecho. NO entiendo por qué te disgustas ahora. A ver si va a ser que ya no me quieres" "No mexclemos las cosas. Claro que no te quiero, pero las toallas no se pueden ver. Y es más primero era una manchita como de pipí, pero poco a poco va tomando cuerpo de roña roña, por no decir mierda" "Te vuelvo a decri que hago lo mismo" "No es por preocuparte pero deberías ir al médico" "Para no preocuparme me estás acojonando" "Y tú te has cargado mi ajuar con esa especie de sudor radiactivo" "Ya cojo cita. Pero creo que estás exagerando" "Te meto esta toalla en una bolsa y se la enseñas"
"Buenos días ¿qué le pasa?" "Yo creo que nada doctor. Mi mujer que se empeña" "Las mujeres suelen tener buen ojo" "No le diré que no pero creo que exagera" "No dé más vueltas que está gastando sus cinco minutos" "Si no es nada" "Algo será" "Mancho las toallas" "Oiga. NO se burle de mi. No las manche" "Las mancho haciendo lo que todo elmundo hace con las toallas" "Frótese con una esponja, pero ese no es motivo para consultar con un médico" "Me froto pero ella insiste en que cada vez están más manchadas. Piensa que es una enfermedad" "¿Usted se encuentra bien?" "Como siempre se lo he dicho. Me han mandado. La tengo aquí en la bolsa. ¿Si quiere usted verla?" "Enséñemela. A estas alturas tengo curiosidad" "Mire" "Está usted igualito" "¿cómo?" "Mire. Es usted" "No me veo" "Espere quédese sentado y lo pongo en la ventana se reconocerá mejor" "Es verdad. Soy yo" "Su mujer tiene buena mano para la pintura y le ha gastado una broma" "Mi mujer tiene pezuñas en vez de manos. No creo que lo haya pintado" "Si no ha sido ella..." "Qué insinúa doctor" "Yo no insinúo nada. Pero lo que uno no hace en casa lo hace otro" "No estará diciendo lo que creo que está diciendo" "A buen entendedor..."
"Cariño. No me ha gustado tu broma" "¿De qué broma estás hablando?" "Mira" "No veo nada" "Lo pongo en la ventana como ha hecho el doctor" "Pero si eres tú. Qué bromista. Eres tú que te estás pintando en las toallas. Pero odrías elegir otros motivos. El dibujo no está mal. Con un estampado" "Yo no sé dibujar. Confieseame quien lo ha dibujado" "No sigas. No sigas" "Yo tampoco lo he dibujado¿Entonces?" "Paasa y duchate y te doy otra toalla. Mira blanca recien estrenada. Te miro mientras te duchas para que no me engañes" "Vale. ya está pasame la toalla" "Extiendela" "Uy . Esto es un milagro. Qué grado de detalle. ¿Cómo lo has hecho?" "NO he hecho nada. Secarme" "Esto es un milagro. Podemos hacernos ricos" "Como no me presente a Got Talent" "Sí o que la casa se convierta en un lugar de peregrinación" "Yo no soy un santo ni mucho menos, ni siquiera quiero serlo" "Pero es nuestra oprotunidad para la fama" "Somos un par de desgraciados. ¿Quien va a tener el más mínimo interés en nuestras toallas?" "Eso es verdad. ¿Y qué hacemos?" "Compra toallas marrones" "Será lo mejor. Me perdonas" "Claro"
miércoles, 31 de enero de 2018
martes, 30 de enero de 2018
LA SEQUIA
Nadie recodaba en el pueblo que se pudiese llegar a pie haasta la antigua iglesia, despues de que l cierre de las exclusas del pantano anegara el valle. Pocos de los residentes recordaban el camino de la pequeña colina quesustentaba la iglesia. En el pueblo se debatían entre los que se alegraban de ver el lugar en que nacieron ellos o sus padres como un renacer y los que consideraban que emerger algo de lo que el agua había tomado posesión no era más que un mal presagio. La posibilidad de caminar por el fondo de un lago, caminar donde las carpar y barbos nadaban, pisar el tarquín reseco era una experiencia que no quería desperdiciar. Obsevar los estragos del tiempo en un pueblo sumergido erauna experiencia que no iba a desperdiciar. Se levó al perro, un mil leches superviviente que adoptó a principios de verano, cuando llegó a la aldea. El primer tramo del camino era irreconocible. Una vaguada que rodeaba al pueblo antiguo. Tuvo que marcar con una bara los sitios en que el barro teníauna profundidas que podría si no engullirlo sí inmovilizarlo. Pasado el punto más declive, sí se veían lo shitos que zigzagueando conducían al centro del pueblo, la iglesia vieja. El sol había oreado el tarquín que se cuarteaba sobre las piedras de río que a modo de adoquines dibujaban el camino. Llegaron a la plaza. Laspuertas de la iglesia habían sido expoliadas, así como las gárgolas y cualquiera de las figuras. El perro se quedó atrás con el rabo entre las piernas. Lo llamó, pero lo esperó justo en el borde de la entrada a la plaza. El sol se había puesto en el pico al oeste del pueblo. La temperatura bajó cuatro o cinco grados con las sombras. A su alrededor de forma anárquica de un tincón o del otro comenzó a escuchar crujidos. Cada uno lo sobresaltaba. El cambio de temperatura, las maderas de las estructuras que aun permanecen en pie que se secan. El perro huyó. Los crujidos seguían. A punto estuvo de huir el también, pero le pudo la curiosidad de visitar la iglesia, la que había sido catedral de la comarca. En lo alto de la torre,los restos de un nido de cigueñas. con las ramas amasadas por el barro. Desde la puerta expoliada contempló el atrio, el vbarro y los restos de algas y bazuras contemporáneas dispersos. Se volvió. A su espalda se movió una sombra. Miró su destino y no había nada. De nuevo a su esplada sintió un movimiento. Juraría otra sombra pero no había nadie. Solo el. De las casas salían ruidos, ya no crujidos sino pisadas. SE acercó a una de las casas. Los cristales rotos. La mdera podrida. Un ruido de pisadas y un tintineo. Miró y un viejo balancín desvencijado se movía. El viento. El viento tan fuerte que no movía ni las hojas más menudas. Hay alguien ahí. Hay alguien. Entró la casa donde había escuchado. ¿Hay alguien? Y escuchó su eco . ¿hay alguien? pero pronunciado por mil voces. Y a al final como un susurro. No tuvo respuesta. Salió de espaldas sin tropezar. En la plaza volvió a encarar la iglesia. Al fondo a la derecha al uz parpadeante de una vela. Avanzó. por el pasillo central. Dspacio. Mirando a ambos lados. La luz escaseaba. Sin embargo lo que era un simple luz se fue extendiendo a todo el altar. No era una vela sino una suerte de fosforescencia por el efecto de la oxidación del granito o algún alga. El brillo se intesificó. Refulgía y lo encandilaba. La luz de la iglesia lo cegó. Escuchó un órgano y plegarias en latí. Las campanas tañeron apesar de sus melenas podridas, tañeron a muerto. De nuevo los cánticos. y el brillo. En el altar una sombra en una iglesia sin cruces. Risas y canticos. Carccjadas de espaldas en el altar una figura sin sotana sin sandalias, caminando o saltando sobre pezuñas finas. La figurase giró y vio sus ojos rjos. Corrió hacia la puerta que se cerró. Truenos y rayos. El cielo se abrió en una lluvia torrencial como nadie había visto. El pantano que había estado seco tuvo que aliviar agua. Semans después cuando el agua se aclaró enviaron buzos en su busca. Imposible entrar en los edificos sumergidos. Demasiado peligroso. habría que esperar otro año de sequía quien sabe si en cinco en diez o en cincuenta años.
MALA
Ya está bien. Qué buena eres. Eres un sol. Eres una bendición de Dios para tus papás. Qué hermosura de chiquilla. Y venga palmadicas en la espalda o cachetes o pellizcos en la mejilla. Y adiós. Menos felicitaciones y mejor algún obsequio, o una invitación a un viaje, o a la playa. No, en reyes ropita, en santo y cumpleaños más ropita, al final del curso ropa interior y unos zapatos, pero ni bicicleta, ni videoconsola, ni teléfono móvil normalito, que no pido yo un iphone .Soy muy buena niña, inteligente y estudiosa ayudo a cruzar a las ancianas y cedo el sitio en el bus a los viejos y a las embarazadas pero estoy ya hasta el mismísimo coño. Buena. Soy buena, Soy superwoman en bondad, pero se acabó. ¿De qué me ha servido? ¿Qué beneficios he obtenido? Nada. Desde hoy mala. La más mala de todo el colegio, el terror del barrio, la más temida del municipio.
Arrancó de la pared los nombramientos de alumna de la semana de las últimas diez semanas, ella, ella , ella y de nuevo ella. Los destrozó en pedazos minúsculos que arrugó. Iba a echarlos en el reciclaje, pero ahora era mala, los envolvió en una toallita y los tiró en el retrete. En el telediario había oído hablar de los efectos nefastos de las toallitas en los alcantarillados. Entró en clase. Su pupitre inmaculado. Cogió un rotulador indeleble y lo llenó de grafitis. Cogió un cutter y desconchó los bordes. Miró alrededor para cerciorarse de que era el pupitre más impresentable. Cogió un punzón y rayó todas las taquillas. SE apoyó en la pared y apoyó la pierna que antes había pisado el barro. Vertíó agua encima de las taquillas de los profesores para empapar las batas. Metió un gato en el aula de química. Los subió en lo más alto. Cuando el animal saltó derribó varios vasos de precipitación y algunos matraces. Estaba muy satisfecha del giro de su vida. Le resultaba divertido. Los alumnos pequeños la miraban con pavor unos, con admiración sincera otros. Pero no estaba todavía satisfecha. Había sido mala con la cosas. Había dañado o roto cosas, pero en genérico. Si quieres ser realmente malo debes hacer el mal a sabiendas y además saber a quien se lo haces y que se lo haces porque quieres. Todo lo anterior era un ensayo. Así la expulsarían del instituto y sería su consagración. Miró a su alrededor, todos estaban en clase. Entró un alumno mayor, no lo conocía, tenía un aspecto muy normal. Dejó la mochila junto a la escalera que bajaba el piso superior y que desembocaba en el corredor de la calle y salió con calma. Era su momento. Esperó. El alumno no volvía. Había dejado su mochila. Ese alumno despreocupado iba a ser su víctima. Iba a ser el verdugo de la mochila. La cargó a espaldas. Le sorprendió que era muy pesada. Salió por una puerta lateral. Se deslizó junto al muro del colegio y en un ángulo muerto de todas la ventanas. Corrió hacia la balsa llena de carpas naranjas . Se rió a carcajadas. Pensó en el rostro del muchacho y volvió a reir. Tiró la mochila al algua. Y regresó al colegio. Quedaban cuatro minutos para la hora de salida.Cuando llegó al colegio, sonó la alarma de salida. Decenas de alumnos bajaban atropelladamente por la escalera y por el coredor. Dos minutos después de la alarma una explosión enorme en la balsa que llenó de carpas todo el patio. La onda expansiva derribó a todos los alumnos al suelo. Muchos sufrieron daños en los tímpanos. Excepción hecha de las carpas, no hubo muertos. La policia acordonó la zona. Con el olor supieron que era explosivo militar. REquisaron las cámaras. Identificacon al culpable y a la niña que heroicamente con riesgo de su vida había llevado la mochila a la balsa, evitando una carnicería. La felicitaron. Volvieron a ponerla en el cuadro de honor, y lo mejor fue que un supermercado local la obsequíó con toda la ropa que necesitase en el próximo año.
Arrancó de la pared los nombramientos de alumna de la semana de las últimas diez semanas, ella, ella , ella y de nuevo ella. Los destrozó en pedazos minúsculos que arrugó. Iba a echarlos en el reciclaje, pero ahora era mala, los envolvió en una toallita y los tiró en el retrete. En el telediario había oído hablar de los efectos nefastos de las toallitas en los alcantarillados. Entró en clase. Su pupitre inmaculado. Cogió un rotulador indeleble y lo llenó de grafitis. Cogió un cutter y desconchó los bordes. Miró alrededor para cerciorarse de que era el pupitre más impresentable. Cogió un punzón y rayó todas las taquillas. SE apoyó en la pared y apoyó la pierna que antes había pisado el barro. Vertíó agua encima de las taquillas de los profesores para empapar las batas. Metió un gato en el aula de química. Los subió en lo más alto. Cuando el animal saltó derribó varios vasos de precipitación y algunos matraces. Estaba muy satisfecha del giro de su vida. Le resultaba divertido. Los alumnos pequeños la miraban con pavor unos, con admiración sincera otros. Pero no estaba todavía satisfecha. Había sido mala con la cosas. Había dañado o roto cosas, pero en genérico. Si quieres ser realmente malo debes hacer el mal a sabiendas y además saber a quien se lo haces y que se lo haces porque quieres. Todo lo anterior era un ensayo. Así la expulsarían del instituto y sería su consagración. Miró a su alrededor, todos estaban en clase. Entró un alumno mayor, no lo conocía, tenía un aspecto muy normal. Dejó la mochila junto a la escalera que bajaba el piso superior y que desembocaba en el corredor de la calle y salió con calma. Era su momento. Esperó. El alumno no volvía. Había dejado su mochila. Ese alumno despreocupado iba a ser su víctima. Iba a ser el verdugo de la mochila. La cargó a espaldas. Le sorprendió que era muy pesada. Salió por una puerta lateral. Se deslizó junto al muro del colegio y en un ángulo muerto de todas la ventanas. Corrió hacia la balsa llena de carpas naranjas . Se rió a carcajadas. Pensó en el rostro del muchacho y volvió a reir. Tiró la mochila al algua. Y regresó al colegio. Quedaban cuatro minutos para la hora de salida.Cuando llegó al colegio, sonó la alarma de salida. Decenas de alumnos bajaban atropelladamente por la escalera y por el coredor. Dos minutos después de la alarma una explosión enorme en la balsa que llenó de carpas todo el patio. La onda expansiva derribó a todos los alumnos al suelo. Muchos sufrieron daños en los tímpanos. Excepción hecha de las carpas, no hubo muertos. La policia acordonó la zona. Con el olor supieron que era explosivo militar. REquisaron las cámaras. Identificacon al culpable y a la niña que heroicamente con riesgo de su vida había llevado la mochila a la balsa, evitando una carnicería. La felicitaron. Volvieron a ponerla en el cuadro de honor, y lo mejor fue que un supermercado local la obsequíó con toda la ropa que necesitase en el próximo año.
lunes, 29 de enero de 2018
VINO Y FRESAS.
Habían comido muy bien. En cantidad y en presentación. en sus vientres protruía elexceso y en sus paladares el sabor., los matices de cada uno de los platos. A veces demasiados matices quenublaban el conjunto. Después las copas. Pero él no quería copas ni whisky de veinte años , ni brandy añejo ni combinados. Estaba llegando bien , creía a los ochenta sin necesidad de cambiar de ha´bitos y desde luego ahora no pensaba hacerlo. Siempre lo mismo. Fresas y los restos de vino tinto que pudieran quedar en la mesa. Si no había quedado vino tinto pedia algún blanco afrutado. Bebía lento, paladeando y mordía lento cad una de las fresas. Cunado pladeaba o mordía, cerrada losojos y se echaba ligeramente hcaia atrás. Quedaba ajeno a la conversación de sus compañeros de mesa que no lo molestaban en esos momentos de concentración y se diría que éxtasis. Alguna vez devolvió la copa de fresas porque se la trajeron sin el rabito. Las quería muy frescas, ácidas y con el rabito, y mejor fresones. qu eminúsculs fresas silvestres. Sus compañeros hablaban de futbol, de negociosy de mujeres, mientras que él, cada vez repetía su ritual sentado siempre en uno de los extremos de la mesa. cuando sólo quedaba una fresa, porcuraba que fuese la mayor, la cogía, la acercaba a la nariz y aspiraba profundamente los aromas.Después bebía sorbos y mordía, o más bien se diría que roía para que el placer fuese así más duradero. Al terminar giraba entre sus dedos el peciolo y las hojas verdes como si fuese un molinillo, se cogía con los dedos índice y pulgar las sienes, se las acariciaba. Dejaba el molinillo en el cuenco de las fresas. Bebía a fondo la copa de vino. Abría los ojos. Sonreía y se incorporaba a la conversación con los demás comensales.
"Un día nos tienes que decir por qué tienes esa costumbre casi religiosa de tomarte el vino y las fresas después de las comidas" "Como tú dices es algo casi religioso. Como religioso es una cuestión de fe. Y la fe o la crees o no la crees" "Vamos que no vas a decir nada" "Nada más que lo que he dicho"
No le iba a contar que con ese vino y esas fresas evocaba momentos de su vida que le habría gustado haber detenido. Alguien. Del pasado. Vivencias en común. Intensas. Dulces. Llenas de terciopelo calor y piel. Sudor y olores. Sabores no solo de fresas. Aromas no sólo de vino. Manos. Dedos. Caricias. Mucho tiempo atrás. Intenso. Tan intenso para dejar un recuerdo vívido. Que evocaba con cada fresa y cad sorbo de vino. Pero esos momentos, aunque ya pasados, eran suyos, en exclusiva, y sólo sería capaz de recordarlos con la persona con quien los compartió, y eso, desde hacía seis años dos meses y un día era ya imposible. Si se hubieran fijado, después de la pregunta sus ojos se humedecieron y calló, no porque no tuviera nada que decir sino porque le resultaba imposible articular palabra. Cogió del plato el peciolo y lo hizo girar como una molinillo de nuevo. Tomó la copa y tragó la última gota de vino. TRago saliva reseca. Y pidió cartar para empezar la partida de póker.
"Un día nos tienes que decir por qué tienes esa costumbre casi religiosa de tomarte el vino y las fresas después de las comidas" "Como tú dices es algo casi religioso. Como religioso es una cuestión de fe. Y la fe o la crees o no la crees" "Vamos que no vas a decir nada" "Nada más que lo que he dicho"
No le iba a contar que con ese vino y esas fresas evocaba momentos de su vida que le habría gustado haber detenido. Alguien. Del pasado. Vivencias en común. Intensas. Dulces. Llenas de terciopelo calor y piel. Sudor y olores. Sabores no solo de fresas. Aromas no sólo de vino. Manos. Dedos. Caricias. Mucho tiempo atrás. Intenso. Tan intenso para dejar un recuerdo vívido. Que evocaba con cada fresa y cad sorbo de vino. Pero esos momentos, aunque ya pasados, eran suyos, en exclusiva, y sólo sería capaz de recordarlos con la persona con quien los compartió, y eso, desde hacía seis años dos meses y un día era ya imposible. Si se hubieran fijado, después de la pregunta sus ojos se humedecieron y calló, no porque no tuviera nada que decir sino porque le resultaba imposible articular palabra. Cogió del plato el peciolo y lo hizo girar como una molinillo de nuevo. Tomó la copa y tragó la última gota de vino. TRago saliva reseca. Y pidió cartar para empezar la partida de póker.
sábado, 27 de enero de 2018
A JORNAL
"Perdone señor ¿puede usted echarnos un cable?" "Voy un poco apurado, perosi está en mi mano" "Es difícli de explicar, pero no es algo complicado" "Me está intrigando" "Tengo que meter el féretro a la iglesia y no hay gente suficiente" "Oiga portear un féretro no es algo precisamente agradable" "Es un cadáver muy ligero, por eso no se preocupe, no llegaba a lso cincuenta kilos el fallecido. si fuese más amanoso lo llevaba yo solo" "Si no es por el peso. Es porque se trata de un cadáver. Alguien muerto a quien no conozco de nada" "Pero mejor no conocerlo. Así no tendrá usted que acarrear también con la pena" "Visto de ese modo, pero creo que no" "Puedo pagarle. La funeraria tien un pequeño fondo para estos casos que cada vez son menos raros" "Me ofende" "Pensaba que regateaba" "Me ofende todavía más" "Le pido disculpas, pero es usted raro en nuestros días, nadie quiere nada, pero la gente es capaz de matar por un euro" "Las campanas tocan a a muerto" "La misa va a comenzar" "VEnga le ayudo" Coja los pies y yo la cabeza que es la parte más pesada" "Se lo agradezco" "Yo a usted" "Sí que es ligero" "Se lo he dicho" "¿No será un niño?" "No es que era menudo y estuvo mucho tiempo enfermo. Se consumió. Cuidado con los escalones. Así. Siga hasta los caballetes y ahí nos salimos si quiere. Así, Ya está"
"Quiere un café o una cerveza" "Es temprano. Un café" "Dos cafés" "La iglesia estaba llena.. ¿No había nadie que pudiese ayudar a acarrear el féretro?" "No me lo diga a mi. Nadie se ha ofrecido" "¿Entre tanta gente?" "Nadie" "Debía ser joven el fallecido. con una iglesia tan llena, y en los primeros bancos la gente mostraba una pena tan intensa que me ha impresionado" "No. De joven nada. Ochenta y nueve años" "Imposible" "Se lo aseguro" "Sería un hombre muy bueno con todo el mundo tan apenado" "Bueno no sé pero sí muy rico" "Entonces los asistentes serán sus empleados, entre los agradecidos y los temerosos de perder su puesto de trabajo con la defunción, ya lo entiendo" "Nada de industrias. Rentas. Alquileres Acciones, nada de empleados. Un secretario que no ha venido porque estaba muy ocupado con trámites" "La iglesia estaba llena, la gente lloraba. Creo que está usted burlándose de mi" "No. En absoluto. Todos contratados" "¿Por usted?" "Por mi no" "Por la funeraria" "Que va. La funeraria es una duneraria familiar muy modesta, no podría llegar a semejante dispendio" "¿Entonces?" "Los contrató el propio difunto" "¿Un muerto?" "Cuando estaba vivo. Los estrevistó uno a uno y los situó a cada uno en su lugar. Los acompañó a comprar la ropa que deseaba y el maquillaje que debían llevar, si se fija las señoras llevan un rímel de altísima calidad que casino se corre con las lágrimas" "No me había fijado la verdad" "Tan previsor y no había previsto quien llevase su ataud al altar" "También lo había previsto" "A mi no me había contratado" "Ni a usted ni ninguno de las dos docenas de personas que vinieron antes de usted y rechazaron ayudar" "Vaya. entonces no lo tenía previsto" "Sí. Si que lo tenía previsto. Me acompaña que la misa ha terminado" "Vamos ya he echado la mañana"
"Coja por ahí" "Ya está" "Suelte" "Vale" "Ahora al cementerio, pero le ruego queme acompañe. No se va a arrepentir"
El cementerio estaba desierto. En un pantón modesto, el enterrador había abierto el nicho donde lo introdujeron. Sólo dos personas erantestigos del entierro, dos hombres trajeados. Uno atento a cuanto ocurría con una perilla corta y el otro con una tablet anotando minuciosamente. El enterrado terminó de tapiar. "¿Podrá llevarme a la ciudad verdad?" "Un momento señor. como se llama usted" "Pedro" "Nombre competo por favor" Pedro Saragosa Diaz" "Su DNI" "23...." "CAsado o soltero" "Soltero" "Domicilio" "Calle.... Oiga todo esto para qué es" "Es usted el heredero del difunto cumpliendo su ultima voluntad soy el notario testador"
"Quiere un café o una cerveza" "Es temprano. Un café" "Dos cafés" "La iglesia estaba llena.. ¿No había nadie que pudiese ayudar a acarrear el féretro?" "No me lo diga a mi. Nadie se ha ofrecido" "¿Entre tanta gente?" "Nadie" "Debía ser joven el fallecido. con una iglesia tan llena, y en los primeros bancos la gente mostraba una pena tan intensa que me ha impresionado" "No. De joven nada. Ochenta y nueve años" "Imposible" "Se lo aseguro" "Sería un hombre muy bueno con todo el mundo tan apenado" "Bueno no sé pero sí muy rico" "Entonces los asistentes serán sus empleados, entre los agradecidos y los temerosos de perder su puesto de trabajo con la defunción, ya lo entiendo" "Nada de industrias. Rentas. Alquileres Acciones, nada de empleados. Un secretario que no ha venido porque estaba muy ocupado con trámites" "La iglesia estaba llena, la gente lloraba. Creo que está usted burlándose de mi" "No. En absoluto. Todos contratados" "¿Por usted?" "Por mi no" "Por la funeraria" "Que va. La funeraria es una duneraria familiar muy modesta, no podría llegar a semejante dispendio" "¿Entonces?" "Los contrató el propio difunto" "¿Un muerto?" "Cuando estaba vivo. Los estrevistó uno a uno y los situó a cada uno en su lugar. Los acompañó a comprar la ropa que deseaba y el maquillaje que debían llevar, si se fija las señoras llevan un rímel de altísima calidad que casino se corre con las lágrimas" "No me había fijado la verdad" "Tan previsor y no había previsto quien llevase su ataud al altar" "También lo había previsto" "A mi no me había contratado" "Ni a usted ni ninguno de las dos docenas de personas que vinieron antes de usted y rechazaron ayudar" "Vaya. entonces no lo tenía previsto" "Sí. Si que lo tenía previsto. Me acompaña que la misa ha terminado" "Vamos ya he echado la mañana"
"Coja por ahí" "Ya está" "Suelte" "Vale" "Ahora al cementerio, pero le ruego queme acompañe. No se va a arrepentir"
El cementerio estaba desierto. En un pantón modesto, el enterrador había abierto el nicho donde lo introdujeron. Sólo dos personas erantestigos del entierro, dos hombres trajeados. Uno atento a cuanto ocurría con una perilla corta y el otro con una tablet anotando minuciosamente. El enterrado terminó de tapiar. "¿Podrá llevarme a la ciudad verdad?" "Un momento señor. como se llama usted" "Pedro" "Nombre competo por favor" Pedro Saragosa Diaz" "Su DNI" "23...." "CAsado o soltero" "Soltero" "Domicilio" "Calle.... Oiga todo esto para qué es" "Es usted el heredero del difunto cumpliendo su ultima voluntad soy el notario testador"
viernes, 26 de enero de 2018
MENSAJE EN UNA BOTELLA
Paseaba por la orilla de la playa que había paseado desde niño en invierno y en verano. Prefería los paseos invernales de los días nublados grises y ventosos. Antes paseaba solo y lo llamaban loco ahora siempre se cruzaba, por tormentoso que fuese el día con algún noruego o un inglés. Si no hacía demasiado frío se mojaba los pies, si hacía frío jugaba con los avances de las olas. De vuelta, al atardecer caminaba por las montañas de posidonia, firmes pero blandas de olor a mar que a algunos les parecía nauseabundo.Si estaban secas se tiraba, las encontraba mullidas con la sensación infantil de un castillo hinchable. Se lanzó y él solo se rió a carcajadas. Las algas se mezclabann con su barba blanca. El culo mojado . Miró alrededor mientras se sacudía para no ensuciar el coche a la vuelta. Una botella entre las algas con un corcho apretado. Una botella vieja. Desapareció la risa. Caminó entre las algas hasta una zona en que se deshacían y era imposible progresar sin mojarse hasta las rodillas. Una botella de vidrio grabado que dejó de fabicarse hace muchos años, desde su juventud ya lejana. Evocó un momento agridulce de su pasado. Un primer amor. Trece años. Un amor sin palabras. Sin caricias. De miradas y de dudas. Y un adiós sin haber pronunciado un hola. Un año de sufrimiento y melancolía. Una efervescencia de melancolía que le hizo confiar pasivamente al destino la llegada de un nuevo amor. Cogió una botella como esa. Le quedaban dos dedos de alcohol, pero la hurtó de la alhacena, al abuelo no le hacía falta beber. Casi a oscuras, en la buhardilla, con una pluma con un color de tinta que obtuvo al mezclar el rojo y el azul. Una caligrfía cuidada, de letras inclinadas. "Cuando encuentres esta botella y leas esta carta, esta es mi dirección. Escríbeme, hay un sobre con la dirección, te buscaré donde quiera que estés" Ahora sonreía de su propia inocencia. Pero en aquel momento estaba seguro que el destino llevaría aquella botella a las manos adecuadas y un día recibiría una carta con el sobre que había enviado. Nunca recibió esa carta. Hoy lo veía lógico. Era un imposible. Cogió la botella. al tocarla encontró que la parte donde el vidrio no llevaba relieve raspaba. La limpió con un pañuelo y leyó talladas con un diamante sus inciales. Era su botella. La botella varada era su botella. Y tenía todavía el papel dentro. Se sintió frustrado después de más de cuarenta años que aquella botella no hubiese tenido ningún destino y hubiese regresado justo al punto del que partió. Era tan triste. Suerte que ya era mayor en la edad en que se supone que se huye de la melancolía, si no, se habría sentido triste. Y se sintió triste. Y cabreado. Extendió el brazo y quiso lanzarla conta las rocas. Pero una imagen le vino a la mente. La nota. Estaba. Pero el sobre no. Bajó la mano. Miró con detalle y en efecto. Había un papel pero no un sobre. Quizás se había disuelto después de tanto tiempo. Quitó el corcho. SAcó el papel. El sobre no estaba, Abrió la nota. "I.ll be waiting for you" ERa una caligrafía preciosa. Le esperaba, y la fecha dos años después de ser lanzada. Pero el sobre nunca llegó. Ardía en curiosidad. Había sido feliz, pero y si.. si...ese sobre. El destino. Su destino hubiese llegado. No lo sabría nunca. Volvió a casa con un regusto agridulce. Una vida distinta. Una emoción. ¿Quien podría resisitirse? Y con un comienzo tan hermoso. Aparcó en su duplex. Miró el buzón. Sobresalía un sobre marrón. Lo extrajo. Llevaba un membrete de Australia Post con su dirección. Lo abrió. En su interior una bolsa al vacío. y una carta. En la carta se disculpaban por el retraso de tantos años en el reparto.Una saca había quedado olvidada en un hangar que abandonaron. Recientemente al derribarlo la habían encontrado y habían decidido remitirlo a sus destinatarios. Desgarró el sobre al vacío. REconoció su letra y su sobre. Lo abrió y leyó la misma caligrafía de la botella . Le iba a esperar. Le daba su dirección en Sidney. Corrió al ordenador. Entro en facebook. Introdujo el nombre. Dos docenas de mujeres, pero una de la edad de la remitente. Le solicitó amistad. al día siguiente se la aceptó. REcibió un mensaje "Do you know who I am?" "Yes I´ve been waiting for you for a long time"
jueves, 25 de enero de 2018
LA PESCADERIA
La pared del fondo de la pesdacería tenía una alicatado fácil de fregar con lejía. No eran los clásicos azulejos cuadrados o rectangulares. Eran azulejos irregulares, policormados que cada uno o dos metros cuadrador formaban la figura de un pulpo, un lenguado, un rape un pez globo o una almeja. Menos en el centro del rectángulo que formaba el dondo. en el centro la imagen era lisa. Una imagen que no comprendí la primera vez que fui ni ninguna de las sucesivas de los siguientes dos años. Habíaido en busca de boqueron, pero con los temporales de los úlktimos días había poco y caro, por lo que opté por la bacaladilla. Habíarapes muy hermosos, qué sabroso, pero se escapaba a mi presupuesto. Y la merluza, de pincho, aunque tenga anisakis. Y en lo alto del trono una ijada de atún rojo. Me gusta el atún de ijada, pero si el rape se escapaba al presupuesto, la ijada no existía directamente, ogual me daba verla en lo alto, en su pedestal que si fuese un ejemplar del mueso de cera. Pero me gustaba verla, y due al mirar, al adorar cuando aprecié en el fondo alicatado algo raro. Aunque todos los dibujos eran mosaicos policromados, el del centro era distinto, pensó queno veía bien. Limpio las gafas que estaban un poco empañadas. Se las volvió a poner. Volvió a mirar, desde la ijada al fondo. Seguía ciendo lo mismo. ERa una imagen de una claraboya redonda y en su interior la cara de un señor con el carrillo aplastado contra el cristal, el pelo lacio marrón El ojo mirando hacia la ijada pero desde el otro lado de la pared. ERacomo si alguien estuviese apretandole la cabeza contra la claraboya. No podía ser. Era desde todo punto de vista razonable imposible, pero lo veía. "Señorita, disculpe. ¿Por qué tienen la cabeza de un señor aplastada contra esa claraboya?" "¿Es ya su turno señor?" "No. Pues por favor espere su turno. Gracias" "Disculpe. Me parecía importante" "Cada cliente lo es" Volvió a mirar. Seguía viendo lo que veía. "Es su turno" "Oiga estoy viendo a un señor o al menos su cabeza en la pared del fondo" "Dígame ¿Qué quiere que le ponga?" "Medio kilo de bacaladilla" "Aquí tiene" "Puede ahora mirar lo que le he dicho" "Si no hay otro remedio, pero estoy muy liada" "Lo ve" "Yo no veo nada" "No ve la cabeza de un señor aplastada contra la claraboya" "Yo no lo veo. Veo el alicatado de todos los días. ¿Ha oido usted hablar de las pareidolias?" "NO" "Pues es cunado uno mira a las nubes y ve ovejitas o figuras" "Oiga no creo que se trate de eso. Lo estoy viendo como quien lo ve en la tele. Dígame que es una foto pero no mi imaginación" "Siguiente" "Oiga es mi turno" "Si noquiere que le ponga algo hemos terminado" Me quedé con ganas de ver al encargado, pero no creí que hubiese servido de nada. Como es la pescadería donde compro el pescado que puedo comprar, cada seman iba una o dos veces. No siempre había atún de ijada, pero al fondo siempre estaba el hombre de la claraboya, pero no igual, fue perdiendo brillo, tomado un color cetrino y el ojo aplastado contra el cristal perdió el brillo y se tornó opaco. No se molestó en decir nada, ni cada uno de los días de los siguientes meses cuando el cráneo se fue descarnando y quedó sólo una calavera con restos del cabello moreno. Pero un año después en el mes de noviembre, cuando compraba alguna gamba a mejor precio que en diciembre. Miró al fondo. Una nueva cabeza se aplastaba contra el cristal. una mujer. Rubia con la comisura de los labios y los ojos en una mueca de terror. "Señora ha visto el alicatado de la pared . Es nuevo" "¿Es su turno?" "Todavía no. Espere entonces" Esperó " "Ahora" "Hay una persona aplastada contra el cristal de la pared" "Yo no veo nada. El año pasado ya le conté lo de las pareidolias" "No la cansaré pongame medio kilo de gambas" Antes de marcharse vio a dos señoresmuy trajeados, de los que uno piensa que son directivos del supermercado. Del lateral del mostrador saio un dependiente y les entregó a cada uno una bolsa con varios paquetes. Entregaron un cantidad de dienro queno cuantificó pero le pareció exorbitada. Se marcharon caminando primero lento y después más rápido. El más delgado tropecó con una anaquel. la bolsa se rompió y uno de los paquetes de papel de estraca cayó al suelo. Se abrió. Una mano y un brazo. Lo cubrió lo recogió mientras miraban alrededor. Se asustó. Sólo esperaba que su cabeza nunca apareciese detrás.
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