viernes, 30 de octubre de 2020
FLAMENCOS Y LUNA
Sentado en el poyo del paseo sientes la humedad de la caida de la tarde sobre el rostro. No hay brisa. Silencio. Acabas de salir del coche. La pasarela instalada este año. Islotes de arena de arrastres de la última gota fría. Sobre ellos cuatro flamencos silenciosos tranquilos,confiados, escarban los fondos someros. Azul. No es un azul celeste. Unos tonos violetas que el reflejo de la luna va aclarando. A lo lejos,las lineas blancas paralelas de la estela, en las mas ditantes las líneas se quiebran, una a una como si fueran pulsadas. Al principio casi imperceptible. Un pez, un mujol o una lubina se acerca a la playa. Los flamencos no se inmutan. Silencio y oscuridad. Mar plano. Un bulto oscuro rompe la superficie del agua. NO es un pez. Demasiado grande. Quizás una tortuga o un defín varado, pero un delfin en un mar tan pequeño no sabe si se ha visto.El reflejo de la Luna permite ver una figura humana. Se apoya con brazos y piernas como para recuperar fuerzas. Toma su tiempo. Se incorpora. Y camina renqueante hacia la playa. En la orilla con las algas da un traspiés que apunto está de llevaro al suelo. "¿CAgüendios no me vas a ayudar ast?" Ast sale de su abstracción. Sin esperarlo acaba de salir a escena. "¡Me ayudas o qué?" "Voy.Disculpe. Llevo zapatos. He venido de trabajar y me he bajado a ver el paisaje antes de subir a casa" "Y yo voy con alpargates y no me he quejado. Mira estoy mas mojao que el caliz" "Le conozco" "VAs el otro día al cementerio, a la piedra rascullante y depués me invocas debajo de la higuera y ahora me preguntas quien soy" "Abuelo" "parece que me voy secando" " Le dejo una toalla, o mejor vamos a casa y se cambia de ropa" "No es necesario.Mira. Ya estoy seco. me encantaba esta camisa de cuadros afelpada" "Si quiere leer algo de vaqueros, en casa tengo dos de sus relatos de Marcel del Alba EStefanía" "no vengo a leer. Estás jodido" "Sí" "Hay que seguir. Eres listo,siempre fuiste muy listo, y creo que eres fuerte. ¿qué mas quieres?. ¿Que te quieren joder la vida?. NO es fácil joder una vida. Salvo que alguien esté dispuesto a asesinarte. Quienes quieran joderte la vida, ellos mismos hacen la poda de las ramas que sobran, Hasta los arboles secos,después de incendios, si tienen un trozo de corteza o una pequeña raíz retallan. Aguantar el dolor, y eso nosotros lo hacemos bien, aguantar el dolor, con nuestra sangre espesa y la piel dura de personas decentes, de palabra y trabajadoras, esa sangre circula por tus venas, por las de tu madre, tus tíos, tus hermanos, tus hijos y por tu hijo pequeño, el Antoñico ahora. Hay que mimar esa sangre, con amor, con sencillez y con respeto y todo irá bien. Fuerza. buf" "Le duele algo abuelo, ¿Quiere usted algo?" "No . La playa me cansa" "Ya si a usted cuando veníamos a la playa lo que más le gustaba era almorzar por el camino en alguna venta, cuando pisaba la arena ya estaba usted estorbando"" Pues claro. Lo sabes bien. Contigo comi la última comida decente antes de ponerme malo en la venta de San Antonio" "Si quiere vamos a la venta, quedan dos horas para el toque de queda""¿Toque de queda? Pero ¡qué ha pasado?. La guerra. ¡Dictadura otra vez?" "No abuelo. Una epidemia, como la gripe de principios de siglo" "Que den penicilina en vez de toque de queda" "No hay tratamientos. Hay que no estar mucho unos con otros""¿Y tu madre?" "Bien. Mayor. Pero bien. Le diré que le he visto""Cuidad de ella" "LO hacemos, y ella de nosotros" "Me voy qué poco me gusta la arena" "Me sabe mal que no merendemos" "Si ahora comer comer como poco. LO estás haciendo bien. Dale un beso y un abrazo a tu madre" "ahora no se puede, pero cuando se pueda se lo daré. GRacias" "Adios""antonio vamonos que te enredas" "Sacramentos no me metas prisa" Silencio. las lineas paralelas de la estela ondean hasta que la quietud y el silencio se restablecen. Su abuelo. Ha venido su abuelo.Problemas. Un hombre que vivió una guerra de la que regresó mutilado con una pierna seca, pero que nunca dejó de trabajar. meses de carcel en la posguerra Emigró temporadas. Trabajó bajo un sol que de anciano le quemó la carne.Acompañado por Sacramentos adusta, seria, administradora. El la risa y ella el rigor. Canciones y chistes, achispado. Un día ess hombre le pidió perdón con ocho años por algo en lo que ast ni siquiera había reparado. Y hoy ha venido a la playa que detestaba si no almorzaba por el camino para apoyarle, para darle las reglas de oro, decencia, respeto por todos, verdad, honradez y trabajo. Y se ha ido. No debe cambiar las directrices que han marcado su vida. Ningún pecado moderno sobreactuado debe cambiarlo. Rectitud. Es el camino, la mentira y la trampa para otros. Adelante. Mañana y pasado. Tiempo de poda.
domingo, 25 de octubre de 2020
SEIS MESES
"Qué ganas tenía de verte. Y eso que la situación me pone muy nervioso. Me cuesta trasmitirte piel con piel la tranquilidad que te transmitía y la serenidad que me dabas. Vas muy guapo. Un poco fresco, pero muy guapo. En un rato te daré el potito. Ya has empezado con los de frutas, si te lo tomas no será necesario que siga con un biberón que ya contiene cereales. No te gusta demasiado, aun así te lo comes. Has manchado el comeycalla. Me has puesto perdido, pero eso son medallas y galones para un padre. Seis meses desde que naciste. Y el tiempo se acelerará más. Ahora necesito que se acelere. En otras condiciones, el tiempo se escaparía entre los dedos como la arena, cada vez más deprisa. Así, el tiempo avanza lento y a tirones. Dame un abrazo. Tócame la cara y el cuello, me arañas, pero es tan agradable. Sonríes. Carcajadas cuando te mordisqueo el cuello. Tenemos poco tiempo" Lo abraza. Siente su rostro sobre su hombro buscando la posición que le lleve al sueño o al mimo. Izquierda y derecha. Lo abraza para no perder un mílimetro del calor de un cuerpo pequeño.Duele. El cariño a veces duele, como duele el sol o el frío o la humedad. Duele. Pero hoy es un dolor distinto, un dolor más físico. Siente en la clavícula como si se hubiese dado un golpe. Quema, escuece y duele y a la vez siente como si el bebé se fuese disolviendo o más bien incrustando en su cuerpo. Dolor muy intenso cuando la piel se cierra y el niño ha desaparecido por completo. Los botones del vientre estallan. Desabrocha los botones superiores y donde estaba el niño, su bebé, hay una mancha rojiza, una sombra de lo que fueron sus formas. "Mi niño no está. O estás aquí. ¿Cómo te has metido en mi vientre? ¿Qué vamos a hacer ahora?. Tengo que devolverte a tu madre, si no estaré en problemas.Llamo a la policía confesaré y encontraré una solución. Policía disculpeme, tengo una orden de alejamiento y visitas con custodia de mi hijo y no voy a poder devolverlo. No. NO le voy a hacer ningún daño a mi pequeño, daría mi vida por él sin pensar" No ha colgado cuando por las ventanas ve el reflejo de las luces azules de la policía, las sirenas y enseguida la megafonía, se asoma con cuidado y ve francotiradores en la terraza de enfrente y el rugido de los motores diesel de dos tanquetas."No le haga daño al niño" "NO le voy a hacer ningún daño, me ha ocurrido algo muy difícil de explicar" "No tenemos prisa, le escucho" "Mi hijo está...en mi tripa" "Se lo ha comido. Ha matado a su hijo y lo ha devorado. Vamos a asaltar la casa" "No disparen. Mi hijo está vivo, en mi barriga pero vivo" "Está usted loco o es un marsupial" "NO,ninguna de las dos cosas, me ha ocurrido algo muy raro. Estoy desarmado. Si quieren bajo y lo ven ustedes mismos. Ven, no llevo armas" "Las manos a la pared. Separe las piernas. ¿ESta barriga qué es?" "Es mi hijo" "NO lo entiendo" "Yo tampoco""Jefe si está embarazado quizás sea mejor que le cachee yo como mujer" "Yo soy un hombre" "Embarazado" "No mi hijo se ha escondido en mi vientre, mire como da patadas" "Anda es verdad. Pero ¿y el niño?" "Aquí adentro, se lo he dicho" "Debe entregarlo si no aténgase a las consecuencias" "Dígame usted como" "Vamos al hospital" "Maternal o General" "maternal". "Doctor hay que sacar a ese niño como sea. Se debe devolver a su madre" "¿Su madre no es este señor?" "No doctor, el padre tenía dos horas de visita tutelada" "No comprendo" "Saque a ese niño. Aqui tiene la orden del juez" "Tiene que venir el cirujano. NO tiene útero ni vagina en la eco. niño sí que hay, tiene la cabecita apoyada en el bazo. Duerme" "Deme ese biturí. Lo sacaré yo" "Por favor no, le harán daño"
***
"Sobrino. Despierta, tenemos que devolver al niño y hay quince minutos de camino" "Un beso chiquitín, hasta pronto"
sábado, 24 de octubre de 2020
Partir almendras.
Amanece.Poco después de comenzar el día con la máxima energía de la que eres capaz la cerradura se atora. Encerrado fuera de tu casa. Giras la llave que no avanza más de una decena de grados a izquierda y derecha. Es una segunda vivienda que ha ascendido a primera. Gracias al covid está más ocupada que ha estado en otras ocasiones por estas fechas. El vecino te ayuda. Sin éxito. Sin teléfono, sin las llaves del coche,en pantuflas, sudado por el poco ejercicio que has hecho. Vecinos.Otro vecino pasea el perro, regresa, te ofrece el móvil para llamar al seguro. Atención rápida. Espera corta. Apertura tan inmediata que te hace sentirte un gilipollas. Cambia un bombín que creías integrado en la cerradura. Y tu casa, de nuevo te pertenece. Una cita. Con tu madre. Familia. Al campo cerca de Murcia. Barbacoa con tu hermano. la bouganvilla devoraba el pomelo. Rescatas las ramas entrelazadas de un abrazo interesado lleno de espinas. Un amor insalubre que sorbe la savia, que seca la luz, que atrapa con el tiempo, sin dejar al final un resquicio.Libre de producir sus frutos. Pomelos dorados. Ásperos. Ácidos. Jugosos y libres. Las ramas en el suelo siguen siendo peligrosas. Espinas capaces de perforar una suela. De dañar las almohadillas de un perro. Al fuego purificador. El pomelo contempla el chisporroteo de las chispas que acaban con las espinas que lo torturaban, las promesas de un amor eterno hasta la muerte del enamorado. Evita la muerte. FUEGO. ALIMENTO. Las brasas están preparadas. Tocino. Lomo de cabeza. Pajaritos. La mesa redonda de metal. Comunión maternofilial. La higuera. Los perros ancianos. El sol. El aire. Sosiego. Paz. TRABAJO. Sobremesa pelando almendras. Un martillo pesado que de vez en cuando machaca el dedo. Frente a frente con quien te vio nacer. el trabajo es nuestra savia, la comunión del esfuerzo. No hay tiempo de lamentos. Ayer pasó. Mañana no es aun. Será. Honestidad y esfuezo. Digerir el dolor. De nuevo te has golpeado el dedo. El sol se pone. Regreso. PAZ. La llave funciona como hace años que no funcionaba. escribes este relato mitad verdad mitad ficción. Mañana verás a tu hijo pequeño, menos de lo que te apetecería.HIJOS
miércoles, 21 de octubre de 2020
PURGATORIO
"Las penas que se sufren en el purgatorio son similares a las del infierno, pero no son eternas y purifican porque las persona no está empedernida en una opción por el mal. Por eso, el purgatorio es la purificación final de los elegidos"Wikipedia-
Una hermosa araña encontró un gusano gris. Nadie más que la araña habría sido capaz de destacar el gusano entre la tierra. Un gusano solitario y triste. La araña saltaba de una rama a otra exhibiendo los colores verdes y rojos brillantes con los rayos de sol de su abdomen. El gusano arqueaba su lomo lento, plegaba su cuerpo y avanzaba dejando un rastro de baba tibia. La araña Bajó de su tela, pasó de rama en rama balanceándose en hilos de su tela. El gusano no prestaba atención. La araña se puso al lado lo acompañó en su marcha unos centímetros. Le rozó el lomo con las patas mucho rato. Le hablaba. Sin respuesta. Lo dejó ir. El gusano, de nuevo solo avanzó unos metros pero cuando unas hojas de morera lo cubrieron comenzó a comer. Levantaba medio cuerpo y rítmicamente deslizaba sus diets por el lateral de las hojas. Hojas secas, medio podridas, mucho menos sabrosas que las de las copas aireadas e insoladas. Desde lejos, la araña observó la frustación del gusano que intentaba levantarse apenas dos o tres centímetros para coger hojas que estaban a varios metros. Podía subir,pero en los troncos sería una alimento fácil de los pájaros o los camaleones. La araña lo vio. Corrió se movió con las lianas de su seda. Subió al arbol y cogió las dos hojas más tiernas. Sonrió y se las ofreció al gusano que estaba muy cansado. La araña obtuvo su primera sonrisa en respuesta. Las hojas eran deliciosas, ningún gusano gris había tomado unas tan jugosas y después había sobrevivido. Simbiosis, le dijo la araña, simbiosis entre un gusano triste y gris y una araña de vientre tornasolado.Era raro,pero quien podía resistirse a unas hojas tan jugosas, días antes que la naturaleza le moviese a hacer su capullo para metamorfosear. Los gusanos grises hacen los capullos en el suelo, debajo de hojas tristes podridas que pasan desapercibidas a otros animales e insectos. Estaba orondo, la araña lo había regalado, ya sólo quería esas hojas tiernas, hasta que dejó de comer. Era el momento. Se despidio de su amiga simbiótica, la amistad había tocado a su fin. La seda se producía, tenía que construir el nicho de su metamorfosis. La araña lo halagó. Los capullos de los gusanos grises son tan bonitos. Le daba tanta pena que los gusanos se obstinasen en hacer sus capullos debajo de hojas podridas. Era el instinto, la costumbre le respondió. Pero al igual que un gusano habia hecho simbiosis con una araña, ella le sugería un lugar màs lucido más expuesto a la admiración de todos. Elgusano se interesó por lo que le proponía quien le había proporcionado hojas tan jugosas. La araña le señaló su tela en lo alto. Sus reflejos irisados cuando le daba la luz, las s gotas del rocío de la madrugada . Era un lugar irresistible para pasar sus últimos momentos como gusano. la araña le prometió que lo escoltaría para que ningún otro ser lo atacara.El gusano ascendió, la araña le señaló el centro de la tela.El gusano miró las vistas, al cielo y al suelo. Sintió orgullo por tener el mejor lugar para un gusano. Se despidió y comenzó a tejer. Cuando ya no tenía salida y si huía no podría hacer su capullo, la araña comenzó a lanzarle dentelladas, le hirió , le dañó gravemente, la sangre gris brotaba por muchos puntos manchando la seda y la araña seguía mordiendo. A punto estuvo de rendirse, pero siguió tejiendo y tejiendo desde el interior, hasta que de los dientes de la araña no se veían más que las improntas sobre la cubierta de seda. Pudo hacer la metamorfosis, perturbada por los golpes de la araña que ya no le hería. su cuerpo cambió, salió del capullo , voló, una mariposa gris con alas con pequeñas escamas. La araña seguía intentando dañar un capullo ya vacío. Había perdido la razón, sus mandíbulas habían perdido el filo. La mariposa puso huevos. Los gusanos grises que no salieron del suelo eclosionaron. La araña vivió una vida de hambre y comidas repugnantes pegadas al suelo y al humus del bosque.
sábado, 17 de octubre de 2020
CALABOZO
Acompáñeme. Entrégueme sus pertenencias. Las gafas también. Firme. Firme. Firme. Firme. Apóyese en la pared, separe las piernas. Bien. Sígame.Una verja de hierro con rejas. ¿Quiere ir al baño?. Ahora no. Pase. Coja una colchoneta y una manta de las de la bolsa. Quiere que le encienda la luz. No gracias. Llegué a las doce. Sin reloj sin móvil sin luz el tiempo no existe y sin embargo te aplasta. Nadie tiene interés alguno contigo. Silencio sólo roto por la tos seca en tiempos de covid de un marroquí en la celda de enfrente. Me acuesto e intento levantar la losa que me asfixia. No hay llanto por algo que se espera. Duele. con los ojos cerrados las imágenes vuelan. Rebotan el los párpados en la paredes del cráneo, salen por las orejas y corren como arañas por las paredes. Cinco minutos o cinco horas. Me siento. Apoyo la espalda en la pared y entrecruzo las manos. Una lectura inútil de relajación en tiempos Covid. Concentrarse en el pelo, los ojos, la nariz, la boca, la lengua o el cuello El pecho. Funciona pero no sé si he terminado el recorrido de mi cuerpo. Revienta el bajo vientre. Debía haberme esforzado cuando me han ofrecido ir. Llamo. Nadie escucha a una voz normal. Vuelvo a llamar. Antes que mearme encima me acerco a la esquina. El pequeño río turbio se desliza entre las grietas de las losetas. Lento. Zigzaguea hasta detenerse. Escucho. Espero que los ruidos bajen la escalera y alguien hable conmigo aunque sea en tu contra. Palabras. Luz. Silencio. Oscuridad. Bajan. Nuevas firmas casi a ciegas. Un traslado. Hablar. Soltar el lastre que me consume. Las palabras me han traído y las palabras se me niegan. Más firmas. Descendo al averno identico al averno anterior. GRacias por la luz efímera. Coja una colchoneta y una manta de las de la bolsa. El chasquido de la puerta. Me acuesto. El tiempo pasa hoy no vas a hablar, quizás mañana tampoco. La relajación covid no funciona. Camino. cuento las vueltas a un espacio de dos metros. Caminar aclara la mente. Lo repito decenas de veces. Es una claridad opaca y efímera. Una nube de plomo se abate sobre mi. La bola está en juego. Yo soy la bola, pero yo no estoy jugando. Pregunto la hora. Las nueve. Intento el sueño. Ganar una batalla a la oscuridad y al tiempo. Los corderos no funcionan. la respiración se agita. La conversacion en alto de dos hombres me permite salirme de mi y caer en el sueño. Ruidos me despiertan. Dedo a dedo. sueltos y juntos. Una foto. De regreso al apartamento. Ya no hay sueño. Movimientos de relevo. Unas galletas un zumo una pasta de proteinas. Tres argelinos salen. No regresan. Mi turno. Declarar. Abogada. Silencio u otra noche. Silencio. Traslado. Otra celda. Algo de luz. Un espacio amplio . protocolo covid. Creo que soy mudo. El discurso de otro ha sepultado el mio. Un eco en un cementerio. Gafas, citurón, cartera y monedas. Hasta mañana cuando el discurso de otro terminará de sepultar el mío. Hay que sonreír dice alguien. La conciencia tranquila.Cumplir como siempre.
sábado, 25 de abril de 2020
LA RADIO
"Ya" CASA PADRES en la pantalla del móvil. Ocho de la mañana en un día más de confinamiento. Después de dos años de prórroga de la salida milagrosa del coma, después dos semanas de nuevo en coma el final ha llegado. Ayer estaba tranquilo. Respiraba fluidamente, pero con pausas que anticipaban el final.
Cuando llego no reacciona, la mano y un último estertor. Para la ebullición de su pecho. Silencio. Ya. Llamadas. Tiempo. Pensamiento arremolinados. Búsqueda. No hay respuestas pendientes. Fin. De fondo la radio. El transistor en la cocina que solo escucha cuando está cocinando. Siempre habla salvo por la noche que lo lleva a la mesilla antes de conciliar el sueño. No se ha desfigurado. A veces la muerte te sorbe por dentro. Él no. Siempre fue fotogénico incluso ahora. Son tiempos raros. Ni siquiera debería estar aquí. Pero hay leyes por encima de las leyes de los hombres. Leyes eternas que algunos dicen que son de Dios. Estamos todos los que podemos estar. Conversaciones por teléfono y el zumbido lejano ininteligible de la radio. La muerte es rara, pero ahora es rara incluso una muerte tan esperada. La muerte es solitaria, pero en estos tiempos es de una intimidad forzada. Vuelvo a tomar el pulso. No hay dudas. Hay que prepararlo.Una esponja de jabón. Un nuevo pañal y un traje oscuro. Aun falta mucho para el rígor. Camisa blanca y una corbata. No hay negras. Le gustaban los estampados, los rojos y los granates. ¿Cual? Su favortia. El nudo está hecho. VEstido para el último tránsito. Carlos Herrera. En el cajón escritos. Unos ordenados de una caligrafía razonable y ampulosa. Otros los últimos sobre hojas arrancadas de un calendario. Reflexiones. De salud. O mejor de la falta de salud. La vida que se iba como se fue la vista y las fuerzas. A empujones. Listas de medicamentos que le sujetaban a la vida, con el bisé que confirmaba la toma. El sillón con el hueco de su cuerpo. Gorras. Archivadores. Un cuerpo muerto con un traje de chaqueta. Fin. Tuvo un entreacto, pero el telón ha bajado. No hay aplausos. Un silencio de respeto. No se esperaba lo que sí se esperaba. Limpio y elegante para el último viaje. Se avisa a la funeraria. Carlos Herrera da paso a la publicidad. No tardan. Enfundados en trajes de protección. Papeles. Rúbricas. Una camilla. Un sudario. Puerta cerrada. Un bulto enfundado en un sudario en la posición de sentado para bajar por el ascensor. Abajo la caja. La caja se cierra para siempre. El coche fúnebre devora la caja. Por la tarde, o al día siguiente, será el entierro. Tres familiares. Subo de nuevo a casa. Sensación de vacío. Bloqueo emocional. Lágrimas escasas. Zumbido en el cerebro, rastrea el disco duro buscando imágenes para ilustrar el momento. Recuerdos. Uno de lo hilos que te depositó en el mundo se ha cortado. Tiempos raros. De fondo la radio. Carlos Herrera. Miles de Muertos. Uno más, una anécdota de una muerte colectiva.Vuelvo a la habitación donde nos miramos y no hacemos planes hasta saber cuando es el entierro. Al fondo la radio. Suena distinto. Me acerco a la cocina al pequeño transistor. Es la sintonía de Protagonistas y la voz de Luis del Olmo "Buenos días España en un programa especial de Protagonistas donde tenemos un invitado muy especial, un invitado que viene de paso. algunos de ustedes le conoceran, Francisco Sánches Peñaranda. De los mamacos de CAbezo de Torres. Buenos días Paco. cuentenos su experiencia" Y le escuchamos hablar claro, con su voz de hacerse el interesante cuando alguien nuevo le escucha , y habla de una infancia idelalizada de juegos y bailes, de su familia, del hambre y de penurias pero sin queja. Un tropel de ideas a veces desordenadas que tantas veces habíamos oído. "Bueno Paco. En la radio el tiempo es limitado. Le tengo que cortar. Que tenga usted un buen viaje" Vuelvo a la habitación. Abro la ventana. Entra el sol. Por la tarde toma tierra junto a sus padres y al son de trompeta de su nieto. Descansa en paz. Seguimos el hilo.
Cuando llego no reacciona, la mano y un último estertor. Para la ebullición de su pecho. Silencio. Ya. Llamadas. Tiempo. Pensamiento arremolinados. Búsqueda. No hay respuestas pendientes. Fin. De fondo la radio. El transistor en la cocina que solo escucha cuando está cocinando. Siempre habla salvo por la noche que lo lleva a la mesilla antes de conciliar el sueño. No se ha desfigurado. A veces la muerte te sorbe por dentro. Él no. Siempre fue fotogénico incluso ahora. Son tiempos raros. Ni siquiera debería estar aquí. Pero hay leyes por encima de las leyes de los hombres. Leyes eternas que algunos dicen que son de Dios. Estamos todos los que podemos estar. Conversaciones por teléfono y el zumbido lejano ininteligible de la radio. La muerte es rara, pero ahora es rara incluso una muerte tan esperada. La muerte es solitaria, pero en estos tiempos es de una intimidad forzada. Vuelvo a tomar el pulso. No hay dudas. Hay que prepararlo.Una esponja de jabón. Un nuevo pañal y un traje oscuro. Aun falta mucho para el rígor. Camisa blanca y una corbata. No hay negras. Le gustaban los estampados, los rojos y los granates. ¿Cual? Su favortia. El nudo está hecho. VEstido para el último tránsito. Carlos Herrera. En el cajón escritos. Unos ordenados de una caligrafía razonable y ampulosa. Otros los últimos sobre hojas arrancadas de un calendario. Reflexiones. De salud. O mejor de la falta de salud. La vida que se iba como se fue la vista y las fuerzas. A empujones. Listas de medicamentos que le sujetaban a la vida, con el bisé que confirmaba la toma. El sillón con el hueco de su cuerpo. Gorras. Archivadores. Un cuerpo muerto con un traje de chaqueta. Fin. Tuvo un entreacto, pero el telón ha bajado. No hay aplausos. Un silencio de respeto. No se esperaba lo que sí se esperaba. Limpio y elegante para el último viaje. Se avisa a la funeraria. Carlos Herrera da paso a la publicidad. No tardan. Enfundados en trajes de protección. Papeles. Rúbricas. Una camilla. Un sudario. Puerta cerrada. Un bulto enfundado en un sudario en la posición de sentado para bajar por el ascensor. Abajo la caja. La caja se cierra para siempre. El coche fúnebre devora la caja. Por la tarde, o al día siguiente, será el entierro. Tres familiares. Subo de nuevo a casa. Sensación de vacío. Bloqueo emocional. Lágrimas escasas. Zumbido en el cerebro, rastrea el disco duro buscando imágenes para ilustrar el momento. Recuerdos. Uno de lo hilos que te depositó en el mundo se ha cortado. Tiempos raros. De fondo la radio. Carlos Herrera. Miles de Muertos. Uno más, una anécdota de una muerte colectiva.Vuelvo a la habitación donde nos miramos y no hacemos planes hasta saber cuando es el entierro. Al fondo la radio. Suena distinto. Me acerco a la cocina al pequeño transistor. Es la sintonía de Protagonistas y la voz de Luis del Olmo "Buenos días España en un programa especial de Protagonistas donde tenemos un invitado muy especial, un invitado que viene de paso. algunos de ustedes le conoceran, Francisco Sánches Peñaranda. De los mamacos de CAbezo de Torres. Buenos días Paco. cuentenos su experiencia" Y le escuchamos hablar claro, con su voz de hacerse el interesante cuando alguien nuevo le escucha , y habla de una infancia idelalizada de juegos y bailes, de su familia, del hambre y de penurias pero sin queja. Un tropel de ideas a veces desordenadas que tantas veces habíamos oído. "Bueno Paco. En la radio el tiempo es limitado. Le tengo que cortar. Que tenga usted un buen viaje" Vuelvo a la habitación. Abro la ventana. Entra el sol. Por la tarde toma tierra junto a sus padres y al son de trompeta de su nieto. Descansa en paz. Seguimos el hilo.
martes, 21 de abril de 2020
COVI 19 POSITIVO
Cuando le llamaron de medicina del trabajo se acojonó. Un paciente que ingresó por una diarrea de repente empezó a ahogarse y acabó en la UCI. Neumonía bilateral. A él. No podía ser a otro u otra. Con la mala suerte que siempre ha tenido, se veía en la UCI intubado con sus compañeros estresados intentado salvarle la vida. ¡Cómo sería morir?. No quería ni pensarlo. Se notaba febril, la garganta le dolía y dos o tres veces había tenido que inhibir la tos para no delatarse. "Positivo" Así. Seco. Ni fiebre. Ni tos, ni fatiga alguna. Positivo y con PCR, nada de esos test de los veinte duros, "Positivo con PCR" El mundo se detuvo mientras la compañera de preventiva le hacía las recomendaciones a toda velocidad. No se enteró de nada. Bueno sí de que tenía que aislarse quince días, que debía llamar al centro de salud quienes le harían un seguimiento telefónico. Que tenía que llevar cuidado sobre todo a los siete u ocho días aunque no tuviese fiebre porque a veces se ponían muy malos. Qué consuelo. Le dio una mascarilla para no contaminar a nadie. Le dio unos guantes y le instó protegerese al toser. Le dijo que no tenia ganas de toser. Pero si le daban ganas, en la flexura del codo. Habría preferido quedarse ingresado. Pero no era posible. Sólo pacientes graves. Desolado salio del hospital por la puerta de atrás, miró a los lados. Tos no pero empezaba a tener náuseas. Cogió el coche. Le costó encontrar aparcamiento. Subió a casa. Con veinticinco años, pensar que estaba quizás subiendo por última vez las escaleras le angustiaba. No podía decírselo a nadie. No quería decírselo a nadie.No sabía si le merecía la pena vivir. Se echó en el sofá e intentado pensar en los últimos momentos de su vida se durmió. Tres horas. Casi medio día. Tenía que llamar al centro de salud. Estiró la mano a la mesita. Palpó el cristal y la agenda. El móvil. El ordenador, la tablet y el móvil los había dejado con los nervios en la taquilla del hospital. Aislado y sin internet. Menos mal que tenía la televisión. Tenía que llamar al centro de salud, pero no tenía móvil. No podía ir al hospital, estaba aislado. Podría arreglarse con los vecinos si no fuese porque era todos muy ancianos. Pedirles ayuda sería casi un asesinato. La ventana. Una opción pero la única ventana daba a un callejón con un contenedor de basura cuyos enseres de madera se pudrían al ritmo de las estaciones. Al frigo. Una cerveza podría tranquilizarlo. Abrió . Blasfemó por no encontrar una cerveza. Ni cerveza ni nada. Un frigorífico vacío. Se volvió. La alhacena. dos latas pequeñsa de atún. Un paquete espagueti, tres bolsas de patatas fritas, dos latas de paté y un paquete de panecitos tostados. Poco para agunatar quince días. Tendría que ir al supermercado a comprar a pesar de su infección. Pero y si alguien le reconocía y le denunciaba podría perder su trabajo como sanitario, en una situación de epidemia, con el pánico instalado y las medidas de alarma. Tendría que arreglárselas. Racionando, si no tenía mucha fiebre podría llegar perdiendo algunos kilos. Si llegaba a una situación desesperada tendría que salir, pero en ese momento, tendría la excusa de la inanición, los jueces serían más benévolos. ¡Qué mierda! Solo, sólo acaba de empezar el confinamiento y ya está desesperado. Una bolsa de patatas. Tenía hambre, está nervioso, necesitaba saciarse de hidratos inútiles que quizás le serían necesarios en los últimos días de encierro. Se echó en el sofá . Desgarró la bolsa de las patatas y las fue tomando una a una al principio y después a montones . En minutos pulsaba con el índice que todavía sabía a gel hidroalcohólico los trozitos de patatas y sal del fondo. La tiró al suelo y se durmió. Tuvo la sensación de que moría. Despertó con un sonido familiar. Era el timbre de su teléfono. Quizás lo había dejado en algún lugar del apartamento. Todo parecía tenere solución. El sonido venía de fuera. Miró en la cocina. Dejó de sonar. No. Volvió la melodía. Detrás de la puerta de entrada. Miró la mirilla y la vio sonreir y despedirse. Abrió la puerta. Sobre el felpudo estaba el móvil. Escuchó el repiqueteo agil de sus pasos en la escalera. en la pantalla dos llamadas perdidas
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